Las empresas se plantan frente al impuesto al plástico de Sánchez

15 organizaciones patronales reclaman en bloque al Gobierno que de un respiro al sector y dé carpetazo a un tributo que ni siquiera exige Bruselas.

Libre Mercado

Las asociaciones de los principales sectores de consumo se han unido este jueves en una reivindicación para pedir al Ejecutivo de Pedro Sánchez que tome ejemplo de Italia y aplace la entrada en vigor del impuesto al plástico, tal y como acaba de hacer el gobierno de Meloni.

La demanda se ha producido en una rueda de prensa conjunta que ha integrado la postura de toda la cadena de valor del consumo español: han participado organizaciones del sector de alimentación, bebidas, perfumería, cosmética, droguería, hostelería, textil, ferretería, bricolaje, electrodomésticos y bienes tecnológicos. Y las organizaciones que han suscrito la reclamación son ACES, Acotex, Adelma, Aecoc, AFEB, Anged, Applia, Asaja, Asedas, Cooperativas Agroalimentarias, FECE, FIAB, Foro Interalimentario, Marcas de Restauración y Stanpa.

Como ya adelantó Libre Mercado, de no producirse un cambio de postura en el Gobierno, el nuevo impuesto al plástico entrará en vigor el 1 de enero de 2023, y generará un doloroso impacto en la industria, mientras que alimentará en casi 500 millones la recaudación de Hacienda. O al menos eso estima el Ejecutivo.

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Las patronales han realizado un "llamamiento desesperado" al Gobierno para que aplace la entrada en vigor del impuesto al plástico, alertando de que esta tasa añadirá un sobrecoste y más presiones inflacionistas en un "momento crítico" para la economía, afectando también a las inversiones y al empleo.

Tras la reciente decisión del nuevo Gobierno italiano de seguir aplazando la entrada en vigor de este gravamen, España se ha quedado sola en Europa con la introducción de esta tasa, que no es obligatoria para los Estados miembros, y que supondrá añadir sobrecostes a sus empresas en un contexto especialmente delicado, ya que se estima un impacto directo de 690 millones de euros e indirecto de más de 1.100 millones de euros.

El director general de Aecoc, José María Bonmatí, ha considerado que la entrada en vigor de este impuesto a partir del 1 de enero llega en un "momento inadecuado". "Queremos trasladar una petición de última hora al Gobierno, la entrada en vigor de este impuesto no es oportuno y en un entorno tan difícil con la inflación tan importante que tenemos, es como echar gasolina en el fuego", ha indicado.

"España puede ser pionera en muchas cosas, pero en este caso nos vamos a quedar solos, ya que puede poner en peligro a mucha pyme que está en una situación delicada. Tener ese elemento diferencial es una enorme pérdida de competitividad. Pedimos al Gobierno un aplazamiento de al menos de un año, ya que el reglamento europeo no impone a ningún país este impuesto. Seremos el único país que lo hace, no hay ninguna imposición europea", ha recalcado.

La directora general de Stanpa, Val Díez, ha reconocido su preocupación por esta situación y hace un "llamamiento desesperado" al Ejecutivo de Sánchez, advirtiendo de que la entrada de vigor de este impuesto puede frenar las inversiones de multinacionales del sector de la industria del cuidado personal e higiene que realizan en España.

"Este impuesto está haciendo que multinacionales que invierten en España estén reconsiderando las inversiones que estaban en marcha y podrían llevarse a otros países donde este impuesto no existe. Estamos muy preocupados y pedimos que reconsidere este impuesto", ha subrayado Díez.

Por su parte, el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, ha hecho un llamamiento al Gobierno para que reflexione ante la inminente entrada en vigor de este impuesto. "Creemos que se tiene que tener en cuenta por el impacto que va a tener en un sector donde el 95% son pymes, y es un impuesto que no viene solo, ya que se estima en 1.150 millones de euros en costes adicionales", ha indicado.

"Por el impacto tan grave, creemos que hay que retrasarlo un año porque se puede y hay margen para hacerlo. Esperemos a que el contexto mejore un poquito y veamos que Italia ha demostrado una sensibilidad y ahora lo retrasan un año con el actual contexto", ha subrayado García de Quevedo.

Mientras que el presidente de Acotex, Eduardo Zamácola, ha recordado que el sector textil aún no se ha recuperado tras la pandemia y vende un 30% menos, por lo que este impuesto es "poner más palos en las ruedas". "Pedimos que se retrase para que tengamos una oportunidad para remontar, para que se explique mejor y sepamos los mecanismos de cómo se pagará ese impuesto", ha recalcado.

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No es ecología, es recaudación

Por otro lado, las organizaciones han remarcado el eminente afán recaudatorio de la medida, y han lamentado la falta de interlocución que hay actualmente con el Ejecutivo. "Hubo comunicación con los Ministerios con los que tratamos habitualmente al inicio, pero ahora ha cambiado el entorno, que es mucho peor que el que teníamos. Por parte de los ministerios con los que tenemos relación hay receptividad, pero no tienen poder para cambiarlo, es una decisión que es recaudatoria", ha precisado Bonmatí (Aecoc).

En la misma línea, Zamácola (Acotex), ha reconocido que falta comunicación con el Gobierno. "La desesperación que mostramos hoy refleja lo que hay en el otro lado. Nos escuchan, pero luego no dan la mejor de las respuestas, por eso pedimos que se nos escuche, reaccionen y actúen", ha recalcado.

Y el presidente de ACES, Aurelio del Pino, cuya asociación representa a gran parte de los supermercados en España, ha reiterado también que esta norma es "fundamentalmente recaudatoria".

De esta forma, la patronal desmonta la idea del Gobierno de que la medida se introduce por motivos medioambientales, sino que responden a una necesidad de incrementar la recaudación tributaria. Además, todos los sectores representados han dejado claro que las empresas "firmemente comprometidas" con la reducción de los plásticos de un solo uso y han recordado que van por delante de la legislación en su compromiso con el medio ambiente y, en la gestión del plástico, ya que la gran mayoría han adoptado medidas como el rediseño, la reducción de peso o la reutilización para tratar de minimizar la presencia de este material en los envases.

De hecho, España se sitúa entre los países con mejores ratios de reciclaje de envases de plástico (51,4%), por delante de naciones como Alemania, Francia o Italia y del conjunto de la media europea (37,7%), según Eurostat. Y, además, la patronal dispone de informes e indicadores que confirman que, en los últimos años, las empresas han reducido en un 21,7% el porcentaje de plástico utilizado y que el 69,1% del plástico que emplean es reciclable o reutilizable, mientras que el 35,1% del plástico de sus packagings procede de plástico reciclado.

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