Detectar la fiebre, el arma secreta de las empresas para combatir el coronavirus

Las cámaras termográficas se convierten en uno de los productos más demandados por las compañías españolas desde la aplicación del estado de alarma.

Cristina Vega

La falta de abastecimiento de material por parte del Gobierno ha obligado a las empresas a comprar sus propias medidas de protección que garanticen la seguridad de sus trabajadores. Una de las últimas innovaciones son las cámaras termográficas. Un sistema que permite saber si una persona tiene uno de los principales síntomas del coronavirus: la fiebre.

¿Cómo funcionan las cámaras?

"El cuerpo humano emite una radiación y los detectores termográficos miden la temperatura corporal", explica Alejandro Torres, responsable de desarrollo de negocio de VisionTIR. Esta empresa es el único fabricante español de cámaras termográficas para este uso. Según cuenta Torres a Libre Mercado, "hemos estado trabajando en una calibración más específica porque necesitábamos una precisión más alta".

Las cámaras se sitúan en el acceso a los edificios o en las áreas de paso y a cada persona que atraviesa este control térmico "se le mide el lagrimal y la membrana timpánica, las zonas donde mejor se registran los datos de temperatura del cuerpo humano".

VisionTIR ha visto incrementada su demanda en gran medida desde el establecimiento del estado de alarma: "recibimos pedidos cada día y no solo desde España". El público objetivo de esta empresa ha experimentado una transformación radical. "Hasta la fecha nuestros clientes eran la industria cementera, del acero, la térmica, plantas de biomasa y de gestión de residuos. Nuestra labor principal era la detección de incendios", señala Torres. Estos productos, que van desde los 5.000 a los 8.000 euros, cuentan ahora con todo tipo de clientes: desde grandes oficinas hasta hospitales o aeropuertos.

Pionera en España en el uso de cámaras termográficas

Cables de Comunicaciones (Cablescom) ha sido la primera empresa en aplicar este sistema que ya está instalado en el hospital temporal de IFEMA en Madrid. La CEO de esta compañía aragonesa, Verónica Iliescu, defiende las ventajas de las cámaras termográficas frente a otros dispositivos como los termómetros digitales: "Se reduce el riesgo de contagio porque no tiene que haber otra persona para tomar la temperatura. Además, acelera el flujo de personas".

Iliescu ha explicado a Libre Mercado que su anticipación al resto de empresas españolas se debe a que siguieron la referencia del grupo chino Hengtong, del que forman parte desde hace tres años. "Nos hemos adelantado. Hemos aplicado un protocolo de seguridad desde el mes de febrero. Tenemos geles, mascarillas y pantallas protectoras. En las últimas semanas hemos recibido más material desde China".

Tal es la anticipación de esta filial de la multinacional asiática, que hace dos meses anunciaron que no asistirían al Mobile World Congress antes de que la organización cancelara el evento que iba a tener lugar en Barcelona. "Estaba claro que la circulación de personas podía tener riesgo", añade Iliescu.

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