Friedrich Sell: "España está despertando mucha preocupación en Europa"

El experto alemán ve con preocupación el deterioro económico e institucional de nuestro país.

Diego Sánchez de la Cruz

A sus 66 años, Friedrich Sell es toda una eminencia en la esfera económica alemana. Su bagaje académico le ha granjeado el reconocimiento de la prensa y de diversos centros de estudios, de modo que sus análisis nunca pasan inadvertidos. Recientemente, Sell publicó un artículo en el diario suizo Neue Zürcher Zeitung en el que se pregunta si España va camino de convertirse en un Estado fallido. Libre Mercado se entrevista con él para pulsar su opinión sobre la situación que atraviesa nuestra economía.

Vd. habla un perfecto español o sea que ya debe estar enterado de la polvareda que levantó su columna de opinión…

Tuve la oportunidad de escuchar a Íñigo Errejón, quien intervino en el programa matinal de TVE y afirmó que Madrid es una suerte de Estado fallido. A raíz de eso, me pregunté si realmente el problema era otro mucho más grande y, en realidad, lo que está en juego es la viabilidad del Estado en su conjunto. Para responder a esta cuestión, planteé tres cuestiones: ¿cómo funcionan hoy el poder legislativo, ejecutivo y judicial en España? En esos tres campos hay argumentos para el pesimismo.

Sigamos, pues, ese pensamiento inspirado en Montesquieu. ¿Qué le falla, ahora mismo, a nuestros tres poderes?

El poder ejecutivo en sí mismo lidia con el problema de una coalición sujeta a muchos problemas internos pero, además, en el terreno legislativo vemos que PSOE y Podemos no tienen mayoría suficiente para articular su programa de gobierno y, en la práctica, eso hace que cada vez que necesitan apoyos apuesten por buscarlos en partidos nacionalistas, que por su propia naturaleza cuestionan la Monarquía, el sistema territorial… Por otro lado, en una democracia que funciona como es debido, el partido más grande de la oposición se erige como una formación de gobierno que debe estar lista para asumir el poder mañana mismo si fuese necesario. Ahora mismo, el PP aparece lastrado por varios escándalos de corrupción: Gürtel, Kitchen… De modo que no da la sensación de ser una alternativa clara y rotunda. Y, además, el centro-derecha está fragmentado.

Nos falta el poder judicial. ¿Está informado de los planes del gobierno para el CGPJ?

Sí, no ha pasado desapercibido, todo lo contrario. Lo que PSOE y Podemos están proponiendo es una renovación del Consejo General del Poder Judicial basada en adoptar un criterio de mayoría simple en vez de mantener el actual sistema de mayoría reforzada. De esto ya se está tomando nota en Europa. Bruselas ya ha reaccionado y ha indicado que este es el camino que siguieron también las criticadas reformas judiciales de Polonia o de Hungría.

Entonces, en base a ese análisis, ¿somos un Estado fallido? ¿Vamos camino de serlo? ¿O su artículo fue solamente un toque de atención temprana?

España no es un Estado fallido, aún no, pero su situación empieza a despertar una gran preocupación en Europa y creo que es sensato que todos nos hagamos estas preguntas.

Imagino que esa percepción no nos va a ayudar a la hora de cerrar definitivamente el "rescate".

Bueno, es que si hablamos del plan de reconstrucción, pues debo decir que soy crítico con la idea de que Europa vaya a movilizar 140.000 millones de euros en un momento en el que no está garantizado el debido aprovechamiento de estos fondos.

¿Cuestiona el "rescate" en sí mismo? ¿O su objeción se refiere a la manera en que lo podría gestionar Sánchez?

Estoy de acuerdo en que se pueden exigir reformas estructurales para enviar ayuda en este tipo de escenarios. Creo que esa conversación se debió tener hace meses, pero ahora ya no estamos en ese punto y, por otro lado, la situación es tan delicada que no queda tiempo para abordar de nuevo un refuerzo de la condicionalidad. Lo que sí creo es que hay que vigilar mucho cómo se emplean esos fondos. Ahora toca hablar de eso. Desde el gobierno se apela continuamente a programas de "transición ecológica", de "digitalización"… Y hay muchas cosas que se pueden entender como tal pero que no suponen nada a la hora de aumentar el potencial de crecimiento de una economía, que debe ser el objetivo último de una actuación así. Por eso creo que una posible solución sería implicar al Fondo Monetario Internacional en el manejo de esos fondos.

¿Cuál es su temor con respecto al manejo de los fondos comprometidos por Europa?

Hay una tentación evidente de usar estos fondos para cuadrar sus presupuestos. Al PSOE y especialmente a Podemos les gusta hablar mucho de "cohesión social" y parte de estas ayudas podrían vincularse a este tipo de programas. El problema es que ambos partidos conciben la "cohesión social" como políticas de gasto cortoplacistas, en vez de enfocar ese reto a partir de inversiones que permitan un salto cualitativo en materia de productividad y crecimiento.

