El patrimonio de los ministros: cinco lecciones sobre lo que tienen y lo que deben

Los miembros de nuestro Gobierno apenas invierten en activos financieros; el ladrillo sigue siendo la estrella en Moncloa.

D. Soriano

La "declaración de bienes y derechos patrimoniales de los miembros del Gobierno y de los secretarios de Estado" es una de las publicaciones del BOE más comentadas del año. En parte por ese punto un poco cotilla que todos tenemos y que aquí puede mostrarse sin sentir ni un ápice de culpabilidad. Esto no es como Sálvame o La isla de las tentaciones: al fin y al cabo el patrimonio de los ministros sale en las páginas de Nacional o Economía.

También, claro está, por esas significativas diferencias entre el discurso y la realidad. Lo que dicen algunos políticos sobre "los ricos", "los de arriba", "el 1%"... y el hecho de que luego, cuando se pone uno a hacer números, te puedes dar cuenta de que al hablar de "los ricos" deberían usar la primera persona.

En este 2021, el cuadro resumen es el siguiente (ordenados de mayor a menor Patrimonio Neto):

patrimonio-gobierno-2021-cuadro.jpg

Como siempre, algunas explicaciones previas:

  • En primer lugar, que el grado de detalle es muy mejorable. Es verdad que desde 2015 existe una transparencia que antes no había, pero incluso así llama la atención que no se ofrezcan detalles básicos sobre qué se esconde detrás de cada cifra.
  • En la parte positiva, hay que decir que es interesante que se ofrezca un desglose por tipos de activos. Las seis categorías actuales son un resumen bastante bueno. Quizás el principal pero pueda ponerse a la última categoría "Demás bienes y derechos de contenido económico", que no se sabe muy bien qué incluye; aunque, como vemos, en la mayoría de los casos lo que aparece en este epígrafe son cantidades menores.
  • Los pasivos (deudas) también importan. Y no suman, como parecía leyendo algunas informaciones de las últimas horas. De hecho, si queremos analizar la realidad patrimonial de cualquier familia, es uno de los puntos más relevantes: debemos saber cuánto tiene, pero también cuánto debe.
  • ¿Es ésta la riqueza total de nuestros ministros? Es la riqueza declarada. Y no estamos insinuando que los ministros tengan bolsas de basura llenas de dinero bajo la cama. Pero sí que, a la hora de informar del patrimonio, hay pequeños trucos que puedan ayudar a que parezca que es más reducido de lo que en realidad es (el pobrismo es una obsesión entre los políticos españoles). Estos trucos van desde declarar las acciones de una empresa por su precio de adquisición y no por el valor actual de mercado, estimar los inmuebles por el valor catastral (que, sobre todo en algunas localidades, puede estar muy lejos del de mercado) hasta el clásico de poner a nombre de la familia (marido, mujer, hijos...) algunas propiedades para que no entren en el radar de la prensa y el BOE. Es imposible, salvo que se hiciera una auditoría, saber si éste es el caso de alguno de los miembros del Gobierno. No se conoce a ningún cónyuge de un ministro que sea accionista de una gran empresa o multimillonario; pero no hay que irse al extremo: si el fondo de inversión de la familia está a nombre del no político y tiene medio millón de euros, la foto del BOE no será todo lo fidedigna que debiera ser.

También es interesante poner las cifras en contexto:

  • Según el Global wealth report de 2019 de Credit Suisse, en España hay unos 979.000 adultos (algo más del 2,5% del total) con una riqueza neta que supera el millón de dólares (unos 850.000 euros al cambio actual). Cinco miembros del Gobierno pertenecen a ese club.
  • Cinco millonarios en un Consejo de Ministros de 22 miembros (Miquel Iceta no cuenta porque a finales de 2020 todavía no era parte del Gobierno) no es, ni mucho menos, un porcentaje muy elevado si tenemos en cuenta que hablamos de miembros del Gobierno, con ingresos muy por encima de la media española, personas de mediana edad que ya deberían haber acumulado un patrimonio (normalmente la riqueza se va generando a lo largo de la vida y la edad es muy importante en las estadísticas patrimoniales), de nivel educativo medio-alto (casi todos con título universitario), etc...
  • La riqueza media de los españoles, siempre según el informe citado, asciende a 272.531 euros. Pero la riqueza mediana (la que tiene el español que está justo en mitad de una fila imaginaria en la que nos ordenamos en función de lo que tenemos) apenas asciende a 95.360 euros. Todos los miembros del Gobierno salvo los cuatro últimos (Ábalos, Díaz, Montero y Garzón) superan esa mediana. Como hemos dicho antes, ni de broma esto convierte en ricos al resto de ministros. En realidad, lo que llama la atención es que haya algún miembro del Gobierno que esté por debajo de esa mediana.
  • Para pertenecer al top 1 de ricos a escala mundial hay que tener una riqueza neta superior a unos 790.000 euros. Muchos españoles cumplen ese requisito (un 3%) y todavía más pertenecen al top 10 mundial: para entrar en ese club hay que tener una riqueza neta superior a 92.000 euros, una cantidad de patrimonio que, como explicamos en su momento, superan más de 15 millones de españoles. Esto no deja de ser una curiosidad estadística, pero cinco miembros del Gobierno pertenecen a ese top 1 de ricos del planeta (encabezados por Manuel Castells, profesor de una de las universidades más progresistas de la coste oeste americana y uno de los académicos más citados por la izquierda a nivel mundial).

