Los datos que tumban las mentiras de la izquierda con la cobertura sanitaria

Al contrario de lo que sostenían las "mareas blancas", el acceso a la salud mejoró durante la crisis y no estuvo afectado por los recortes.

Diego Sánchez de la Cruz

Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, ha publicado las conclusiones de un amplio sondeo en el que se pregunta a los ciudadanos comunitarios por las condiciones de acceso a la sanidad en sus países de residencia. Según dicho trabajo, España es el país de la UE-28 donde un mayor porcentaje de ciudadanos afirman recibir atención sanitaria sin problema alguno.

El informe, realizado con datos del año 2018, muestra que el 99,6% de los ciudadanos de nuestro país reciben atención sanitaria sin problema alguno. Apenas hay una pequeña minoría (el 0,4% de la población) que dice quedarse sin esta cobertura por factores como los costes, las listas de espera o los tiempos de desplazamiento.

Si comparamos los datos de 2018 con los de 2008, podemos ver que la última década ha estado marcada por un acceso creciente a la sanidad y no por un repliegue de dicha cobertura. Esto vendría a romper el discurso de la izquierda que sostiene que los ajustes presupuestarios motivados por la crisis de deuda han acabado con la universalidad del sistema.

Así, en el año 2008 vemos que había un 94% de españoles que reconocían tener acceso a cobertura sanitaria, frente a un 6% que citaba diversos factores que les impedían recibir dichos servicios. Este porcentaje creció tímidamente en los años, cerrando 2011 en el 94,7%. Sin embargo, entre 2012 y 2017 se produjo una mejora hasta el 99,7%. Por lo tanto, los indicadores de cobertura cambiaron para bien en los años de Mariano Rajoy, siendo peores los datos del gobierno de Rodríguez Zapatero (aumento muy leve) y Pedro Sánchez (caída de la cobertura en 2018 respecto a 2017).

Los recortes mejoraron el sistema

Los informes oficiales han mostrado que el gasto público consolidado en materia sanitaria se redujo de 69.400 a 61.947 millones en plena crisis de deuda. Sin embargo, la evolución de los indicadores de calidad del sistema nacional de salud ha sido positiva. No en vano, el Healthiest Country Index que elabora Bloomberg nos sitúa como el país más sano del mundo, mientras que el Healthcare Efficiency Index que publica la misma revista nos asigna el tercer puesto en el estudio de los sistemas sanitarios más eficientes del globo.

Algo similar ocurre si nos fijamos en los Indicadores de Calidad de Vida que publica el Instituto Nacional de Estadística. Dicho estudio pone de manifiesto una mejora sostenida de la salud de los españoles, pese a los ajustes en los presupuestos de salud:

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