Máxima tensión en Abengoa: sus acreedores hacen imposible el acuerdo

La situación de liquidez de la multinacional es crítica. Buscan una quita milmillonaria de deuda y nuevas líneas de liquidez antes del 27 de julio.

Libre Mercado

De mal en peor. Abengoa da otra patada adelante a su situación y se da hasta el 27 de julio para lograr un acuerdo que le permita eludir el concurso de acreedores. Su situación es crítica.

El pasado mes de junio ya comunicó a su plantilla que no contaba con recursos suficientes como para hacer frente al pago de las nóminas. Anteriormente, en marzo, durante la declaración del Estado de Alarma en España, la compañía presentó un ERTE para el 30% de su plantilla nacional (2.578 trabajadores).

En mayo, Abengoa anunció unas pérdidas netas de 517 millones de euros en 2019, frente a los 'números rojos' de 1.498 millones de euros en el ejercicio anterior.

A principios de julio, la compañía se daba dos semanas de negociación hasta este pasado martes, cuando tendría que haber cerrado el acuerdo de refinanciación y para el que pedía una importante quita de 3.200 millones de euros de su deuda a los acreedores.

Pues bien. Llegó el día 14 y no hubo acuerdo. Este martes, el consejo de Administración de Abengoa comunicaba que se da un nuevo plazo, hasta finales de mes, el 27 de julio para cerrar la refinanciación de la compañía y advertía al mercado de que la ausencia de liquidez y avales está afectando de forma severa al negocio y está haciendo "muy difícil" su viabilidad.

Su objetivo: conseguir 250 millones con la garantía del ICO y contar con líneas de avales de hasta 300 millones de euros, según ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La compañía añade además que está tratando de alcanzar acuerdos con proveedores y acreedores comerciales y quiere modificar ciertas condiciones de la deuda con los acreedores financieros.

Todas estas negociaciones se siguen desarrollando de forma "favorable", explica Abengoa, que asegura además que cuenta con apoyos relevantes pendientes de materializarse con la documentación definitiva.

La información al supervisor bursátil llega después de que este lunes Efe informara con fuentes financieras de que Abengoa negociaba "in extremis" para conseguir 250 millones en liquidez; el ICO -el Instituto de Crédito Oficial- y la Junta de Andalucía aportarían unos 70 millones de euros y la banca, 180 millones más.

Este dinero se sumaría a los 300 millones en avales que el grupo solicitó en las últimas semanas y serían clave para que Abengoa esquive su colapso y entre en concurso de acreedores.

La empresa mantiene desde hace meses conversaciones con sus principales bancos acreedores: Santander, Calyon y Bankia, que desde un primer momento se han mostrado dispuestos a seguir apoyando a la multinacional.

Sin embargo, como se trataba de grandes cantidades, se llegó a la conclusión desde hace más de un mes que la operación sería más fácil si la empresa obtuviese el apoyo de otros bancos y también del resto de acreedores, entre ellos el propio Estado, a través del ICO.

La deuda financiera de Abengoa rozaba los 6.000 millones de euros, exactamente 5.948 millones, tras crecer un 5% en 2019.

La empresa arrastra problemas desde 2015, cuando estuvo a punto de protagonizar la mayor quiebra de España, aunque la evitó tras renegociar su deuda, próxima entonces a los 9.000 millones, y que ha refinanciado varias veces y ha conseguido reducir con la ayuda de la venta de activos.

Máxima tensión

Según deslizan algunas fuentes, la situación empieza a ser insostenible ya que la empresa consideraba factible alcanzar un acuerdo en la primera quincena de julio y no ha sido posible. Además, algunos de los fondos acreedores de la multinacional son los que más problemas están poniendo según esas mismas fuentes: KKR y BlueMountain estarían detrás de este nuevo plazo para el acuerdo.

Sin embargo, por parte de la compañía se insiste en que hay avances importantes para el acuerdo y cree que será posible en las próximas dos semanas. Mientras, advierte de que la situación de liquidez es crítica.

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