Ser conferencista: un aliado para nuestro desarrollo profesional y empresarial

Algunos estudios afirman que el miedo a hablar en público reduce los salarios en un 10% y reduce la promoción a la dirección en un 15%.

Libre Mercado

Ser conferencista o speaker tiene muchas ventajas en el mundo profesional de hoy. Nos ayuda a desarrollar habilidades claves y nos conecta con el networking de una especialidad o sector.

Ser conferenciante nos ayuda en las habilidades blandas esenciales para el desempeño profesional, como la creatividad y el pensamiento crítico, cualidades que son muy valiosas para el mercado laboral actual. Hablar en público aumenta nuestra confianza y, con ella, nuestra credibilidad. Curiosamente, mejorar las habilidades de oratoria, además de mejorar nuestro vocabulario y persuasión o influencia positiva en los demás, nos hacen ser mejores oyentes, ya que aprendemos a apreciar el valor de escuchar a otros cuando tenemos esa oportunidad.

Y no todo es cualitativo. En el ámbito empresarial, ser conferencista y formador tiene retornos comerciales, vendiendo sin hacer los tradicionales esfuerzos de venta, ya que cuando la audiencia comprende nuestro negocio es más sencillo conseguir socios, oportunidades de expansión o ampliar nuestra base de clientes. En el plano laboral, algunos estudios afirman que el miedo a hablar en público reduce los salarios en un 10% y reduce la promoción a la dirección en un 15%. Otros estudios afirman que el 70% de los empleadores dijeron que tienden a contratar candidatos que tienen buenas habilidades de comunicación.

Ser conferenciante es además una ocupación con alta demanda. Para Iván Abanades, socio de Thinking Heads, la demanda de conferenciantes está aumentando debido a que "las empresas necesitan dar herramientas a sus directivos para gestionar la incertidumbre, el cambio y el crecimiento personal". Para lograr esto es bueno contar con referentes con experiencia real en el mundo empresarial, perfiles profesionales que puedan hablar con fundamento de los temas que las audiencias corporativas necesitan.

Ya sea robótica, futuro del trabajo, educación, emprendimiento, intraemprendimiento, cultura organizacional y propósito, marketing y transformación digital, la importancia radica en la trayectoria, pero también en el compromiso y la vocación de los ponentes.

"Durante toda mi vida profesional y empresarial me he comprometido con la divulgación del conocimiento, como profesor, mentor, asesor, así como conferenciante y formador", dice Rafael Tamames, conferenciante, formador y miembro de los 100 conferenciantes españoles escogidos por Thinking Heads, quien añade que "hay un compromiso de formarnos y una responsabilidad de mejorar como profesionales cuando asumimos el rol de conferenciante, una sana presión para crecer".

Una lista de beneficios de asumir el rol de conferenciante o speaker:

  • La satisfacción y realización personal, por el solo hecho de que estoy ayudando a alguien interesado en los temas que me apasionan.
  • Mejora nuestras habilidades de liderazgo y nos obliga a actualizar nuestras propias habilidades y conocimientos.
  • Ganamos una reputación como expertos en el área en la que estamos asesorando. Indudablemente asumir este reto trae el beneficio de la visibilidad.
  • Un aprendizaje en vivo y práctico, que brinda mejores resultados que la capacitación formal, en el feedback que se produce en las instancias de debate de las conferencias.
  • Aprendemos a captar la atención de una multitud. Dominar el miedo escénico y el poder de la persuasión es una habilidad importante que se debe tener en los negocios.
  • Nos impulsa a trabajar y mejorar nuestra marca personal.
  • Motivar a las personas. Hacer que las audiencias compartan nuestra pasión por un tema, inspirarlos a trabajar para lograr sus objetivos.
  • Informar y capacitar. El rol de informar y capacitar a una comunidad profesional activa es uno de los aspectos más importantes, la razón de ser un speaker.

Por otra parte, asumir el rol de conferenciante da la oportunidad de devolver los conocimientos al entramado empresarial al que ha pertenecido o pertenece un profesional y a la sociedad en su conjunto, de fomentar esas capacidades y conocimientos adquiridos, de reflexionar y hacer un uso más consciente de nuestro potencial como profesionales. Ser conferencista nos ayuda en los negocios, en las relaciones interpersonales y las redes profesionales, nos abre nuevas oportunidades, nos motiva a crecer y mejorar, nos hace mejores profesionales.

"En términos personales, valoro mucho el lugar de privilegio, pero también entiendo la gran responsabilidad que tiene ser un conferenciante en el mundo como experto en marketing digital y la transformación digital en los tiempos que corren, donde la digitalización de todos los procesos juegan un papel crucial en la mejora de la calidad de vida de las personas", afirma Tamames, para quien ser speaker tiene que ver además con la oportunidad de "divulgar nuestro propósito como agentes de cambio en el mundo empresarial, a responder por nuestra responsabilidad y el impacto que nuestro conocimiento tiene en un entorno más amplio".

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