Plataformas elevadoras, una opción segura para los trabajos en altura

Una plataforma elevadora móvil de personal (PEMP) es una máquina que se utiliza para desplazar al personal hasta una posición de trabajo en altura.

Luis Valpuesta de la Fuente

No hay duda de que la realización de trabajos en altura es una actividad de riesgo. La normativa de prevención de riesgos laborales obliga a adoptar importantes medidas de seguridad en actividades como obras o poda de árboles en altura, pero los accidentes por caídas de andamios están entre los más frecuentes y pueden tener graves consecuencias.

Sin embargo, hemos avanzado mucho desde aquella icónica imagen de los obreros comiendo un bocadillo sobre el andamio de un rascacielos en Nueva York. Aunque los andamios siguen siendo necesarios en muchas obras de construcción, hoy en día hay múltiples actividades profesionales que se realizan mejor y de forma más segura gracias al alquiler de plataformas elevadoras.

Las plataformas elevadoras, solución segura

Una plataforma elevadora móvil de personal (PEMP) es una máquina móvil que se utiliza para desplazar al personal hasta una posición de trabajo en altura. Se trata, por tanto, de una maquinaria de uso industrial que facilita la libertad de movimiento de los trabajadores, con varias estructuras extensibles y chasis. La plataforma elevadora sube, baja o desplaza lateralmente a los operarios, sus herramientas de trabajo y el material necesario para llevar a cabo diversas tareas. Además de aumentar la seguridad y la productividad, permiten al trabajador una amplísima libertad de movimientos.

Una plataforma elevadora está integrada por varios elementos: la propia plataforma de trabajo o cesta, que está rodeada de una barandilla con rodapiés para evitar caídas y garantizar la seguridad y que lleva el panel de control que permite al trabajador manejar la altura, el ángulo, la posición y la velocidad; una estructura extensible unida al chasis, que es la que permite elevar a distintas alturas la plataforma sobre la que trabaja el operario; y un chasis que permite el desplazamiento, si bien la plataforma puede ser autopropulsada, empujada o remolcada.

Hoy en día, las plataformas elevadoras se han desarrollado hasta tal punto que pueden alcanzar alturas de hasta 58 metros, lo que les permite sustituir el uso de andamios o de otras estructuras en suspensión en multitud de trabajos, como la rehabilitación y mantenimiento de fachadas, la reparación de ventanas y terrazas, la limpieza o sustitución de cristales o la poda de árboles.

La ventaja de las plataformas elevadoras respecto a estructuras "tradicionales" de elevación, es que aumentan la productividad al mejorar la movilidad y la eficiencia en cualquier ámbito además de agilizar el tiempo de trabajo, resultando más seguras y económicas que los andamios y las escaleras.

¿Qué tipo de plataformas elevadoras existen?

Todas las plataformas cuentan con ruedas para su desplazamiento (de ahí que sean "maquinaria móvil"), si bien en ocasiones puede ser conveniente su desplazamiento en camión. Además, todas ellas suelen funcionar con un sistema de cuatro estabilizadores hidráulicos, que garantizan su estabilidad y que le permiten trabajar en terrenos que no son planos.

Existen varios tipos de plataformas elevadoras, cada uno con sus características específicas.

- Plataformas elevadoras de tijera: estas máquinas son capaces de elevarse en vertical hasta alturas de 34 metros, lo que le confiere una mayor capacidad de carga siendo muy estable. Es decir, puede elevar mayores pesos. Suelen disponer de una plataforma extensible que permite ampliar el área de trabajo hasta 2 personas con material. Esto la convierte en una máquina ideal para trabajos de obra o de mantenimiento eléctrico, por ejemplo.

- Plataformas elevadoras articuladas: además del desplazamiento vertical (que es esencial a cualquier plataforma elevadora), este tipo de máquina dispone de un brazo articulado que le permite un alcance horizontal de hasta 20 metros en función del modelo. Es la máquina perfecta para acceder a lugares de difícil acceso en altura, trabajando por encima de obstáculos.

- Plataformas elevadoras telescópicas. su movilidad es algo menor a las plataformas elevadoras articuladas, pero permiten alcanzar mayor altura de hasta 58 metros y se utilizan para trabajos a alturas superiores. Llevan un plumín que les permite trabajar en áreas con acceso limitado.

- Plataformas verticales: destacan por sus pequeñas dimensiones que les permite trabajar en espacios reducidos y pasar por puertas de tamaño estándar. Algunos modelos llevan plumín, añadiendo la flexibilidad de trabajar por encima de obstáculos desde una base reducida. Suelen estar utilizadas en trabajos hasta 12 metros de altura.

- Plataformas sobre Oruga: menos conocidas y entonces menos utilizadas que el resto de las plataformas elevadoras, son máquinas muy versátiles y adaptadas a diferentes tipos de proyectos. Son ligeras lo que les permite trabajar en suelos delicados que admiten poco peso, de reducidas dimensiones, pasando por pasillos y puertas y capaces de alcanzar grandes alturas hasta 36 metros. Pueden trabajar en terrenos irregulares gracias a sus estabilizadores.

Para elegir la plataforma que mejor convenga es crítico tener en cuenta el sitio, el entorno, la ubicación y las características del trabajo de elevación además de entender las ventajas y limitaciones de cada tipo de máquina. Para ello, poder contar con el apoyo y el asesoramiento por parte de una empresa experta en el sector puede ayudar y simplificar mucho el proceso de decisión.

Formarse para manejar plataformas elevadoras

El manejo de equipos de elevación conlleva números riesgos. De hecho, casi el 80% de los accidentes que ocurren al usar plataformas elevadoras son causados por errores de operación. Según estadísticas del Ministerio de Trabajo, la construcción queda señalada como el sector donde se produjeron más accidentes en el 2019.

Para poder manejarlas con confianza y seguridad, es necesario completar una formación en máquinas de elevación. La formación certificada ayuda a reducir las probabilidades de que se produzca algún accidente en el entorno de trabajo y permite manejar de forma segura una selección de modelos, según norma vigente. Además de entender la gama de plataformas disponible, al finalizar la formación, el operador evitará de forma práctica los vicios y errores más comunes en el manejo de plataformas elevadoras.

Hay que recordar que esos cursos profesionales se pueden bonificar a través de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo, permitiendo que cualquier trabajador que lo necesite pueda formarse en el manejo correcto y seguro de plataformas elevadoras, reduciendo así la probabilidad de accidentes.

A continuación