Transferir fondos de unos países a otros, ¿ha servido para hacernos más productivos?

Hans-Werner Sinn, quizá el economista alemán más reconocido en el extranjero, ha estudiado el tema y ha constatado que los fondos comunitarios no han reducido la brecha de productividad. Entonces, aunque sí generan un enriquecimiento, esa convergencia se basa en el propio efecto de las transferencias, pero no supone una modernización del tejido productivo. En este "rescate", la clave estará en saber si España puede articular un programa basado verdaderamente en reformas que eleven su potencial de crear riqueza.

Parece que Ángela Merkel ha dado un paso atrás, pero otros socios europeos, como Holanda, nos vigilan con lupa.

Lamentablemente creo que el debate entre los jefes de gobierno europeos se volvió muy emocional durante el pasado verano. Hay primeros ministros como Mark Rutte que están muy recelosos ante el uso que puede hacer España de estos fondos. De igual modo, el gobierno de España se cerró en banda ante la posibilidad de que sean los socios europeos los que tutelen el programa, aunque finalmente tuvo que aceptar cierta supervisión. ¿Qué opino yo? Pues que quizá el Fondo Monetario Internacional podría tutelar el proceso de forma más suave y menos politizada.

¿Qué me dice de la deuda pública? En Alemania está razonablemente controlada pero no se puede decir lo mismo de muchos otros países europeos. De hecho, aunque España está mal en ese frente, la situación es aún peor en Grecia, Italia o Portugal, mientras que Francia va también a peor.

La cuestión de la austeridad es fundamental. ¿Cómo arreglamos el problema de la deuda de los Estados? En Europa vemos que España está cada vez peor en este frente, pero ni siquiera es la peor, porque ahí están Grecia, Italia… Creo que es hora de convocar una gran conferencia de deuda, similar a lo que fue Bretton Woods. Deberían estar presentes los bancos centrales, los gobiernos de Occidente, las grandes instituciones multilaterales, etc. Y hay que hablar también de la deuda privada, que también ha crecido demasiado. Tenemos que tocar esto a nivel global.

En Alemania han salido relativamente airosos de la crisis de la covid-19. Llama la atención que el paro siga siendo muy bajo en comparación con el nuestro.

El equivalente alemán a los ERTE ha funcionado muy bien, no solo en esta sino en las crisis anteriores. El modelo laboral apuesta por moderar salarios, evitando grandes subidas o bajadas y consolidando una mejora lenta pero progresiva, pegada a productividad. El paro ha subido poco, del 5% al 7%. Eso significa que la flexibilidad funciona.

Hay que decir también que, en ese frente, Ángela Merkel todavía está "viviendo" de las reformas de Gerhard Schroeder. Durante sus distintos gobiernos no ha ido más allá de lo que fue su antecesor socialdemócrata hace más de quince años, cuando Alemania revisó en profundidad su marco laboral. No piensen, por lo tanto, que en Alemania todo son reformas, porque no es así. Además, hay problemas importantes, por ejemplo con la automoción. Las perspectivas teutonas son mucho mejores que las de España, partimos de que este año puede bajar un 6% el PIB pero que el grueso de la producción perdida se recuperaría en 2021, pero las cosas pueden cambiar si hay nuevos confinamientos o restricciones sanitarias. Pero, dicho todo esto, sí es verdad que la evolución de Alemania es claramente más favorable que la de otras economías europeas.

¿Cabe hablar de un modelo alemán?

El enfoque de política económica ya es compartido, en gran medida, por los dos grandes partidos. Implica una actitud pro-mercado, pero con un enfoque mixto, porque aquí no hay dudas a la hora de aprobar ventajas fiscales o subvenciones que permitan sostener su actividad privada cuando se considera necesario.

La primera ola de covid-19 se saldó con datos marcadamente mejores a los de la mayoría de países desarrollados, pero la perspectiva de una segunda ola preocupa a Merkel.

El gobierno ha explicado que los gastos adicionales aprobados para evitar el desplome de la economía han alcanzado los 280.000 millones de euros. Semejante cifra no se puede volver a movilizar, de modo que un nuevo confinamiento masivo no sería, en ningún caso, sostenible.

¿Cómo lo evitarán?

Cada tres o cuatro semanas, los presidentes regionales de nuestros länder se reúnen para tomar medidas sanitarias nuevas. No todos siguen la misma estrategia: hay zonas más afectadas pero también son áreas económicas más relevantes, de modo que allí se buscan medidas distintas. Se está imponiendo la idea del semáforo, diferenciando zonas más o menos afectadas y concentrando las medidas en zonas con mayor prevalencia. De esta forma evitas un confinamiento generalizado y limitas las restricciones. La economía necesita de la salud tanto como la salud de la economía, no podemos elegir solo una.

A continuación