Hacienda se embolsará 370 euros más por contribuyente en el IRPF gracias a la inflación

Entre 2008 y 2019, el encarecimiento fue de 480 euros. Ahora, la fuerte subida de los precios empeorará más aún las cosas.

Diego Sánchez de la Cruz

En la década de 1970, la elevada inflación que experimentaba la economía estadounidense hizo que la fiscalidad efectiva soportada por millones de contribuyentes fuese en aumento a pesar de que su poder adquisitivo se estaba reduciendo. Fue entonces cuando la escuela de la economía de oferta, con Arthur B. Laffer y Robert Mundell a la cabeza, popularizó la necesidad de proceder a la deflactación de las tarifas del IRPF.

¿Qué supone en la práctica? En esencia, que si hay una inflación de, por ejemplo, un 5%, entonces los umbrales de renta vigentes en el IRPF deben revisarse al alza un 5% para mantener el mismo nivel de presión fiscal efectiva y evitar que, en un contexto de precios al alza, el contribuyente acabe saltando de tramo y pagando más de lo que realmente debería si se tuviese en cuenta la evolución del IPC.

Desde 2008 hasta 2019, la no deflactación de las tarifas de acuerdo con la evolución de los precios ha significado que el impacto del IRPF se ha elevado, aproximadamente, en 6,4 puntos, según datos de Civismo. En la práctica, esto significó que el contribuyente medio ha acabado pagando 430 euros más de lo que hubiera correspondido en caso de que los tramos del IRPF se hubiesen ajustado a la inflación.

montoro-07-04-2016.jpgLa subida oculta del IRPF de PSOE y PP: 430 euros por contribuyente desde 2008

Si en un entorno de precios moderados ya se produce semejante efecto, es de esperar que en 2021 nos topemos con una situación aún peor. Ahora mismo, la tendencia al alza del IPC describe un encarecimiento del coste de la vida del 5,6%. Por lo tanto, en su declaración de 2021 contribuyente medio abonará 370 euros más en el IRPF de lo que haría si las tarifas fuesen revisadas para tener en cuenta la subida de los precios.

Indexación de pensiones y sueldos públicos

De cara a 2022, el gobierno de España ha aprobado distintas subidas en las pensiones y en los salarios de los empleados públicos. El primer epígrafe se revalorizará un 2,5%, mientras que el segundo se incrementará un 2%. En cambio, las tarifas del IRPF que abonan los trabajadores seguirán constantes. Por lo tanto, mientras que pensionistas y empleados públicos verán amortiguado el efecto de la inflación en su bolsillo, los asalariados del sector privado enfrentan un castigo fiscal más grande, como resultado de la no deflactación de las tarifas.

No solo eso, sino que el efecto de la inflación también se nota ya en otros gravámenes. Entre septiembre y octubre, el repunte recaudatorio en relación con 2019 ha pasado del 3,1% al 4,5%, coincidiendo precisamente con la notable aceleración del IPC que se está dando desde finales de verano.

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