Norberg: "Los controles de precio han destrozado el alquiler en Suecia"

El autor sueco presenta su nuevo libro, un alegato a favor de la apertura social, económica y política.

Diego Sánchez de la Cruz

Johan Norberg, uno de los intelectuales liberales más importantes de nuestro tiempo, acaba de publicar en España su último libro. "Abierto" (Deusto, 2021) se mueve entre el ensayo histórico y la polémica intelectual para defender la globalización en clave social y económica, advirtiendo contra los peligros que enfrenta Occidente.

Durante un encuentro organizado por la Fundación Rafael del Pino que ha servido como lanzamiento de la obra en España, Norberg ha subrayado que "el mundo ahora mismo atraviesa momentos complejos, hay razones para tener un optimismo esperanzador, sobre todo cuando miramos a la sociedad, a la ciencia, a los mercados… pero también hay motivos para ser pesimistas, especialmente cuando nos fijamos en los sistemas políticos y la decadencia de sus instituciones y procesos".

"Menos de un año desde la declaración de la pandemia, la vacunación echó a andar. Nunca antes conseguimos una respuesta sanitaria tan rápida frente a una enfermedad nueva. Eso nos demuestra lo importante que es el aperturismo, porque nos ayuda a colaborar de manera creativa, descubriendo soluciones a nuestros problemas de forma más rápida e innovadora", recalcó.

"Como especie, el hombre no es ningún portento físico. No podemos volar, no somos la especie más rápida ni la más fuerte… pero tenemos una habilidad única para la cooperación. En el reino animal predomina el conflicto, porque la supervivencia es el objetivo último y los peligros acechan en todo momento. En las sociedades humanas, desde hace al menos tres millones de años, las personas han aprendido a colaborar entre sí. Eso es lo que ha llevado al ser humano a la cúspide del mundo, su capacidad para construir, de forma progresiva, un sistema de conocimiento especializado que, canalizado mediante el comercio, nos lleva a una existencia mejor, con más bienes y servicios a nuestro alcance", explicó el también autor de obras como "Progreso" o "En defensa del capitalismo global".

"Friedrich Hayek decía que la civilización gira en torno a la posibilidad de usar conocimientos que nos son ajenos, a través de la colaboración en el mercado. Sería incapaz de desarrollar una vacuna contra el coronavirus, pero por suerte puedo beneficiarme del trabajo que han hecho por todos nosotros los investigadores y las empresas que se han propuesto encontrar esa solución para el problema del covid-19", señala el autor.

Para Norberg, "las civilizaciones que han mantenido un paradigma más aperturista son las que han propiciado más innovaciones y han logrado, de esa forma, más riqueza. Todo proyecto resulta extraño en un primer momento, hasta que tenemos la oportunidad de ponerlo en práctica, desarrollarlo y adaptarlo. La clave, por tanto, es permitir el proceso de "prueba y error" o, dicho de otro modo, dejar que las personas tengan suficiente apertura socioeconómica y política como para desplegar sus innovaciones y, en caso de que sean útiles, desplegarlas a mayor escala"

El intelectual sueco recordó que, "a lo largo de la historia, han existido distintas civilizaciones que han destacado por encima de las demás por haber conseguido más riqueza y sofisticación. En las etapas doradas de Grecia, Roma, el Mundo Árabe, China o Europa Occidental, el denominador común fue la existencia de sistemas abiertos. En el caso de Europa Occidental, su eflorescencia es la más reciente y, quizá, la más espectacular. Desde el siglo XIX hasta hoy, el avance de la Revolución Industrial en Inglaterra y el resto del continente ha propiciado un salto de bienestar tan significativo que todo el mundo se ha beneficiado. En doscientos años, la esperanza de vida ha pasado de 30 a 70 años y la tasa de pobreza ha caído del 90% al 9%.".

Pero, aunque el ser humano "ha aprendido a comerciar, lo cierto es que históricamente ha lidiado con los ataques de otros seres humanos, lo que nos lleva a desarrollar instintos tribales, por miedo a que haya gente que nos ataca, nos roba o nos traiciona. Por eso somos capaces de radicalizarnos, de actuar de forma enconada, de propiciar fenómenos de polarización, de cerrarnos en un grupo y proceder con hostilidad hacia el resto". Esa circunstancia explica "las actitudes de "suma cero", que son lo que alimenta el enfrentamiento político y la mentalidad anticapitalista".

"Si la historia humana fuesen 24 horas, "todo" el progreso social, económico, científico… que conocemos habría pasado en los últimos 60 segundos. Y eso es genial, porque significa que vivimos una época dorada, pero también implica que nuestro cerebro está acostumbrado a lo anterior. Nuestros instintos, actitudes y sistemas de creencias son, a menudo, la herencia de periodos anteriores, épocas de "suma cero". Por tanto es normal que no estemos del todo acostumbrados al progreso que tenemos, pero sería un suicidio dejar que prevalezcan los instintos tribalistas y tumbemos la sociedad abierta o el libre mercado", explicó Norberg.

Los controles del alquiler en Suecia

Preguntado por cuestiones de actualidad, como la crisis de gobierno que ha vivido Suecia a raíz de las regulaciones que estrangulan la libertad de mercado en el sector de la vivienda, el autor sueco reconoció que "muchas veces se habla de Suecia como una arcadia socialista pero, en realidad, las décadas de dominio del Partido Socialdemócrata quedaron atrás hace tiempo. Fueron años en los que no se creó ni un solo empleo privado en términos netos. Desde los 90, Suecia ha hecho un esfuerzo aperturista y se ha convertido en una economía más liberalizada. Pero hay problemas que siguen ahí. Uno de ellos es el acceso a la vivienda, porque el mercado del alquiler está hiperregulado".

En palabras de Norberg, "los controles de precio han destrozado el mercado del alquiler en Suecia. En ciudades como Estocolmo, estas regulaciones han hecho que muchas personas saquen su vivienda del mercado de alquiler y la vendan. También han provocado un aumento de la economía sumergida, con alquileres que se negocian y se pagan "en negro". En paralelo, como baja la oferta de vivienda disponible, los precios suben. En el centro de Estocolmo hay muchos apartamentos vacíos de personas ricas que consiguieron acceder a pisos de precios regulados y ahora residen en otras ciudades o países, pero conservan a precio de ganga esos apartamentos. Al final, por buenas que fuesen las intenciones de quienes sacaron adelante estas normas, lo cierto es que el resultado del control de precios del alquiler ha sido un desastre. Esto explica que haya movimientos desde el propio gobierno socialdemócrata para cambiar las normas y flexibilizar de nuevo el mercado, facilitando también un necesario aumento de la oferta".

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