Subvencionar la Universidad beneficia a las rentas altas: los préstamos como alternativa

El 80% del coste universitario se sufraga con dinero público. Fedea propone implantar un sistema de préstamos universitarios.

Andreu Orestes

La financiación del sistema universitario español es regresivo en su conjunto y, por tanto, sería necesario reformarlo. Esta es la principal conclusión que se extrae del último estudio realizado por Fedea. En él se hace una revisión de la literatura existente en cuanto a financiación de la educación terciaria se refiere. ¿Qué sistema es mejor? ¿Es preferible que el coste lo asuma el Estado subvencionando las instituciones universitarias con impuestos generales o es mejor un sistema de préstamos?

Es de sobra conocido que la educación universitaria tiene enormes retornos monetarios para los estudiantes a lo largo de su vida -10% más en el caso de España por año adicional de educación-, además de beneficios no pecuniarios -vivir una vida más larga, mayor fertilidad, etc.- y efectos positivos para el conjunto de la sociedad. Es por este motivo que recurrentemente se debate en ambientes académicos sobre la mejor manera de financiarla en términos de eficiencia y de equidad.

En este sentido, una primera pregunta que se plantea el autor es cuál es nuestro sistema de financiación universitario, es decir, cuánto y cómo pagan los estudiantes del coste total de la carrera. La conclusión es que los estudiantes españoles únicamente pagan 1.100 euros anuales de media, de modo que el 80% del coste universitario lo sufraga el sector público. Este dato se sitúa por debajo del de los países nórdicos, cuyo Estado se encarga casi de la totalidad del gasto terciario, pero por encima de otros países como Italia, Holanda, Estados Unidos o Reino Unido.

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Y, aunque a priori, pudiera parecer que una mayor financiación estatal sobre el gasto universitario es progresiva -es decir, beneficia más a las rentas bajas-, en realidad no tiene por qué ser así. Y, de hecho, en la práctica no lo es. O, dicho en otras palabras, subvencionar la educación superior beneficia más a las clases altas de la sociedad -es en los países nórdicos donde se encuentran los sistemas más regresivos-. Además, subvencionar la universidad vía inyección de dinero público provoca que la calidad universitaria "dependa del ciclo económico" y de la "incertidumbre política".

Préstamos universitarios

Para resolver los problemas anteriormente mencionados, así como para crear un marco de incentivos en los que los estudiantes se esfuercen más que en la actualidad al asumir los costes-, el citado informe, en línea con lo que han planteado otros académicos, propone un sistema de financiación universitario parecido al que tienen en el Reino Unido, basado en los préstamos contingentes a la renta. De este modo, "los estudiantes piden un préstamo para financiar los estudios universitarios y la cantidad a devolver dependerá de su ingreso futuro en el mercado de trabajo con un tipo de interés normalmente bajo", además de implantar un sistema de becas fuertes.

Los resultados a corto plazo del sistema propuesto en el Reino Unido parecen haber sido positivos. No solamente no afectaron de manera negativa a la matriculación universitaria de los estudiantes provenientes de rentas bajas, sino que ha disminuido las diferencias en el acceso entre estos jóvenes con respecto a los del conjunto de la sociedad. Y todo ello aumentando, además, la financiación per cápita y la matriculación.

"Si se quiere preservar la sostenibilidad del sistema universitario y aumentar su calidad sin dañar su equidad, resulta urgente reformar su modelo de financiación […)]. Los préstamos contingentes a la renta podrían ser un instrumento clave para hacer frente a los desafíos universitarios del siglo XXI", concluye Fedea.

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