Francisco Mercado: "No hay dilema entre salud o economía, van de la mano"

El periodista de investigación desnuda los errores de Sánchez, Illa y Simón: "Retrasar el confinamiento por el 8-M disparó un 1200% los contagios".

Diego Sánchez de la Cruz

Francisco Mercado lleva casi cuarenta años dedicándose al periodismo de investigación. Ha destapado cientos de escándalos, entre ellos la "hoja de ruta" de ETA oculta por el PSOE, el escándalo de los "jueces estrella" que urdían sumarios para derribar gobiernos, los negocios opacos de Iñaki Urdangarín o diversos episodios de corrupción vinculados con altos cargos de PSOE y PP.

Mercado ha publicado recientemente el libro Una pandemia de errores (Deusto, 2020), una minuciosa crónica que reconstruye todo lo sucedido en la primera ola de contagios del covid-19. Su obra demuestra hasta qué punto el gobierno español ignoró las alertas recibidas y permitió que el coronavirus se propagase de forma masiva, causando miles de muertes que podríamos haber evitado.

El relato gubernamental y el discurso imperante en los medios queda en entredicho en "Una pandemia de errores", de modo que Libre Mercado ha querido sentarse con Mercado para comentar algunos de los aspectos más relevantes del libro, sobre todo aquellos de interés desde el punto de vista estadístico y económico, las dos variables de la pandemia a las que se ha prestado más atención desde esta sección económica.

Una pandemia de errores vincula directamente la tardanza en tomar medidas con la propagación masiva del virus. ¿Qué datos maneja?

Hay una cadena de omisiones, de medidas que se debían haber tomado y que nunca se llegaron a adoptar. La pasividad del gobierno queda en evidencia una vez analizamos que, entre el fin de semana del 6 al 8 de marzo y el fin de semana del 13 al 15 del mismo mes, los contagios diagnosticados se disparan un 1200%. Ningún otro país tuvo un aumento similar, tan acusado. Lo más llamativo, en cualquier caso, es que se había producido una cierta caída de la propagación en los primeros días de marzo, a pesar de lo cual la ausencia de medidas hizo que esa mejora quedase, efectivamente, anulada.

El gobierno y los medios insisten en que lo que sucedió "no se podía saber"

Es importante considerar lo que sucedió en Italia algunas semanas antes. Desde febrero ya estaba decretando medidas de confinamiento y, a pesar de ello, cada día estaban entrando en España unos 20.000 pasajeros de avión llegados del país transalpino. Esto propagaba el virus de manera masiva y las comparecencias de Fernando Simón durante esas fechas muestran que el gobierno lo sabía, porque día sí y día también se afirmaba en rueda de prensa o en informes oficiales que los nuevos casos observados en España eran importados de Italia. De hecho, el mero hecho de que Simón compareciese ante los medios o se hiciesen boletines diarios demuestra que había información suficiente para entender la gravedad de lo sucedido. Y el espejo de lo que pasaba en Italia, evidentemente eso era algo que nos decía lo que iba a pasar.

Volviendo al dato de los positivos, reconocerá Vd. que, en cualquier caso, la falta de test sesga un poco cualquier análisis que hagamos de los datos de la primera ola, ¿no?

Efectivamente, se hacían muy pocas pruebas, en esencia solo a aquellas personas que estaban hospitalizadas. Sin embargo, las hospitalizaciones sí te dan una idea de si la enfermedad se propaga más o menos. En ese sentido, era muy alarmante comprobar que se disparaban los hospitalizados pero no se hacía nada. Y al final el problema fue que se contagiaron los grupos más vulnerables y que se rebasaron holgadamente los niveles de capacidad del sistema sanitario, de modo que mucha gente murió porque ni siquiera se les pudo atender.

Fedea ha estudiado la efectividad del confinamiento y considera que adelantar el "cerrojazo" hubiese ahorrado unos 600.000 infectados. En Libre Mercado hemos estimado que esto habría evitado en torno al 80% de los fallecidos. ¿Es coherente una estimación así con su investigación?

Lo es. Es evidente que el confinamiento reduce la propagación del virus, pero la clave es la fecha en que confinas a la población. Hay otros estudios que te dicen, por ejemplo, que la letalidad ha sido mucho mayor. ¿Por qué? Porque el virus se propagó mucho más y las medidas se tomaron tan tarde que los grupos más vulnerables ya estaban muy expuestos.

Madrid tomó medidas el 9 de marzo y el gobierno central no generalizó el confinamiento hasta el 16 de marzo. Si se observa la curva de Madrid se puede comprobar que el ritmo de crecimiento en los fallecimientos se ralentiza unos 15 días después de que Madrid tomase medidas. ¿Por qué nadie lo ha tenido en cuenta?

