Se alarga (aún más) la cola en Doña Manolita por su nueva máquina digital: "No funciona, desespera"

El sistema tecnológico ha agravado las esperas para conseguir un décimo en la histórica administración de lotería madrileña.

Elena Berberana

La administración de lotería madrileña más famosa de la Navidad, Doña Manolita, estrenaba este 2019 un sistema digital que permitía ahorrarse las infinitas horas de cola y el frío, pero no ha tenido ningún éxito. Es más, las esperas ya de por sí eternas, son aún peores. Los felices usuarios que iban decididos a sacar su ticket de la máquina para no hacer cola se han llevado un buen chasco. El sistema digital no está funcionando como se esperaba.

Doña Manolita rompía con la tradición esta Navidad para sorpresa de sus fieles. Los históricos loteros se apuntaban a la nueva era digital y presentaban el invento como una revolución total: "Se acabaron las colas. Ahora podrás sacar tu número, aprovechar el tiempo, ir de compras por los alrededores y nosotros te avisamos cuando esté disponible tu décimo sin tener que perder el tiempo esperando", rezaba el anuncio promocional.

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Entrada en Doña Manolita donde está colocado el dispensador de turnos (de color azul a la derecha)


El resultado, sin embargo, ha sido totalmente opuesto al que se tenía previsto. Se podría decir que ha sido hasta contraproducente. Los que nunca iban a Doña Manolita decidieron pasar por allí en vista de la irrupción de la innovadora máquina, ya que solo había que descargarse la aplicación en el móvil, y listo. Un café en el bar de al lado y en unos minutos se compran los décimos para toda la familia sin tener que estar sufriendo de pie. Ante esta oferta tan seductora, cientos de personas han acudido a sacar su turno siendo peor el remedio que la enfermedad.

"Llegué a las diez de la mañana y en una hora se acabaron todos los números digitales. Llevo cinco horas esperando a que me avisen por SMS en el móvil. La gente que estaba en la cola tradicional ha llegado antes. Esto es desesperante", se queja una mujer situada en la entrada de la administración con cara de frío y enfado.

Mónica, una joven adolescente, nos cuenta que venía con el encargo de toda su familia y se anima a hablar en la queja colectiva que empieza a escucharse: "Nunca hemos comprado en Doña Manolita por la cola. Este año vimos la oportunidad, aunque estoy arrepentida. Me ha dado tiempo a ir de compras, desayunar, tapear y hasta me quedan unos minutos para aburrirme. Así cuatro horas aunque ya me toca. ¡Viva la tecnología!", exclama con sorna e ironía la chica.

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La cola a la que se unían los vencidos por la tecnología de Doña Manolita

"La administración abre a las nueve pero yo aconsejo ponerse en la cola de siempre. Esto que han puesto este año (refiriéndose al aparato), no funciona. Lo que se ha conseguido es que haya más cola. Los que nunca venían han decidido que era mejor hacerlo tradicionalmente, avanzando poco a poco hasta que te llegue el turno", recomienda la mujer.

Los que ya van a pasar a comprar el décimo de lotería ríen al observar a los ilusionados e inocentes compradores que van (ignorantes de lo que sucede) a sacar su turno sin espera. "¡Sí, sí. Dale, dale al botón que no te saldrá nada¡ (risas) ¡A la cola!", espetan con guasa varios señores mayores a unos chicos jóvenes que se peleaban con la máquina.

Finalmente, vencidos por la tecnología, los modernos usuarios se iban colocando en la fila. ¡Qué remedio! Otros, con cara de triunfadores miraban desafiantes a los perdedores. La tradición ha ganado.

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