Los supermercados responden a Sánchez: "La comida no llega por arte de magia a las tiendas"

"No es una buena noticia que un presidente del Gobierno ponga en duda a un sector así", señalan desde Asedas.

Beatriz García

Choque de Sánchez con los supermercados. El presidente del Gobierno hizo ayer miércoles desde Bruselas unas incendiarias declaraciones contra las compañías de distribución. El socialista responsabilizó a las grandes superficies de la crisis de precios de la agricultura y les instó a hacer "autocrítica".

"Es evidente que las grandes distribuidoras tienen que hacer un examen, una autocrítica y tenemos que introducir muchísima más transparencia para defender al pequeño y mediano agricultor y ganadero", declaró el líder del PSOE, al tiempo que señalaba que es "absolutamente inaceptable" que el sector esté viendo cómo los precios de los productos agrícolas "bajan, bajan y bajan". Que Sánchez haya puesto en el punto de mira a los supermercados ha indignado a sus protagonistas.

"No es una buena noticia que un presidente del Gobierno ponga en duda a un sector así. Espero que el señor Sánchez reflexione sus palabras o que algún asesor le haga reflexionar", ha declarado a Libre Mercado el secretario general técnico de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), Felipe Medina. Asedas es la patronal de la que forman parte cadenas como Mercadona, DIA o Covirán.

"Es tremendamente injusto"

Medina cree que declaraciones como esta contribuyen a la demonización de los supermercados. "Se está trasladando al consumidor una imagen negativa del sector que no se corresponde con la realidad. Es tremendamente injusto", asegura. El portavoz de Asedas añade que "en estos últimos tres días, sobre todo, se está cuestionando mucho nuestra labor". Por ello, Medina ha querido destacar el esfuerzo de las personas que trabajan a lo largo de toda la cadena de valor de los productos, al igual que se está haciendo con los agricultores, que actualmente están protagonizando protestas y manifestaciones por toda España. "Parece que los empleos de nuestros trabajadores no existen, que sólo generan trabajo los agricultores. La comida no llega por arte de magia a las tiendas. Es fruto del trabajo de mucha gente que, incluso, trabaja por la noche, mientras los demás dormimos, para hacernos llegar el producto al supermercado", ha recalcado. Según los datos de Asedas, el sector agroalimentario genera 2,5 millones de empleos en España, de los que unos 700.000 puestos corresponden a la agricultura, y los demás al resto de actividades de la cadena, desde el transporte a la distribución.

Medina también ha destacado que la distribución de los productos de la agricultura "permite que haya 23.000 puntos de venta en toda España y que nadie en España esté a menos de 15 minutos de una tienda de alimentación. Ahora, que están tan preocupados por la España vaciada, deberían saberlo".

"Lo que es un error es que desde los poderes públicos se señale como culpable sólo a uno de los factores que puede afectar a la rentabilidad de un agricultor. Deben saber que a los precios también les influye el clima, las decisiones geopoliticas –como las guerras arancelarias–, las políticas de la PAC, los estándares de calidad que exija la UE o el tamaño de las cooperativas a lo que hay que sumarle el coste del agricultor, como los salarios o la energía que gasten", asegura Medina.

El portavoz de Asedas descarta tajantemente la propuesta de Podemos de reclamar una "ley de precios mínimos" para el campo. "Sería ilegal, según el propio tratado de la UE", asegura. Sobre las ofertas y promociones de los productos de alimentación que el Gobierno podría poner en entredicho para contentar a los agricultores, Medina ha declarado que "no podemos hacer pagar a los consumidores los fallos que haya en la cadena". El propio ministro de Agricultura, Luis Planas, mostró su preocupación hace unos días sobre la "espiral de rebajas" en la que están inmersos los supermercados.

El hortofrutícola exporta el 80%

Medina ha querido desmontar algunas de las responsabilidades que están recayendo sobre los supermercados españoles recordando que nuestro país es un mercado netamente exportador de productos de alimentación. Así, la principal clientela de los agricultores son países extranjeros, sobre todo, de la UE, y no los establecimientos que aquí operan.

Por ejemplo, "el sector hortofrutícola en España exporta el 80% de sus productos y, del 20% que queda, se distribuye entre fruterías independientes, hostelería, cadenas intermedias, supermercados. Si nosotros les compramos el 8%, ¿cómo vamos a ser los culpables de su problema?", se pregunta. En este sentido, desde la Asociación Nacional Grandes de Empresas de Distribución (Anged) recuerdan que el 52% de la producción agraria española se destina directamente a la exportación. El resto de la producción agrícola se destina casi a partes iguales a la industria transformadora, el comercio interior o la restauración y los bares.

"Un limón a 200 km no puede valer lo mismo"

En todo este conflicto, la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (Aces) también ha querido denunciar la "desinformación" en el proceso de formación de los precios de la agricultura, que está afectando "negativamente a la percepción" del sector. "Las grandes empresas de distribución comercial no compran directamente al agricultor individual sino, fundamentalmente, a cooperativas o sociedades agrarias de transformación (SAT), o a industrias que ofrecen el producto ya transformado, tal como se presenta en las tiendas (lavado, calibrado, empaquetado, etc.), a las que se paga, como es lógico, precios sensiblemente superiores a los fijados en las alhóndigas u otros esquemas de comercialización en origen. El comparar los precios de origen y destino olvidando todo lo que sucede entre medias es desconocer la realidad de nuestra economía y del sistema de la cadena de valor, y obviar el valor del trabajo de todos los procesos y profesionales que intervienen a lo largo de la cadena. El problema de los precios de origen responde a los propios mercados en origen y no a los procesos sucesivos de comercialización", defiende Aurelio del Pino, presidente de ACES.

El responsable de la asociación formada por Carrefour, Eroski, Lidl o Supercor ha querido apuntar que "un limón en un árbol a 200 kilómetros no puede valer lo mismo que cuando éste se encuentra a disposición del consumidor en un establecimiento a menos de un minuto de su casa. Desde la persona que recoge el limón hasta la que lo transporta a la central agraria, quienes realizan la selección, procesos de limpieza, calidad, empaquetado, distribución, además del personal que trabaja en el propio supermercado, que también tienen derecho a una remuneración por su trabajo. Imaginemos que todo este proceso cuesta 1 euro. Si el precio en origen es mayor, porque la cosecha ha ido mal, entonces este euro supondrá un porcentaje mucho menor sobre precio final que si la cosecha ha ido bien y hay mucha producción, situación que provocaría una mayor diferencia porcentual entre precio de origen y destino. Aunque el consumidor vea precios diferentes a lo largo del año estos se marcan en origen ya que el coste de llevar el limón del árbol a la tienda es mucho más estable".

"El sector de la distribución es extremadamente competitivo, con márgenes entre el 1 y 2%, y que por nuestra propia naturaleza, se ve influido por políticas en materia laboral, fiscal, energético, de alimentación, medio ambiental, de transportes, de protección a los consumidores, de cadena alimentaria, etc", concluye Del Pino.

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