El gobierno se lanza ahora contra Madrid para trasladar la idea de que el PP no gestiona bien la pandemia, pero lo ocurrido en febrero y marzo deja en evidencia a Moncloa. Desde febrero, la Consejería de Sanidad estaba lanzando alertas, escribiendo al gobierno, pidiendo cautela ante la convocatoria de actos masivos como la marcha del 8-M… Pero Moncloa estaba volcada en sacar a la gente a la calle, el virus daba igual y la perspectiva de haber evitado las concentraciones habría sido asociada con una medida restrictiva del derecho de manifestación y como un ataque al feminismo. Entonces, al final lo que sucedió es que todo aquello siguió adelante, no se adoptó ninguna medida y la propagación se dispara.

Llegado el 9 de marzo, Madrid toma medidas y, en efecto, se adelanta una semana al gobierno. No solo eso: llama la atención sobre la importación de casos desde Italia, algo sobre lo que Moncloa no quería ni hablar. Por eso tiene gracia que ahora critiquen la situación de Madrid en la segunda ola, cuando en la primera hubo resultados mucho peores precisamente porque Moncloa no hizo caso y no tomó las medidas que le pedían desde Sol.

Se ha criticado a Madrid por el "triaje" sanitario, diciendo que no se atendió debidamente a los mayores, pero Vd. argumenta que estos protocolos son los habituales y que se han aplicado en toda España.

El gobierno no puede escurrir el bulto. Se puso el foco en la decisión de hacer triajes en Madrid, pero resulta que Andalucía, Baleares, Cataluña, País Vasco… ¡Toda España se vio obligada a actuar de esa forma! El protocolo de actuación es claro: en caso de colapso sanitario, hay que priorizar la atención de aquellos enfermos que tienen mejor expectativa de recuperación, es decir, los jóvenes van antes que los ancianos.

De los enfermos de más de 80 años, solamente el 56% llegó a ser ingresado en los hospitales, el resto ni siquiera tuvo esa oportunidad. Pero es que, no lo olvidemos, había tantos contagiados que la capacidad del sistema se había desbordado y eso es lo que, en última instancia, terminó de disparar el número de fallecidos.

Me gustaría añadir, en cualquier caso, que el porcentaje de fallecidos en residencias de mayores fue del 32% en Madrid, el segundo porcentaje más bajo de toda España. Bueno, cambiando de tercio, me gustaría saber qué opina del discurso de Moncloa en las últimas semanas. Vemos que están adoptando de nuevo un tono muy pesimista y apostando por recuperar las medidas de confinamiento.

En julio y en agosto el relato era claro: hemos vencido al virus, salgamos a la calle y volvamos a la normalidad. Ahora, de repente, en septiembre y en octubre resulta evidente que la desescalada fue un desastre y en el gobierno se vuelven contra las comunidades autónomas, apostando otra vez por el confinamiento.

La salud y la economía van de la mano, pero en esta pandemia de errores también parecemos haberlo olvidado.

Se han aplicado las medidas más fáciles para el gobierno: los confinamientos. Eso permite ahorrarse el tener que invertir en test masivos, en rastreo, en capacidad sanitaria… Nos encerraron en casa durante más de tres meses porque esa era la manera fácil de atajar lo ocurrido, pero ahora vemos que estamos otra vez en la misma situación, precisamente porque no se hizo nada entre marzo y septiembre para evitarlo. Lo más barato para el gobierno ha sido lo más caro para la economía.

Entonces, aunque Vd. critica duramente la falta de medidas, tampoco aboga por "cerrojazos" continuos.

Claro, para nada. Las medidas pueden ser acotadas, pueden adoptarse de forma más ajustada y limitada, pueden afectar a algunos barrios o ciudades que presenten un cuadro más preocupante, pero no se puede hacer de forma reiterada lo mismo y parar a todo un país. No puede haber dilema salud o economía: salud y economía van de la mano. El problema es que repetimos de nuevo el error de la primera ola, porque no tomamos medidas sanitarias que permitan mantener en pie la actividad de la mayoría de las empresas y sectores.

Pongamos un ejemplo fácil de entender. Alemania tenía en abril unos 20.000 soldados rastreando contactos. Dos meses después, España tenía menos de 2.000 soldados en esa misma tarea. Invertir en rastreo, en hacer test masivos… A la postre, eso le sale barato a los alemanes, porque les permite mantener el grueso de la economía en pie.

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