España, ¿destino para el teletrabajo? Las oportunidades que se le presentan a la economía española

Empresarios como Martin Varvasky y políticos como José Ramón Bauzá lanzan una idea interesante para la recuperación.

Diego Sánchez de la Cruz

El coronavirus ha supuesto un durísimo shock para la economía española. Las perspectivas de caída del PIB se sitúan en niveles históricos y superan las proyecciones que barajan todos los países de nuestro entorno. Ese sombrío panorama es, precisamente, el motivo por el cual es muy importante detectar oportunidades que faciliten una recuperación más rápida y efectiva.

El empresario Martin Varsavsky, nacido en Argentina pero basado en España, ha puesto encima de la mesa una propuesta que va en este sentido. El impulsor de empresas como Jazztel, Ya.com o FON ha descrito en su cuenta de Twitter su visión de una economía "con más turismo, pero turismo permanente":

"El Covid viene y se va en los próximos 4 a 18 meses, cuando no tengamos más Covid no vamos a vivir aterrorizados de sufrir nuevas pandemias. Esto va a ser como el terrorismo después del 11-S. ¿Hubo cambios? Sí. ¿Cambió todo? No.

Pero, aunque el miedo a nuevas pandemias no va a ser el tema de los 2020s, el gran descubrimiento del Covid-19, que sí va a ser un antes y un después, es el teletrabajo. Y el teletrabajo es una enorme oportunidad para que España pueda hacer crecer su economía.

El teletrabajo nos va a traer una enorme oportunidad. Imagínate esto. Trabajas para Google en Londres y Google te dice que "puedes trabajar desde donde quieras". Por tanto, te puedes quedar en Inglaterra o te puedes ir, por ejemplo, a Menorca donde por el precio de alquiler de tu baño en Londres tienes un piso.

Y no sólo eso. Tienes un clima alucinante, gente educada, amable, un sistema de salud de primer nivel y gratis y además con la Ley Beckham tus impuestos pueden bajar un 50%. ¿Te parece una perspectiva poco realista? Pues mis amigos de San Francisco ya lo están haciendo.

Twitter, Facebook o Google ya han declarado que los empleados dejarán de ir a la oficina en los próximos años, como muy tarde en 2021. No es que el miedo al Covid haga que la gente vaya menos a la oficina, sino que gracias al Covid-19 hemos descubierto que en la economía del conocimiento no importa tanto dónde estamos.

Veo a España promoviendo la inmigración de teletrabajadores en campañas informativas por la Europa rica de clima nuboso. Miles de teletrabajadores, que ganan entre 70.000 y 200.000 al año, podrían darle a muchas economías locales un salto significativo en materia de crecimiento, con un claro efecto multiplicador. ¡A por ellos!

Muchos de estos inmigrantes se enamorarán de España y ayudarán a construir este país. Esta es la historia de mi vida. Vine en el 95, con la idea de pasar un año, y terminé haciendo quedándome aquí y creando Jazztel, Ya.com, Eolia Renovables, Fon, Overture, Goggo Network, MVB…"

En algunas ciudades españolas ya se están dando pasos en esta dirección. Este artículo de Berta González de Vega plantea para Málaga un desarrollo similar al que describe Varsavsky. En la misma línea va una propuesta esbozada por José Ramón Bauzá, expresidente de Baleares y ahora europarlamentario de Ciudadanos y portavoz de turismo del grupo moderado Renew Europe. Bauzá "ha solicitado formalmente al gobierno de España que impulse un plan turístico para posicionar España como un destino seguro para trabajadores y empresas extranjeras que, a raíz del coronavirus, vayan a incentivar el teletrabajo".

Un plan similar, pero para los mayores

Hace unos años, cuando nuestro país lidiaba con las secuelas de la Gran Recesión, se publicaron numerosos artículos que abogaban por "convertir a España en la Florida de Europa", una idea que llegó a ser respaldada por empresarios como la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en el Congreso Mundial de Turismo de 2015, celebrado en Madrid.

En esencia, como explicó Luis Garicano, esta propuesta implica eliminar los impuestos directos y de sucesiones para los mayores de 65 años, mejorar drásticamente el manejo del inglés y otros idiomas, facilitar el desarrollo de complejos residenciales adaptados a la población mayor y apuntalar los servicios sanitarios ofrecidos a estos colectivos.

Aunque no se han dado pasos en esa dirección, la crisis de la covid-19 pone de manifiesto la oportunidad de oro que tiene España para actuar en ambos frentes y apostar definitivamente por poner su calidad de vida al servicio de políticas orientadas a captar talento, por un lado, y jubilados con alto poder adquisitivo, por otro.

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