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Los valientes de Pezuela: un pueblo entero se une y consigue echar a los okupas

El alcalde pide ayuda y denuncia que se encuentran desamparados: "La paz social se ha roto".

Elena Berberana

Pezuela de las Torres se encuentra bajo el asedio de los okupas. Este pueblo de Madrid ubicado a 50 kilómetros de la capital ha pasado a ser una golosina para los usurpadores. Sus urbanizaciones deshabitadas, después de la crisis de la construcción en 2008, son un reclamo para las mafias que pululan de madrugada por la que era una tranquila y pacífica localidad de 890 habitantes.

Pero, desde este verano, la armonía en la que vivían los vecinos se quebró por completo. Un grupo de okupas cambió las puertas de las viviendas que iban a usurpar y se colaron. A partir de ahí, comienza el infierno para la comunidad. Amenazas con katanas, cuchillos y mucha tensión, nervios y miedo es el ambiente que se empezaba a respirar en Pezuela. Las quejas de los vecino eran respondidas con una actitud desafiante por parte de los okupas, según denuncian los afectados.

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Vecinos de Pezuela de las Torres se manifiestan contra los okupas

Nadie en el pueblo entiende que la legislación en España proteja al okupa y este pueda asaltar inmuebles e imponer su ley hasta que salga el juicio. En vista del desamparo que sienten, y tras comprobar que la policía y la Guardia Civil no pueden actuar debido a las leyes actuales, Pezuela de las Torres se ha levantado contra los okupas para recuperar la convivencia y tranquilidad que allí tenían. Alcalde y vecinos se han unido y, por ahora, ya han frustrado siete intentos de okupación.

"Nosotros no somos matones. No estamos acostumbrados a esto. Hay mucho miedo. En la primera concentración de vecinos salió el okupa con una katana. Pero nos hemos organizado y somos 200 vecinos vigilando todas las noches. Hacemos patrullas porque vienen furgonetas para ocupar y, desde luego, los okupas que vienen son lo peor. Se creen los reyes de Pezuela, hacen lo que quieren, son incívicos y encima saben que no les pasa nada", cuenta con preocupación María Jesús Laraya, una de las organizadoras de la vigilancia antiokupa.

José Pío, alcalde de Pezuela de las Torres, sufre el terror de los okupas: "Alguien le había roto la luna del coche a uno de estos okupas. Después de este incidente me llamaron y me amenazaron diciéndome que le costaba un euro quemar este puto pueblo de mierda y que iba a correr sangre", relata el primer edil a este diario.

La Guardia Civil ha llamado a la calma al pueblo. Sin embargo, llegados a este punto, los vecinos han decidido coger el toro por los cuernos y, sin ejercer la violencia, pero presionando y mediante avisos, entre unos y otros han logrado que Pezuela se declare tierra hostil para los okupas. Aunque todavía no pueden cantar victoria.

"Queda uno"

"Hemos conseguido que ahora mismo solo haya un okupa en el pueblo. Pero esto no tiene límite, las casas siguen vacías. Somos un cebo. Estamos muy preocupados. La vida de este pueblo nunca ha sido así. Nosotros queremos que la Sareb pueda reconocernos un acuerdo para que podamos poner esas viviendas en alquileres sociales para los jóvenes de Pezuela que lo necesitan, es una ventaja para ellos, no se ocupa, no se deteriora y en un futuro esa persona lo puede comprar. Esta sería una solución, porque ahora las mafias identifican las casas en venta que tiene el banco, rompen las cerradura, la cambian y venden la casa por 1.500 euros a alguien. Entran con llave, hacen su morada y en base a la ley tienen ya derecho a estar allí. Este es el esquema y, tal y como están las leyes, las autoridades no pueden hacer nada. Es una vergüenza todo", lamenta el alcalde.

El enfado no es para menos. Están arriesgando sus vidas y se han tenido que armar de valor para restaurar el orden público. Una tarea que, como bien indica María Jesús Laraya, no les corresponde a ellos: "Como los okupas tienen más derechos que nosotros hemos salido a manifestarnos y a impedirles que invadan las viviendas. Lo que solemos hacer es que llamamos a la gente y nos colocamos en la acera impidiendo el paso de los vehículos de los okupas. Este pueblo es una piña y aquí no pueden venir a imponer el terror y saltarse las normas", espeta la mujer con nerviosismo.

El alcalde, completamente indignado, se queja de la lentitud en el funcionamiento de los juzgados. "La denuncia en el juzgado de Alcalá de Henares está interpuesta desde el 10 de agosto y todavía está pendiente de reparto. Es increíble. Nadie nos hace caso. Exigimos que al menos se tomen medidas cautelares, como ya hiciera el fiscal de Valencia, que aprobó desalojos exprés para que la policía pueda desalojar antes de que llegue el juicio", destaca el representante político de Pezuela de las Torres.

También los vecinos están al borde del colapso. Viven en estado de alerta permanente. Día y noche están pendientes de la llegada de vehículos que no conocen. "Es una vergüenza que tengamos que estar así, pero no nos queda otra", comenta Laraya a Libre Mercado.

Y lo peor es que desde el denominado como banco malo, la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria), poco pueden hacer. Fuentes del banco han señalado a Libre Mercado que la denuncia de uno de los chalet propiedad de la entidad "ya ha sido interpuesta en los juzgados correspondientes". Con respecto al resto de domicilios, están pendientes de "tomar posesión para denunciar la okupación como propietarios". Por ahora, el banco "solo cuenta con los préstamos de las viviendas, por lo que no pueden actuar todavía como denunciantes". Un problema más añadido a la ya complicada situación de los sufridores de los okupas.

De momento, los vecinos desean dejar bien claro que no bajarán la guardia. "No vamos a permitir que esto se llene de okupas. Lo haremos nosotros. Seguimos concentrándonos, saliendo a la calle y manifestándonos contra ellos. Así tendremos que estar", concluye con profunda resignación la coordinadora de las patrullas vecinales antiokupas de Pezuela de las Torres.

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