Sánchez exagera un 35% el impacto del gasto en el PIB para inflar los PGE 2021

Replica multiplicadores fiscales de los años 80 para plantear crecimientos de hasta un 10%, una estimación que no comparte ningún organismo.

Diego Sánchez de la Cruz

El gobierno de España estima que el crecimiento del PIB a lo largo de 2021 rondará el 10%. Sin embargo, las estimaciones de la mayoría de organismos y entidades estiman que este porcentaje se moverá entre el 5% y el 6%, muy por debajo de los cálculos de Moncloa. ¿Cómo se explica esta discrepancia tan acusada entre los datos del Ejecutivo y las estimaciones independientes?

La consultora Freemarket Corporate Intelligence ha estudiado la fundamentación teórica del Anteproyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado y ha comprobado que la brecha se explica por la aplicación de un "elemental y primitivo modelo keynesiano que traduce de manera automática los aumentos del gasto público en mayor crecimiento económico".

De esta forma, las abultadas cifras del Plan de Rescate europeo se traducirían, a priori, en un aumento muy elevado de la actividad económica… pero solamente sobre el papel. Así, un análisis crítico de los modelos empleados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez revela profundas inconsistencias que sesgarían muy al alza las previsiones de crecimiento.

Desde la entidad que preside Lorenzo Bernaldo de Quirós destacan que el gobierno estima que el multiplicador fiscal para el año 2021 sería de 1,2 puntos, aunque llegaría a 2 puntos en ciertos ámbitos, como por ejemplo las inversiones digitales y en I+D. Incluso partiendo de estos supuestos, el Ejecutivo limita a 15 los empleos creados por cada millón de euros invertido.

Freemarket CI recuerda en su informe sobre los PGE 2021 que "los estudios más recientes muestran la pérdida de potencia del multiplicador del gasto en la economía española, en una línea similar a la experimentada en la mayoría de los países desarrollados. El gobierno ha calculado unos multiplicadores que hacen abstracción de los cambios demográficos experimentados en la sociedad española a lo largo de las últimas décadas".

Así, el periodo de multiplicadores fiscales relativamente altos, marcado por el impulso laboral de la generación del baby boom y por un escenario en que el gasto público era menor y los planes de estímulo arrojaban mejores resultados, habría quedado atrás, entre otros motivos por el envejecimiento progresivo de la población.

Según recalca el informe, el Banco de España ha estimado que el multiplicador fiscal asociado a los incrementos del gasto público rondó el 1,2 que plantea el gobierno a mediados de la década de 1980. Sin embargo, desde 1985 su valor se ha reducido un 35%, hasta caer de forma progresiva al 0,8. En las próximas décadas, hasta llegar a 2050, se espera un descenso adicional del 20% hasta llegar al 0,6.

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"En este contexto, el aumento del gasto público proyectado por el Gabinete no tendrá un impacto expansivo significativo sobre la actividad económica. Es más, su coste es superior a los potenciales beneficios que generará. Esta afirmación se ve soportada por la abrumadora evidencia empírica recogida de los principales países de la OCDE, donde los multiplicadores del gasto oscilan entre el 0,6 y el 1", recuerda la consultora.

De modo que el diferencial de crecimiento que reflejan las previsiones de Moncloa gira en torno al empleo de multiplicadores fiscales desfasados, que "inflan" en un 35% el impacto asociado al incremento del gasto público y, de hecho, parten de que un repunte de tales desembolsos añade crecimiento al conjunto de la economía, frente a la evidencia que sugiere que su impacto es inferior al 1 y, por lo tanto, el saldo general será, probablemente, contractivo.

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