Covid-19: el éxodo de los más ricos pone a Nueva York al borde de la quiebra

California, el otro feudo de la izquierda estadounidense, enfrenta también un abultado déficit.

Diego Sánchez de la Cruz

La pasada semana, Libre Mercado se hizo eco de un interesante informe de la Universidad de Harvard que muestra cómo el parón en el consumo de los más ricos provocado por el coronavirus ha tenido un impacto directo en el empleo del resto de los ciudadanos. Una vez más, la evidencia empírica confirma que la economía no es un juego de suma cero en el que unos ganan si otros pierden. De hecho, los datos disponibles ponen de manifiesto que, si los ricos ganan menos, la ocupación del resto se resiente.

Pues bien, esta semana se ha publicado un estudio del Manhattan Institute que ahonda en esta línea de investigación, pero con la mirada puesta en las finanzas públicas de Nueva York. El documento en cuestión muestra que los distritos más ricos de la ciudad han perdido entre un tercio y la mitad de sus residentes durante la pandemia.

Este éxodo no puede coger a nadie por sorpresa, puesto que Nueva York lleva años perdiendo residentes, un fenómeno ligado a las subidas de impuestos que han adoptado sus autoridades estatales y locales, así como a los prohibitivos precios de un mercado de la vivienda lastrado por la planificación, las políticas de demanda y la falta de oferta.

La página web How money walks, que mide el movimiento de los contribuyentes estadounidenses entre los distintos territorios del país, muestra que la migración de contribuyentes ha mermado la renta agregada percibida por los asalariados residentes en el Estado en 120.000 millones de dólares.

Los datos disponibles muestran que este proceso no se ha detenido ni un solo año durante las dos últimas décadas. Además, la mayoría de los ciudadanos que han hecho las maletas se han ido a territorios de impuestos más bajos, siendo Florida el destino más habitual.

La covid-19 pone en jaque las finanzas públicas

El mercado inmobiliario de Nueva York suele estar muy tensionado, pero la crisis de la covid-19 ha empujado a miles de personas a huir del Estado y refugiarse en otros territorios de la Unión. Entre las clases medias y las rentas bajas, quienes han hecho las maletas han tendido a instalarse en territorios del interior donde tienen familia o amigos. En el caso de los ricos, las segundas residencias, ubicadas en otras áreas del país, se han convertido en su nuevo domicilio de referencia.

Los datos que comparte el Manhattan Institute son reveladores. El número de viviendas vacías ha alcanzado cifras récord en Manhattan, alcanzando niveles que no se daban desde hace catorce años. En el mercado del leasing vemos que tales operaciones se han desplomado hasta un 70% en distritos como Brooklyn. Uno de cada cuatro propietarios de viviendas alquiladas señalan que los arrendatarios no les han pagado en los últimos meses, mientras que muchos otros admiten que, si bien han recibido algún pago, se trata de sumas muy inferiores a las acordadas.

Pero el grueso del problema está en el éxodo de los más ricos, puesto que los presupuestos municipales y estatales se nutren enormemente de los impuestos que pagan dichos contribuyentes, así como de la recaudación fiscal que genera el empleo sostenido por estos ciudadanos. Sin estos residentes de rentas altas, el futuro de Nueva York es sombrío y el espectro de la quiebra municipal es ya una preocupación real. Y es que, por mucho que estos ciudadanos vuelvan, es poco probable que lo hagan a corto plazo.

Las autoridades locales creen que los ingresos fiscales bajarán en 9.000 millones de dólares y han reconocido que están contemplando la posibilidad de asumir un endeudamiento masivo, por un monto de hasta 7.000 millones. Sin embargo, la experiencia de mediados de los años 70 muestra que este tipo de decisiones puede terminar en el colapso y la intervención del Ayuntamiento. A nivel estatal, la situación no es mucho más halagüeña, puesto que se espera una caída de 13.000 millones de dólares en la recaudación fiscal.

Nueva York, un territorio marcado por el dominio del Partido Demócrata, no es el único feudo de la izquierda política estadounidense que enfrenta una crisis fiscal de gran alcance. California espera un déficit de 54.000 millones de dólares y ciudades como Los Ángeles se preparan para un escenario similar al neoyorquino, con niveles de paro que superan el 25% y tasas de pobreza muy superiores a las del resto del país.

De momento, el gobierno federal ha empezado a prestar fondos para "rescatar" a todos aquellos gobiernos estatales que necesitan financiación. California ya ha recibido 2.571 millones por esta vía, aunque se espera que esta cifra llegue a 4.000 millones en las próximas semanas. También Nueva York ha seguido este camino, captando de momento 2.732 millones pero advirtiendo de que la cifra final estará más cerca de los 3.500 millones. El tipo de interés fijado en estas operaciones es del 2,4%.

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