Graciano Palomo: "Iván Redondo quería usar el 'rescate' europeo para fortalecer su poder"

El veterano periodista denuncia el pastoreo de dinero público que coordinaba el ya exjefe de gabinete de Sánchez, al que conoce bien.

Diego Sánchez de la Cruz

Graciano Palomo es un histórico del periodismo español. Nacido en la provincia de Burgos, en 1951, ha cultivado todos los géneros: la información, la opinión, el reportaje, la tertulia… Ahora, publica un libro titulado Iván Redondo. El manipulador de emociones, una obra editada por La Esfera de los Libros que ya va por su tercera edición y que cobra especial interés tras la remodelación del gobierno de Pedro Sánchez.

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Vd. conoce bien a Iván Redondo. Yo mismo lo he visto en platós de televisión en los que coincidíamos los tres. A menudo, me tocaba ser su pareja de baile, yo hablando de economía y él de comunicación política.

Efectivamente. Le he tratado a lo largo de los años. Redondo era un habitual en los canales y tertulias de la derecha. Después estuve muy cerca de su trayectoria en Extremadura, en Badalona.. Y más recientemente, después de llegar a la Moncloa, me llamó para hacer todo un alarde de poder.

En efecto, es curioso que su trayectoria esté tan vinculada a ciertas figuras de la derecha y que después haya trabajado para Sánchez, junto a quien venía desempeñando un programa de gobierno propio de la izquierda más radical.

Durante muchos años, Redondo bebió en las fuentes meteorológicas de Karl Rove, el gran spin doctor del Partido Republicano, y de Roger Stone, otro gran estratega de la derecha americana. De esas dos referencias viene su obsesión con liquidar al rival político. Lo vimos primero en la feroz campaña que sufrió Isabel Díaz Ayuso y un segundo intento fue el intento de arrasar a Pablo Casado en Castilla y León, Madrid, Murcia… hasta dejar a la derecha descabezada. Como esas dos operaciones no le han salido bien, las encuestas empiezan a reflejar lo que podría ser un cambio de ciclo. Y eso ha precipitado su caída.

Hablemos de su paso por el PP. Se le cantó mucho su rol en la campaña que llevó a José Antonio Monago al gobierno extremeño.

Bueno, Redondo trabajó con el PP nacional, no solo con candidatos autonómicos o locales. De hecho su nombre aparece en los papeles de Bárcenas, con un apunte según el cual habría cobrado más de 200.000 euros del partido. Parecía que su trayectoria era ascendente, pero Jorge Moragas frenó su ascenso... ¡porque le veía como un radical de ultra-derecha! Lo que son las cosas.

En clave autonómica, trabajó con José Antonio Monago. Y sí, llegaron al gobierno, pero cuatro años después, ¿qué quedó? Su obsesión por acumular poder, por anular a cualquier otro interlocutor, por ser el único que manda en la corte, acaba dejando al PP extremeño como un auténtico erial.

Los defensores de Redondo dirán que cogió a Sánchez hundido y le llevó a la Moncloa.

Se ofreció gratis a Sánchez después de ver lo que le había pasado. Desahuciado del PSOE, del Congreso de los Diputados… No tenía nada que perder, de modo que aceptó su ofrecimiento. Y el caso es que, en poco tiempo, Sánchez recuperó la Secretaría General del PSOE y alcanzó la Presidencia del Gobierno con 82 escaños. Redondo fue quien negoció la moción de censura con el PNV.

Y así llegó a ser el todopoderoso jefe de gabinete de Sánchez.

Básicamente, estamos hablando del hombre que intentaba mandar en España de manera fáctica. Y como solo entiende de poder, pues se encargó de hacer que salten por los aires todas las costuras de la Transición y se dedicó a excitar continuamente las más bajas pasiones de la izquierda. Es un personaje que, sin llegar a cambiar ni una coma de la Constitución, alteró toda la estructura de poder.

Hablemos de economía. A muchos nos sorprendió que fuese Redondo quien coordinase los fondos del "rescate" europeo.

Es sorprendente a primera vista, pero si lo piensas, es algo típico de él. Lo que le interesa es el poder y para Redondo esos 140.000 millones de euros nunca fueron un vehículo para transformar la economía, para modernizar la estructura productiva… No. Para él esos fondos eran una manera de amasar poder, poder y más poder. Por eso quería controlarlos, para usar el reparto como fuente de legitimación de su autoridad. Quería usar el "rescate" para fortalecer su poder.

Igual que las abejas van al panal, las grandes empresas acudieron a su reclamo.

Así es. Se estaban produciendo visitas continuas a la Moncloa. Los lobbies iban a ver a Redondo con el cazo en la mano. No solo los grandes industriales, sino también otro tipo de élites empresariales, por ejemplo medios de comunicación. Todos iban a pedirle dinero, porque el reparto dependía, al menos hasta ahora, de él. Y en Bruselas creen que esos fondos iban a servir para cambiar nuestra economía…

¿Qué peso tuvo Redondo en la agenda económica de Sánchez?

No entraba en los detalles técnicos, tampoco tenía capacidad de entrar al detalle de las reformas, lo que sí hacía era meterse en todo aquello que pudiese reforzar su estrategia de poder. Conscientes del poderío que tenía, en muchas empresas del Ibex 35 estaban como locos por llevarse bien con él. Quien tenía más acceso eran las grandes empresas catalanas. La integración de Bankia en CaixaBank, por ejemplo, la negoció directamente con Fainé. La ministra Calviño apenas tuvo participación en el proceso. Esto era algo recurrente, porque como jefe de Gabinete creó casi un gobierno paralelo, logrando que la toma de muchas decisiones importantes se produjese fuera de las reuniones del Ejecutivo. Hasta que llegó su fin.

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