Los mercados turísticos del Mediterráneo se adelantan a España y se lanzan a captar viajeros

El plan de reapertura de nuestro país contempla medidas que casi parecen diseñadas para impedir la recuperación del turismo internacional.

Diego Sánchez de la Cruz

A lo largo de las últimas semanas, el gobierno de España ha enviado distintos mensajes de desprecio al sector turístico. Las empresas del ramo pidieron la dimisión de Alberto Garzón, ministro de Consumo, por afirmar que dicha rama de actividad es "precaria, estacional y de bajo valor añadido". Otros miembros del Ejecutivo también están en la diana de los empresarios turísticos por hacer pronunciamientos similares.

Pero no solo se trata de una cuestión de retórica. El plan de reapertura de nuestro país ha estado rodeado de falta de claridad y polémicas, como la del requisito de que los visitantes foráneos pasaran dos semanas de cuarentena antes de poder disfrutar de nuestro país. Respecto a los desplazamientos internacionales, la última rectificación del Gobierno se produjo la semana pasada, cuando la ministra del ramo, Reyes Maroto, anunció que España tendría abiertas las fronteras con Francia y Portugal el 22 de junio, lo que causó un profundo malestar en el Ejecutivo portugués por no haberles consultado. Horas después, el Gobierno de Sánchez señaló que "la movilidad internacional segura tendrá lugar a partir del 1 de julio".

La evidencia disponible acredita que, una vez la transmisión de la enfermedad está más o menos controlada, la reapertura no se traduce en un repunte de los casos. Así lo ha demostrado JP Morgan con un estudio que presenta datos regionales de Estados Unidos, así como una comparativa para todos los países de la OCDE. De modo que la lenta desescalada decretada por el gobierno de Sánchez e Iglesias no mejorará los datos sanitarios, que figuran entre los peores de la OCDE en materia de fallecidos, pero sí empeorará los indicadores de actividad, golpeando especialmente al sector turístico, de vital importancia para nuestra economía.

Mientras España "no salva vidas y tampoco salva la economía", en otros países se trabaja ya para recuperar la normalidad y permitir que la temporada de verano funcione lo mejor posible en medio de estas difíciles circunstancias. Basta con echar un vistazo a los principales mercados turísticos del Mediterráneo para observar el marcado contraste con España:

- El gobierno de Grecia ha anunciado que, desde el próximo 15 de junio, abrirá las puertas de sus aeropuertos de Atenas y Tesalónica a turistas llegados de casi 30 países. La lista inicial, que no incluye a España, sí abarca algunos mercados clave para el país heleno, caso de Alemania. El proceso no será sencillo: se exigirán test rápidos y se podrán aplicar cuarentenas. Sin embargo, estas medidas se irán relajando a partir del 1 de julio, fecha en que también se reabrirán los aeropuertos regionales del país, de especial importancia para las islas griegas, un mercado vital para el turismo en el país heleno donde la propagación del Covid-19 ha sido puntual. El número de fallecidos ha sido de 17 por millón de habitantes, gracias a una apuesta por el confinamiento temprano.

- En Croacia, la relajación de las restricciones comenzó en mayo, cuando se reabrieron oficialmente las fronteras y se produjo la simbólica llegada de casi 9.000 turistas internacionales. La permisividad no se limita a una lista de países, como hace Grecia, sino que es mucho más generalizada. No se están exigiendo medidas de aislamiento a los turistas. Los decesos provocados por el patógeno ascienden a 25 por millón de habitantes, una cifra ligada a la rapidez y al buen manejo con el que se gestionó la propagación de la enfermedad.

- Italia enfrenta una situación complicada en el plano sanitario, pero ha optado también por favorecer la recuperación del turismo. El país transalpino está animando a las empresas nacionales a aplicar bonos de entre 150 y 500 euros para los viajeros nacionales, con la promesa de que estos descuentos serán compensados fiscalmente. Mientras tanto, ya se prepara la entrada de turistas foráneos, permitiendo el uso de pasaportes sanitarios y planteando incluso la posibilidad de realizar test rápidos de forma gratuita. El total de muertes por coronavirus llega a 533 por millón de habitantes, tras un desastroso mes de marzo en el que las autoridades demostraron su incapacidad para "ir por delante" de la pandemia y evitar que el patógeno llegase a propagarse con la rapidez con que finalmente lo hizo.

- También Portugal ha movido ficha con ánimo de favorecer la recuperación del turismo. Desde el 15 de junio comienza a permitirse la entrada de visitantes del resto de la UE, pero también de otros mercados internacionales como Brasil, Canadá y Estados Unidos. El desconfinamiento será generalizado desde una semana antes, aunque se mantendrán reglas como el uso de mascarillas en el transporte público, los comercios, los supermercados o los eventos que se celebren con cierto control de aforo. Portugal ha sufrido 138 muertes por millón de habitantes tras un cerrojazo más competente que el implementado en España.

Respecto a los desplazamientos internacionales, se limita a señalar que "con arreglo al principio de gradualidad, y teniendo en cuenta los compromisos anunciados de reapertura del turismo internacional, la movilidad internacional segura tendrá lugar a partir del 1 de julio". Recuerda, además, la orden que abre la posibilidad a prorrogar los controles en las fronteras más allá del estado de alarma.

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