Las enseñanzas

Dicho esto, analizando el cuadro sí hay algunas cuestiones curiosas. En Libre Mercado nos han llamado la atención estas cinco:

(1) La política española no te hace rico. Los miembros del Gobierno que acumulan más patrimonio son recién llegados (Castells, Escrivá, Duque, González Laya). La única excepción es Celaá, que sí lleva años ocupando diversos cargos públicos y tiene un patrimonio neto que supera el millón de euros: en su caso, el patrimonio parece que proviene del trabajo de su marido en una multinacional (y sobre Celaá sí ha habido algunas informaciones en el pasado que apuntaban a que declaraba menos patrimonio del que realmente poseía por la vía de ofrecer datos de valoración de los inmuebles por debajo del precio de mercado).

También podríamos pensar de otra manera. Al contrario de lo que ocurre en otros países (sobre todo EEUU), en los que es habitual que empresarios o personas conocidos den el salto a la política, en España esto sigue siendo una excepción: los ricos no quieren ser políticos.

Y, por último, con estas cifras, la polémica de este viernes —el crecimiento del patrimonio de Pablo Iglesias e Irene Montero que ha denunciado su excompañero Ramón Espinar en su cuenta de Twitter— tiene cierto sentido. Entre los dos, acumulan un patrimonio neto de más de 700.000 euros, cuando hace apenas seis años declaraban unos 50.000 euros. Este crecimiento implica que han añadido 100.000 euros al año al patrimonio familiar durante este período, cuando, además, se supone que los cargos de Podemos no cobraban más de tres veces el SMI entre 2014 y 2019: no es imposible de lograr, pero sí son cifras que merecerían una explicación.

Nota del redactor: en algunas informaciones publicadas este sábado se indica que los 187.500 euros que aparecen en la casilla "Seguros y planes de pensiones" de Pablo Iglesias e Irene Montero en realidad corresponden a la indemnización del seguro de vida que tiene asociada su hipoteca. Podría ser parte de esa explicación sobre el incremento de su patrimonio que a lo largo de este viernes ha generado tantos titulares. Si fuera así, lo primero que había que decir es que éste no es un activo como el resto. O, mejor dicho, sí es un activo, pero su valor de mercado no es de 187.500 euros porque para cobrar esa cifra tendría que darse el supuesto previsto en la póliza y lo normal es que no se produzca: en realidad, el valor real del activo estaría más cerca de la prima que paguen Iglesias y Montero cada año. Sería un buen ejemplo de la falta de detalles y de las carencias del análisis financiero de los cuadros del BOE de las que hablábamos al comienzo de este artículo.

(2) "En manos de la banca": volvemos a Podemos, en buena parte porque es el partido que más ha hecho para convertir los temas personales, también financieros, en políticos. Pablo Iglesias se ha preguntado en numerosas ocasiones si una persona con un elevado patrimonio podría ponerse en la piel de las familias que no tienen apenas nada. Y también ha dicho que le preocupan los partidos y los políticos que "dependen" de los bancos o tienen grandes deudas con ellos.

Pues bien, si lo miramos así, los miembros del Gobierno que tienen una deuda más elevada en relación a sus activos son Pedro Sánchez, Carolina Darias, José Luis Ábalos o María Jesús Montero. Pero también la pareja Iglesias-Montero y, por encima de todos ellos, el ministro de Consumo, que declara un patrimonio neto negativo: eso sí que es estar en manos de tus acreedores.

(3) ¿Capitalismo: qué es eso? Las dos columnas centrales del cuadro llaman la atención. Ahí se recoge el valor de las inversiones (acciones, fondos, bonos...) o de las empresas que no están en los mercados pero en las que los políticos tienen parte de la propiedad (normalmente, pequeñas compañías que ellos han fundado o de las que forman parte por su actividad profesional).

Y, como vemos, el resultado es sorprendente: los miembros del actual Gobierno apenas tienen activos de esta naturaleza. Sólo los más ricos (Escrivá, Duque, Celaá) declaran cantidades significativas. Podríamos incluir a Castells, con ese plan de pensiones de casi un millón y medio de euros, pero poco más. Destaca la vicepresidenta Calviño, con un significativo vacío en esas categorías: ¿no tiene ni un euro invertido en fondos o acciones? Cuando menos, curioso.

No es un tema menor: la experiencia personal también influye en la legislación. A veces se dice que sería bueno que los políticos conocieran lo que es trabajar en el sector privado, en parte es porque ningún informe te explica lo que eso significa si no lo has vivido. Pues lo mismo podría decirse del patrimonio, los ahorros o los activos que cada uno posee.

(4) Ladrillo y cuentas corrientes: la otra cara de la moneda es la de las dos primeras columnas. El Gobierno, en esto, sí es muy español: un porcentaje muy significativo de sus bienes declarados está en propiedades inmobiliarias o cuentas corrientes y depósitos. De hecho, si quitamos al top 4 (Castells, Escrivá, Duque, Celaá), más del 80% del valor de los activos en poder del resto de los miembros del Ejecutivo corresponden a estas categorías.

(5) En el extranjero se vive (y se cobra) mejor: la muestra es muy reducida. No estamos diciendo que esto sea una regla estadística. Pero, como señal o ejemplo, sí es significativo: con la excepción de Celaá, los cuatro miembros con más patrimonio del Gobierno son aquellos que han desarrollado la mayor parte de su vida profesional en el extranjero (Castells, Duque, Escrivá, González Laya). En España se habla mucho de la fuga de talentos o de qué podemos hacer para atraer a esos altos cargos, tanto para el sector público como para el privado: éste es un indicio (anecdótico, si se quiere) de que, en lo que respecta a los sueldos, queda mucho por hacer. Y no, no es sólo por esta curiosidad o por la carrera profesional de los miembros del actual Gobierno: las estadísticas apuntan a que ésta es una realidad en el mercado laboral español (en casi todos los sectores se pagan salarios más bajos para los niveles medio-altos de las escalas profesionales).

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