Siete preguntas sobre los ERTE, el instrumento laboral clave de la crisis del coronavirus

La afiliación se habría desplomado un 20% y España habría salido del confinamiento con 8 millones de parados.

Diego Sánchez de la Cruz

La figura de los Expedientes de Regulación Temporal del Empleo es uno de los aspectos que más flexibilidad aporta a la legislación laboral de nuestro país. Aunque el grado de rigidez del mercado de trabajo se redujo notablemente a raíz de la reforma de 2012, lo cierto es que seguimos teniendo más de 7.000 normas vigentes en el campo laboral, motivo por el cual muchos expertos vienen reclamando desde hace años el desarrollo de una nueva vuelta de tuerca que amplíe el alcance de la reforma laboral que impulsó Fátima Báñez bajo gobierno de Mariano Rajoy.

La crisis de la covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de permitir medidas de flexibilidad en el ámbito del trabajo. La figura de los ERTE, que acordó ampliar hasta el 30 de septiembre ayer jueves Yolanda Díaz con patronal y sindicatos, se ha convertido en un elemento clave para salvaguardar millones de puestos de trabajo. Vale la pena, pues, explorar los datos clave de este régimen especial.

¿Cuántos asalariados se han beneficiado?

Los Expedientes de Regulación Temporal del Empleo afectaban en abril al 24% de los asalariados del régimen general de trabajadores, mientras que en mayo este porcentaje se había reducido al 21%. Esto significa que, en términos efectivos, el paro ha llegado a ser de 8,5 millones de personas en el peor momento de la crisis. Según declaró ayer Escrivá, casi 3,5 millones de trabajadores y 500.000 empresas se han acogido a esta herramienta laboral.

¿Cuánto bajaría la afiliación sin los ERTE?

Los niveles de afiliación habrían caído casi un 20% de no haber sido por la aplicación de los ERTE, según cálculos de Fedea. El mayor desplome se habría dado en la hostelería, con una corrección del 65% en la afiliación, seguida de las actividades artísticas y recreativas, donde el 55% de los trabajadores habría terminado en un escenario de paro. Otras ramas de actividad muy afectadas habrían sido la construcción y las actividades inmobiliarias o el transporte y almacenamiento.

¿Qué coste tendrán los ERTE?

Hasta ahora, su impacto presupuestario ha sido de 21.000 millones (entre cotizaciones y prestaciones). Teniendo en cuenta que la deuda ha subido en 30.000 millones, eso significa que dos de cada tres euros del esfuerzo adicional asumido por el Tesoro se ha ido a los ERTE. Los datos que maneja la AIREF apuntan que la aplicación de los ERTE hasta el 30 de septiembre rondaría los 9.000 millones de euros, mientras que su prórroga hasta el 31 de diciembre elevaría esta factura hasta los 18.000 millones. Según el Instituto de Estudios Económicos, este segundo escenario sería el más deseable, puesto que ayudaría a mantener medio millón de empleos en pie.

¿Qué sectores concentran el gasto de los ERTE?

En el mes de mayo, los datos de Fedea apuntan que los ERTE supondrán un desembolso de casi 3.000 millones, de los cuales 400 estarán vinculados al sector de comidas y bebidas, 325 al comercio minorista, 245 al comercio mayorista y 200 millones al alojamiento. Con un peso algo menor aparecen la educación (185 millones) o la venta y reparación de vehículos (145 millones). Hostelería y comercio son el 40% del total.

¿Qué peso tienen los ERTE en otros países?

Lejos de ser un exotismo, esta figura ha sido desplegada en otras economías de nuestro entorno. España y Holanda han incluido en este régimen al 20% de sus asalariados, mientras que en Alemania ha sido el 25%, en Italia se ha llegado al 40% y en Francia se ha alcanzado el 45%. En millones de personas, esto supone que se han acogido a esta fórmula unos cinco millones de afiliados neerlandeses, casi nueve millones de trabajadores italianos, cerca de diez millones de ocupados teutones y alrededor de doce millones de asalariados galos. En Estados Unidos, el 78% de los desempleados también apalabraron con sus empresas una salida temporal, a la manera de los ERTE, si bien el mecanismo norteamericano es mucho menos burocrático.

¿Qué opina Bruselas de este mecanismo?

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE aprobaron a finales de mayo un fondo temporal de 100.000 millones que financiará los sistemas de protección temporal de empleos afectados por la pandemia. En el caso de nuestro programa, el programa denominado SURE cubrirá alrededor de 25.000 millones de gasto asociado a los ERTE.

¿Cómo se podría mejorar?

Los problemas en la tramitación de los ERTE han sido uno de los principales problemas del programa de protección temporal del empleo perdido por las medidas de confinamiento que ha dictado el gobierno. En una futura crisis, su aprobación inmediata asociada a la firma de una declaración responsable parece más lógica que someter la aprobación de todos los expedientes a un proceso de revisión burocrática. Por otro lado, no hay que olvidar que la banca ha adelantado el pago de muchos de estos programas y que el pago se ha producido con uno o dos meses de retraso, de modo que una ronda de medidas de austeridad capaz de generar margen fiscal eliminaría esta problemática.

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