El Estado desboca la deuda pública mientras familias y empresas rebajan el endeudamiento a mínimos de 2003

La falta de austeridad de las Administraciones Públicas nos deja sin margen de maniobra ante el covid-19.

Diego Sánchez de la Cruz

El desapalancamiento desarrollado por las empresas y las familias españolas en los últimos años constituye una de las principales fortalezas de nuestra economía para afrontar la devastadora crisis desatada por la covid-19. A diferencia de la anterior crisis, la posición de partida de la deuda privada es mucho más sostenible y saneada.

Así lo afirma Bankia en un informe de su servicio de estudios que muestra cómo la deuda consolidada de empresas y familias cerró el año 2019 en el 129,7% del PIB, un dato que supone una reducción de 63,5 puntos con respecto al máximo alcanzado en 2007, coincidiendo con el pico y el pinchazo de la burbuja.

El dato de deuda privada se corresponde con el nivel más bajo de los últimos dieciséis años pero, por el contrario, las Administraciones Públicas enfrentan la crisis precipitada por el mal manejo de la covid-19 con un stock de deuda mucho más elevado. Según los datos que maneja Bankia, la deuda total del sector público se ha topado con la covid-19 en niveles del 132% del PIB, si bien la metodología de cálculo del Protocolo de Déficit Excesivo "maquilla" este indicador hasta rebajarlo al 110% del PIB. Por comparación, en 2007 se alcanzaban niveles cercanos al 40% del PIB, de modo que los pasivos de las distintas capas del Estado se han triplicado desde la anterior crisis.

La falta de austeridad de las AAPP choca con la disciplina exhibida por las familias, cuyas obligaciones se han reducido notablemente en comparación con el tamaño de la economía, pero también en cifras absolutas. Así, los hogares han visto caer sus pasivos desde los 917.000 hasta los 709.000 millones, mientras que las empresas han reducido su deuda desde los 1.506 hasta los 1.160 millones.

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Frente al pico de 2009, cuando la deuda privada superó el 200% del PIB, los niveles actuales suponen unos pasivos cercanos al 150% del PIB, si bien el cálculo consolidado reduce esta cifra hasta el 130% del PIB.

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Bienestar del Estado

Los sacrificios asumidos por las familias y las empresas contrastan con el déficit público acumulado en la última década, que suma 780.000 millones y demuestra una clara ausencia de disciplina fiscal. En este sentido, no sorprende que el Banco de España haya reprochado al gobierno que su nefasta política en materia de estabilidad presupuestaria nos haya convertido en el país con menos margen fiscal ante la crisis sanitaria y económica provocada por el mal manejo de la pandemia.

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