¿Afectarán a la economía española Evergrande y la burbuja inmobiliaria china?

El "ladrillo" ya supone casi el 30% del PIB chino.

Diego Sánchez de la Cruz

Evergrande, la empresa inmobiliaria más grande de China, está al borde de la quiebra. Desde hace algunas semanas, las dudas sobre la viabilidad de la compañía empezaron a dispararse, a raíz de un informe en el que la agencia de calificación de deuda alertó de la montaña de obligaciones que ha asumido la firma, señalando que su riesgo de impago era "muy alto". Conforme la tesis de Fitch ha ido calando entre los inversores, las dudas sobre el efecto que podría tener esta quiebra empresarial han ido a más. El "efecto contagio" no ha tardado en manifestarse y, durante el pasado lunes, las bolsas de Occidente se tiñeron de rojo, con caídas cercanas al 2% en los principales selectivos de Europa y América.

La situación de Evergrande es, a todas luces, desesperada. Ha acumulado deudas por más de 300.000 millones de dólares y el pago de intereses ya le supone tal montaña de obligaciones que, por ejemplo, el próximo jueves 23 de septiembre deberá devolver más de 120 millones de dólares solo por concepto de intereses. La posición de tesorería de la compañía es extremadamente débil (apenas de 15.000 millones) y la mayoría de sus activos son proyectos en plena fase de construcción (por tanto, con un valor presente muy inferior al potencial).

Ante semejante situación, y tras una caída de más del 80% en la cotización de sus acciones, cada vez hay más rumores que apuntan a una posible reestructuración de la deuda de Evergrande, con quitas de hasta un 70%. También se habla de la posibilidad de que Pekín active un "rescate" con fondos públicos, especialmente para amortiguar el desplome de una firma que mantiene casi cuatro millones de empleos de forma directa e indirecta y que estaba desarrollando más de 1.300 promociones en 280 ciudades del país.

¿Efecto contagio?

Pero, más allá de lo que ocurra específicamente con Evergrande, lo que de verdad genera nerviosismo en los mercados es la posibilidad de que el problema vaya más allá. Si , por ejemplo, revisamos el comportamiento de los títulos de otras empresas del ramo, como sería el caso de R&F, lo que nos encontramos son caídas interanuales de más del 50%. Esta no es una cuestión menor, porque el "ladrillo" supone hoy el 29% del PIB chino, un porcentaje casi idéntico al observado en España a mediados de la década de los 2000, en plena "burbuja" inmobiliaria.

Y, claro está, si el sector inmobiliario se viene abajo, lo siguiente serían los bancos que venían financiando sus proyectos. Si esto ocurriese, entonces sí se podría desatar una tormenta financiera de primer orden que, sin duda, se trasladaría a los mercados internacionales, debido al peso específico de la economía china sobre la producción global. Estaríamos, pues, ante una situación similar a la de la gran recesión, que se desató en 2007-2008 por la caída de Lehman Brothers, pero terminó trasladándose de Estados Unidos al resto de las bolsas de Occidente, con el consecuente golpe a las economías de los países con mayores desequilibrios, como fue el caso de España.

Entonces, ¿qué hará el Partido Comunista Chino? En los últimos años, los jerarcas del régimen han reforzado la regulación del sector inmobiliario, limitando sus emisiones de deuda a base de vincular tales operaciones al volumen de activos de cada compañía. Sin embargo, la meta explícita de Pekín nunca fue "pinchar" de golpe la "burbuja", sino desinflarla de forma progresiva.

Por tanto, lo que está pasando con Evergrande pone al régimen en un aprieto puesto que, o bien actúa contra su intención explícita de "enfriar" el crecimiento apalancado del "ladrillo", o bien permite el colapso de la firma y se arriesga a un cortocircuito en los mercados que, además, podría llegar al resto del mundo.

En clave española, lo más importante será vigilar qué tipo de caída tiene la empresa inmobiliaria china y, en paralelo, vigilar la salud del sector bancario español, que ya sufrió un correctivo durante la jornada del lunes, cuando la situación de Evergrande pasó a convertirse en la principal preocupación de los inversores internacionales.

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