Comienzan las quiebras: Pullmantur y las pastelerías Mamá Framboise se declaran en bancarrota

Este cierre de Mamá Fambroise supone el fin a una historia de más de una década.

Libre Mercado

La crisis del coronavirus está golpeando duramente a las empresas. Tras el fin del estado de alarma, algunos negocios están empezando a quedarse por el camino. Tanto es así, que en las últimas 24 horas hemos conocido la quiebra de Pullmantur y la de las pastelerías Mamá Framboise.

Después de meses sin ingresos, Cruises Investment Holding y Royal Caribbean Group (RCL) han solicitado la entrada en concurso de acreedores Pullmantur Cruceros ante las autoridades españolas. La junta directiva de Pullmantur, que es propiedad en un 51% de Cruises Investment Holding y en un 49% de Royal Caribbean Group, ha tomado esta decisión ya que "los vientos causados por la pandemia" de coronavirus "son demasiado fuertes para que Pullmantur los supere sin una reorganización".

Pullmantur dejó de navegar en marzo y tenía el negocio paralizado hasta el 15 de noviembre de 2020. Los clientes que se vean afectados por las cancelaciones tendrán la opción de navegar en otras marcas de RCL. La flota de Pullmantur está formada por los buques Sovereign, Horizon y Monarch. La compañía cerró 2019 como el mejor ejercicio de los últimos 15 años en resultados económicos con un incremento del 5% en los ingresos con respecto al año precedente.

Míticas pastelerías madrileñas

Por otro lado, la pastelería madrileña Mamá Fambroise también ha anunciado el cierre. La icónica pastelería de inspiración francesa estaba presente en los locales más emblemáticos de la capital. "Queremos compartir con todos vosotros que hemos tomado una de las decisiones más difíciles para nosotros. Hemos decidido poner fin a nuestro proyecto definitivamente.Gracias a todos y hasta siempre", ha indicado la pastelería desde su página web.

Hola a todos, En primer lugar, queremos transmitir nuestro más sentido pésame a todas las familias que han perdido a algún ser querido durante esta terrible pandemia. Queremos compartir con vosotros que hemos tomado una de las decisiones más difíciles para nosotros. Hemos decidido poner fin a nuestro proyecto definitivamente. Han sido diez años de una gran dureza, con muchísimos momentos buenos y de muchísima alegría, y también hemos tenido momentos malos, situaciones complicadas y barreras que superar, pero siempre siendo fieles a nuestra marca y a lo que buscábamos conseguir para ofrecer a todos vosotros. Estaremos siempre agradecidos a todos los clientes que han pasado por Mamá Framboise durante la última década. Siempre nos hemos enfrentado a vosotros con ganas de aportar valor, de crear nuevos productos con la intención de llenarlos de alegría, desmarcarnos de lo común y ofrecerles experiencias distintas, con el ímpetu de mejorar, y por eso, gracias SIEMPRE por sus sugerencias, recomendaciones, anécdotas y TODO lo que muchos compartieron con nosotros. Queremos agradecer infinitamente a todas las personas que formaron parte del equipo de Mamá Framboise. Gracias a todos por sus esfuerzos, compromiso, profesionalidad y corazón por la marca. A nuestros colaboradores, proveedores y personas con las que hemos trabajado en conjunto en algún momento de los últimos diez años. Gracias a todos por vuestro apoyo. Esperamos que Mamá Framboise quede en un rinconcito de vuestra memoria para siempre, que esos momentos que vivimos juntos permanezcan en su mente y los recordéis de vez en cuando con una sonrisa. Y, por supuesto, estamos muy orgullosos de tener nuestro pequeño huequecito en la historia de la gastronomía reciente madrileña y española. Desde el primer día nuestro objetivo ha sido homenajear y hacer respetar la pastelería, desde la calidad del producto, la honestidad, la creatividad y la diferenciación. Por último queremos dar nuestro apoyo y todo nuestro ánimo a todos los compañeros de hostelería en estos momentos y, en especial, a todas las pastelerías de España. Gracias a todos de nuevo y hasta siempre, Mamá Framboise

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Este cierre supone el fin a una historia de más de una década. El proyecto liderado por Alejandro Montes, nació en Madrid en 2011 con el objetivo de "recuperar el romanticismo gastronómico" y la "calidad de la pastelería" en España.

La enseña ha recordado que "siempre" ha buscado aportar valor y crear nuevos productos con la intención de "llenarlos de alegría, desmarcarse de lo común y ofrecer experiencias distintas, con el ímpetu de mejorar".

Durante todos esos años, la compañía ha abierto seis tiendas, que son las que tenía hasta el momento y que le han llevado a lograr una facturación de más de tres millones de euros en 2018. Por el camino ha ganado el premio Canjop en 2006, el Lluís Santapau en 2007 y ha recibido la medalla de oro como campeón de Europa en pastelería.

Tres meses de duro confinamiento, con las ventas bajo mínimos, han provocado que muchas compañías mueran por asfixia. Solo entre marzo y abril han cerrado más de 130.000 empresas.

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