El Gobierno se ríe de Bruselas: le manda proyecciones de gasto basadas en reformas ya derogadas

El Programa de Estabilidad mantiene, a la hora de hacer los cálculos, el Índice de Revalorización de las Pensiones y el Factor de Sostenibilidad.

D. Soriano

La parafernalia siempre es la misma. Seriedad, caras graves, largos PDF llenos de gráficos, muchas promesas y un puñado de compromisos... No hay muchos cambios. Ni con este Gobierno ni con los anteriores. Una vez al año, por primavera, los ministros de turno de Economía y Hacienda dan LA rueda de prensa. Y lo ponemos así, con mayúsculas, porque la ocasión lo merece. En teoría se trata de la presentación del documento más importante que publican sus departamentos a lo largo del ejercicio junto a los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Hablamos del Programa de Estabilidad que el Gobierno envía a Bruselas para que lo revise la Comisión Europea. En esta ocasión, edición 2022-25, la presentación se realizó el pasado viernes y fueron Nadia Calviño y María Jesús Montero las encargadas de anunciarnos los pronósticos en términos de crecimiento, déficit o creación de empleo, junto con las promesas de ajustes en el gasto, de crecimiento de los ingresos o de reformas que impulsen el crecimiento.

Por eso, por la importancia teórica del documento, sorprende lo vaporoso de su contenido. Cualquier estudiante de universidad que hiciera un trabajo sobre la economía española e incluyera algunos de los datos que el Gobierno ha enviado a Bruselas sería suspendido de inmediato por presentar cifras desactualizadas. Y no hablamos de cifras menores ni de partidas residuales. En realidad, estamos ante el capítulo más relevante del presupuesto público (el gasto en pensiones): pues bien, el Ministerio de Economía ha remitido a la Comisión unas tablas en las que la previsión de aumento del gasto en pensiones gira en torno a dos reformas ya derogadas: el Índice de Revalorización de las Pensiones y el Factor de Sostenibilidad (los dos grandes cambios de la reforma de 2013 del PP).

(1) La confesión

En este apartado [Proyecciones presupuestarias a largo plazo] se analizan las proyecciones del gasto ligado al envejecimiento publicadas en el Ageing Report 2021.

El gasto en pensiones del Ageing Report 2021 se proyectó estimando el efecto del despliegue completo de la reforma paramétrica de las pensiones de 2011 hasta el año 2027 y aplicando el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) desde el año 2022 y el factor de sostenibilidad (FS) desde 2023. El próximo Ageing Report, que se publicará en 2024, incorporará las medidas aprobadas de la reforma del sistema de pensiones.

Así, de un plumazo, el Gobierno reconoce ante Bruselas que las más de 150 páginas del documento no sirven absolutamente para nada. Porque si el Programa de Estabilidad tiene algún objetivo, éste consiste, como su propio nombre indica, en reflejar la evolución de las cuentas públicas a medio plazo. Pero en las tablas sobre el gasto en pensiones (la partida más importante) no aparecen cambios legislativos ¡¡ya aprobados!! hace meses. ¿Qué sentido tiene todo lo demás?

(2) La excusa

La evolución proyectada del gasto en pensiones está influida por el supuesto de legislación constante empleado.

La justificación a este hecho gira en torno a un tecnicismo: que todos los países hacen lo mismo y se basan en las proyecciones del Ageing Report. En condiciones normales, esto tendría sentido, porque de esta manera la Comisión se asegura así de que la metodología o el enfoque es similar. Si cada país pudiera escoger cómo presentar los datos o qué referencias usar, habría un cierto riesgo de trampear la estadística.

Pero eso es... en condiciones normales. Cuando un país ya ha aprobado una reforma que cambia por completo las reglas de juego, acogerse al tecnicismo para no ajustar las cifras es otra forma de mentir.

(3) Los que escriben y los que leen

¿Cuántos funcionarios del Ministerio de Economía han participado en la elaboración de este documento? ¿Cuántos asesores? ¿Cuántas horas le han dedicado? Estamos seguros de que hay mucho trabajo detrás de su elaboración. ¿Y cuántos trabajadores de la Comisión lo leerán, lo analizarán y discutirán sus cifras?

Preguntamos todo esto porque ahora viene la segunda parte. El "dictamen" de Bruselas. Aquí es donde todo el proceso adquiere tintes surrealistas: nosotros mandamos algo que sabemos que es mentira y allí lo analizan con toda la seriedad del mundo. Es posible, incluso, que nos respondan con una "recomendación" en la que nos piden que actualicemos las cifras en las próximas comunicaciones. Y así, en este mundo irreal y ficticio, avanza la política europea.

(4) La realidad

¿Se puede sacar algo en claro de un documento desactualizado antes incluso de publicarse? Lo cierto es que sí. Es verdad que el Ministerio de Economía no publica las cifras reales de incremento del gasto, pero sí tiene que reconocer lo obvio... que este aumento será muy relevante.

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Como puede verse en la imagen de la izquierda (click para ampliar), la tasa de dependencia —relación entre población inactiva y población con un empleo— se va a disparar y hay poco que hacer al respecto. Como se apunta en el informe "la incertidumbre acerca de la evolución descrita de la tasa de dependencia es relativamente baja. Por un lado, incrementos rápidos y sustanciales de la tasa de fertilidad son infrecuentes y, además, tardarían al menos dos décadas en trasladarse a la ratio de dependencia. Por otro lado, las tasas de mortalidad son también relativamente estables en el tiempo y su tendencia es, en todo caso, a la baja. La mayor fuente de incertidumbre en la evolución de la ratio de dependencia procede de la proyección de los flujos migratorios netos, pero su capacidad para mejorar la ratio de dependencia es transitoria". En resumen, que ni siquiera con una inmigración neta positiva relevante (algo que ya anticipan todos los estudios, incluido éste), nos libraremos de un futuro complicado desde un punto de vista financiero.

