Google se rinde: pagará más impuestos, pese a que sus tácticas eran legales

La compañía anuncia que dejará de eludir tributos a través de técnicas como el "doble irlandés" con "sándwich holandés".

D.S.C.

Google tira la toalla. Desde hace décadas, la tecnológica estadounidense ha empleado todo tipo de estrategias fiscales orientadas a reducir lo máximo posible su factura tributaria. La técnica era legal, pero sin duda agresiva, puesto que llevaba el pago de impuestos a niveles muy reducidos (del 5% o incluso inferior).

Sin embargo, la agencia de noticia Reuters ha informado de que tal operativa quedará en el olvido en cuestión de meses, puesto que las altas esferas de la compañía han decidido dejar atrás este tipo de prácticas. Así lo habría comunicado un alto representante de la empresa, precisamente ahora que el equipo directivo está en plena renovación, tras la salida de Eric Schmidt como consejero delegado.

La legalidad de los movimientos fiscales de Google nunca estuvo en duda. El propio Schmidt la defendía abiertamente. Cosa distinta era la indignación que despertaba la empresa estadounidense entre políticos, periodistas o analistas. La matriz del buscador, Alphabet, ha optado por validar dichas críticas y, tras años de resistencia, ha accedido a abandonar el empleo de técnicos como el "doble irlandés-sándwich holandés", que le permitían ahorrar miles de millones de euros cada año.

Como explicó Libre Mercado, el llamado "doble irlandés" se articula a través de dos filiales constituidas en la isla. La primera tiene su sede en las Islas Bermudas y compra a la matriz estadounidense los derechos que permiten la explotación internacional de la propiedad intelectual de Google. La segunda es algo así como el centro global de negocio de la compañía, al que llega alrededor del 90% de la facturación realizada fuera de Estados Unidos.

Las leyes irlandesas permiten deducir el pago de royalties cuando se hacen a otra empresa comunitaria. Por lo tanto, es necesario introducir una tercera sociedad que habilite tal descuento fiscal. El territorio escogido para esta práctica son los Países Bajos, de ahí la denominación de "sándwich holandés" que recibe esta segunda parte de la operación.

Con el "sándwich", Google crea una sede en suelo neerlandés y cobra desde la misma los royalties de propiedad intelectual gestionados por su filial irlandesa. Una vez se han materializado estos pagos, entra en juego el acuerdo fiscal que suscribieron hace años las autoridades holandesas con las Islas Bermudas. La sociedad holandesa imputa el grueso del beneficio a la explotación de los derechos de propiedad intelectual de la sociedad caribeña, lo que permite la salida de dichos caudales hacia el archipiélago, donde el beneficio tributa a una tasa del 3%.

Ahora, Alphabet comunica un cambio de estrategia que, según la información aportada por Reuters, pasa por aceptar muchas de las tesis de las autoridades europeas y los técnicos de la OCDE, que desde hace años han reclamado a la empresa estadounidense una mayor contribución fiscal.

La avidez fiscal de las tecnológicas

Las principales empresas tecnológicas que funcionan en España (Apple, Facebook, Google, Netflix…) declaran una facturación anual cercana a 1.500 millones de euros. Los expertos denuncian que la cifra real es mucho mayor, pero la posibilidad de trasladar el grueso de sus gastos operativos a matrices titulares de la propiedad intelectual empleada por estas empresas.

De hecho, incluso tomando como referencia la cifra de los 1.500 millones de euros, tomada de las cuentas de estas mismas empresas, podemos ver que el pago anual por el Impuesto de Sociedades ronda los 50 millones, un claro ejemplo de la avidez con la que tributan las tecnológicas.

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