Por qué crece tanto Irlanda: las claves de unas cifras increíbles

El Banco de Irlanda explica a LD cómo se deben interpretar los datos de PIB del Tigre Celta.

Diego Sánchez de la Cruz

Cada vez que una compañía filial controlada por una empresa multinacional con sede en Irlanda transfiere a la matriz un volumen importante de activos o propiedad intelectual, la contabilidad nacional de la isla pasa a recoger las rentas internacionales que se generan por esta vía como si fueran exportaciones realizadas por el Tigre Celta. Así lo mandan las reglas metodológicas del PIB, de modo que los que acusan a Irlanda de "inflar" su crecimiento no tienen muchas razones, ya que no es ningún secreto.

Cosa distinta es el debate que surge a renglón seguido entre quienes sí se toman en serio esta cuestión, pero parten de que, en efecto, en Irlanda no se "cocina" la contabilidad nacional, sino que simplemente se dan una serie de circunstancias que reducen la utilidad del PIB como métrica de referencia para estudiar la evolución de la producción (en esencia, la combinación de una economía de tamaño reducido que, no obstante, alberga a grandes empresas multinacionales que tienen su sede europea en la isla).

Como Eurostat no puede emplear un criterio distinto para reportar el PIB de sus países miembros, la mera publicación de los datos de crecimiento abre un debate recurrente sobre la gran brecha existente entre Irlanda y el resto del club. El último ejemplo lo tuvimos hace algunas semanas, cuando salió a la luz la previsión de crecimiento de la Comisión Europea para 2021, que estimó un avance del PIB del 14,6% en Irlanda, frente al 5% previsto para el conjunto de la UE (o el decepcionante 4,6% esperado en el caso de España, que se confirma como el país que más sufrió en 2020 y menos se recuperó en 2021).

dublinoficinas.jpgIrlanda, obligada a recalcular su PIB para no dejar en ridículo a la zona euro

Si no usamos el PIB, ¿qué métrica podemos emplear?

Pero entonces, ¿qué podemos hacer para saber cuánto avanza la economía irlandesa de manera más fehaciente? ¿Qué métrica nos ofrece un reflejo más fiel del aumento de la actividad, descontando así el efecto que tienen las operaciones de las grandes multinacionales sobre la contabilidad de la pequeña isla?

Fuentes del Banco de Irlanda consultadas por Libre Mercado explican a este diario que, ante la problemática que supone la medición en base al PIB, las autoridades de la isla llevan varios años trabajando para introducir otros indicadores complementarios, que de hecho aparecen de forma cada vez más recurrente en los informes y boletines del organismo supervisor. Algo similar nos trasladan fuentes del Instituto Irlandés de Estadística, homólogo de nuestro INE, donde también se han visto obligados a redoblar los esfuerzos de análisis para mejorar su entendimiento del rumbo que sigue la economía.

Pues bien, lo cierto es que la respuesta de la ciencia económica se mueve, de momento, entre dos aguas o, mejor dicho, dos escuelas. Hay quienes prefieren tomar como referencia el llamado "ingreso nacional bruto" o INB. Mientras que el PIB se refiere al valor agregado de mercado de los bienes y servicios terminados que se producen en un país durante un periodo determinado, el INB suma el PIB al ingreso neto que se obtiene en el extranjero. Este ajuste permite filtrar el dato del PIB, al tener en cuenta las ganancias e ingresos que terminan en el extranjero cuando la matriz europea, con sede en Irlanda, traslada las ganancias obtenidas en el conjunto del mercado comunitario a la corporación original, a menudo radicada en Estados Unidos.

Sin embargo, la repatriación de esas ganancias no es inmediata porque, como ha explicado Libre Mercado en distintas ocasiones, las reglas tributarias de Estados Unidos no son del todo neutrales y tienden a gravar estas ganancias, de modo que las matrices europeas optan a menudo por mantener estos beneficios en Irlanda o por trasladarlos a otra sociedad de referencia ubicada en paraísos fiscales.

Por ese motivo, cada vez está ganando más peso otra métrica, que consiste en el cálculo de lo que se denominada la "demanda doméstica modificada" o DDM. Este indicador excluye todos los flujos referidos a los movimientos de ganancias internacionales vinculadas a la propiedad intelectual de las multinacionales con sede en la isla. La brecha entre un indicador y otro es significativa, puesto que se trata de un ajuste contable de aproximadamente 30.000 millones de euros, según los últimos cálculos del Banco de Irlanda, que ya ha adoptado el DDM como su variable de cabecera.

Entonces, ¿cuánto crece Irlanda?

Entonces, ¿cómo le está yendo a Irlanda si nos olvidamos del PIB y medimos su comportamiento económico en base a la DDM? Muchas de las voces críticas con el "modelo irlandés", conocido por su libertad de mercado y su atractiva fiscalidad empresarial, parecen insinuar que, en la práctica, la isla no está experimentando una mejora significativa en sus niveles de actividad económica. Sin embargo, lo cierto es que la DDM le da la razón a los partidarios del sistema imperante en el Tigre Celta, puesto que sus tasas de actividad son claramente mejores que las de países como España, donde la falta de libertad económica está lastrando nuestro crecimiento.

Así, con la DDM como referencia, los datos del Banco de Irlanda muestran que el país solo sufrió una contracción del 4,9% en 2020, lejos del fortísimo descenso de la actividad que sufrió España, donde el PIB reflejó una caída del 10,8%. En cambio, en 2021 se espera que Irlanda experimente un avance del 5,5% y, en 2022, la previsión es aún mejor, llegando al 7,1%. Frente a estos datos, España se moverá en un 4,6% en 2021 y en un 5,5% en 2022.

¿Qué quiere decir esto? En esencia, que Irlanda ya ha recuperado toda la actividad perdida debido al coronavirus y, el próximo año, estará un 7,5% por encima de los niveles observados cuando estalló la pandemia, mientras que España cerrará 2021 un 6,7% por debajo de su PIB previo a la emergencia sanitaria y, al concluir el próximo ejercicio, seguirá un 2,6% peor que a finales de 2019.

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