En este punto, habría que preguntarse si tiene algún sentido plantear escenarios a 50-60 años como se hacen en este documento. Pensar en cómo va a ser la Europa de 2070 no parece que tenga demasiada utilidad. Lo relevante aquí es lo que podemos anticipar con cierta fiabilidad (aunque decir esto, incluso para el futuro cercano, siempre es arriesgado). ¿Podemos hacer alguna proyección fiable? Pues, con todas las cautelas, la única es la que viene en la parte izquierda de la gráfica y que nos muestra que la tasa de dependencia podría doblarse en poco más de 20 años incluso con aporte migratorio y que para aplanar esa curva necesitaríamos que ese aporte fuera todavía mayor y de inmigración de alta cualificación-salarios-cotizaciones.

(5) Las reformas que vienen

Lo más interesante para el jubilado del futuro llega en el apartado 6.2.1 sobre las reformas de las pensiones. Por una parte, es el punto en el que se explicita que la derogación del IRP y del FS es definitiva; y que, por lo tanto, todo lo anterior no sirve de nada. Pero también es el capítulo en el que se insinúan los planes a futuro. ¿Cuáles son? Más o menos los ya conocidos (en los enlaces, los artículos de Libre Mercado en los que se explica con detalle cada medida):

  • Incentivar el retraso en la edad de jubilación, penalizando las jubilaciones anticipadas, sobre todo de aquellos que más han contribuido y con carreras laborales más largas: "Aplicación de un nuevo esquema de incentivos para favorecer el aumento de la edad efectiva de jubilación, aproximándola a la edad legalmente establecida"
  • Trilerismo presupuestario, para mover cajas de gasto dentro de las cuentas públicas sin que eso suponga un ahorro real: "Obviamente, esta modificación [separación de fuentes de financiación] no resuelve las necesidades financieras del Estado en su conjunto, pero sirve para trasladar tales necesidades a un ámbito en el que hay instrumentos para financiar políticas que son ajenas al sistema público de pensiones".
  • Reforma silenciosa del sistema, para hacerlo más asistencial y menos contributivo, a través de la subida de las bases máximas de cotización: "La adecuación de la base máxima del sistema, a través de un incremento gradual de su cuantía acompasada de una adaptación posterior de la pensión máxima que preserve la contributividad del sistema". Esto último no ha sido cierto hasta ahora y la subida de las bases máximas ha erosionado de forma constante la contributividad, porque nunca ha habido una subida equivalente en las pensiones más altas. Además, cada vez que ha habido poner un extra presupuestario, éste se ha dirigido a las más bajas, con lo que el modelo cada día es más asistencial y lo aportado pierde peso respecto a la prestación recibida.
  • Ampliación del período de cálculo de la base: "La adecuación del periodo de cómputo para el cálculo de la pensión a las nuevas carreras profesionales, con el objetivo de reforzar la contributividad del sistema de pensiones y hacerlo más equitativo". Aquí entramos otra vez en el terreno de la política ficción. ¿Cómo interpretar esta frase? Lo lógico es pensar que el Gobierno le está diciendo a Bruselas que se bajarán las nuevas pensiones ampliando los años que entran en el cómputo de la base (de los 25 de la reforma de 2011 a los 35 o a toda la vida laboral). Pero cuando se informó al respecto hace unos meses, el ministro José Luis Escrivá montó en cólera y dijo que ni se lo planteaban y que la promesa (la famosa "cajita" de la que habló el ministro) en realidad sólo se aplicaría a aquellos trabajadores a los que favoreciera. ¿Estamos prometiendo más gasto a Bruselas? ¿Estamos tratando de engañar a unos y otros con una frase ambigua?
  • Subida de cotizaciones de determinados colectivos, sobre todo autónomos: "El diseño de un nuevo sistema de cotización para los trabajadores autónomos que permita pasar progresivamente de un sistema basado en la libre elección de bases a otro que tome como referencia los ingresos reales"

(6) Nuestros socios (y avalistas)

Llegados a este punto podríamos preguntarnos qué importancia tiene esta mentira en concreto. Con un poco de cinismo, podemos pensar que se trata de otro documento político que manipula las cifras o que se agarra a un tecnicismo para no mostrar la foto real. No será el primero e intuimos que no será el último. Además, España lleva ya quince años mandando a Bruselas documentos y cifras que no se cumplen. También es verdad que desde allí nos llegan advertencias, pero sin consecuencias relevantes. ¿Por qué no mandar otro cuadro más que no tenga sentido? En realidad, supone simplemente estirar un poco más la cuerda. ¿Se romperá? Hasta ahora, a nuestros socios no parece importarles demasiado. Para nosotros es relevante, porque hace años que España no es un país plenamente soberano desde un punto de vista financiero y que necesitamos la asistencia y la garantía del BCE para no quebrar. Hasta ahora, a pesar de las mentiras, los incumplimientos y las previsiones erróneas, la hemos tenido. ¿Hasta cuándo? Calviño y Montero pensarán que ya se enfrentarán a ese problema cuando llegue. Por ahora, lo que hace el Gobierno español es mandar unas previsiones de gasto que no tienen sentido y hacer una rueda de prensa con cara muy seria para que parezca que se las creen. Eso sí, con la promesa de que el año que viene las actualizaremos.

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