Peras con manzanas: así se lía Garzón en su valoración del PIB de España y EEUU

Mezcla distintas metodologías de cálculo del PIB para dar a entender que el país norteamericano está peor que España.

Diego Sánchez de la Cruz

Que las cifras de producción del segundo trimestre de 2020 iban a ser desastrosas en buena parte de las economías del mundo es algo que no discute nadie. Partiendo de esa base, es importante entender que la evolución del PIB puede medirse de maneras muy distintas, de modo que cualquier comparativa internacional debería partir de cálculos homogéneos para ser válida.

El principal indicador al que acude Libre Mercado para tocar estas cuestiones es el que refleja la evolución interanual. En la práctica, esto equivale a comparar los meses de abril, mayo y junio de 2020 con los de 2019. Otra medición recurrente es la que compara el último trimestre con el anterior, para mostrar si la economía se acelera o enfría en relación con un periodo reciente. Aplicado a la situación actual, el ejercicio de tasa intertrimestral consiste en confrontar la producción de abril, mayo y junio con la de enero, febrero y marzo.

Sin embargo, hay otros indicadores de producción que también permiten medir la evolución del crecimiento. Un ejemplo de ello son los cálculos anualizados, que reflejan cómo sería el PIB del conjunto del ejercicio si se repite el patrón de crecimiento observado en un trimestre. Esta metodología es menos popular en España, pero sí se usa con cierta frecuencia en economías como la de Estados Unidos.

La polémica de Garzón

Esta semana salieron a la luz las cifras de producción de la economía norteamericana. La mayoría de los medios recogieron el dato de caída anualizada, que arrojó un descenso de la actividad del 32,9% en el país gobernado por Donald Trump. Desde el gobierno de España, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, también tomó como referencia dicho dato, afirmando que tal descenso "obliga a poner en cuarentena a todos los que han querido ver la crisis económica española como nacional-específica".

Sin embargo, el problema de referir la caída anualizada para hablar de Estados Unidos es que tal enfoque abre la puerta a hacer lo mismo en el caso de España. Y, de hecho, al realizar dicho cálculo podemos ver que el descenso de la producción sufrido por nuestro país habría sido del 55%. Por lo tanto, si hacemos una comparativa homogénea, lo apropiado sería decir que la caída del PIB ha sido un 67% mayor en España que en Estados Unidos, lo que sin duda muestra que nuestra crisis sí tiene una naturaleza nacional-específica, en la medida en que el hundimiento de la actividad ha sido mucho mayor.

Ante el aluvión de críticas que recibió por parte de otros usuarios de Twitter, el propio Garzón se defendió en Twitter diciendo que "no había advertido" que la cifra para Estados Unidos "estaba anualizada". En cualquier caso, el ministro de Consumo sí terminó reconociendo que "efectivamente, la comparación debería hacerse entre iguales".

Una forma más ajustada de analizar los datos del PIB pasa por acudir al cálculo de la evolución trimestral de la economía. Según este indicador, el descenso que ha sufrido España es del 18,5%, frente al 13,8% de Francia, el 12,4% de Italia, el 10,1% de Alemania o el 9,5% de Estados Unidos. De nuevo, la situación que enfrenta nuestro país es marcadamente más desfavorable que la del resto de economías punteras de la OCDE. Y, si volvemos a compararnos con el gigante norteamericano, encontramos que nuestra caída es un 95% más pronunciada.

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