El cambio de las señales de velocidad de 100 a 90 km/h costará 526.000 euros al contribuyente

Se deben sustituir cerca de 2.700 señales existentes en las carreteras de todo el país.

Libre Mercado

Los nuevos límites de velocidad para las carreteras convencionales ya han entrado en vigor. La Dirección General de Tráfico ha estipulado bajar la velocidad máxima permitida en estas vías de 100 kilómetros por hora a 90 km/h. La razón que esgrime se basa en la armonización de los límites de velocidad en todas las carreteras convencionales, sin importar la anchura de la calzada y del arcén.

Hasta ahora, estos límites se fijaban en función de la anchura de las vías convencionales. De esta manera, para un turismo que circulase por una carretera convencional con un arcén de más de 1,5 metros, la velocidad máxima era de 100 km/h, mientras que si tenía menos de esa distancia el límite máximo permitido era de 90 km/h.

En este tipo de vías es donde se producen alrededor del 75% de los accidentes de tráfico, y de ellos un 20% fueron causados por ir a una velocidad superior a la permitida. Cabe señalar que este tipo de carreteras son, por lo general, de doble sentido, sin separación entre carril y carril, lo cual las hace más peligrosas en los golpes frontales.

¿Cuánto cuesta?

El precio de cambiar estos limites de velocidad supondrán un desembolso de 526.000 euros a costa del bolsillo del contribuyente, informe Diario Motor. Esta cantidad es el resultado de multiplicar el coste medio de cambiar cada una de las señales, que puede suponer entre 90 y 300 euros cada una, por las 2.719 que se deben sustituir. Este más de medio millón de euros lo abonarán entre los fondos de las diferentes administraciones titulares de las vías afectadas, como las diputaciones provinciales, los cabildos, las comunidades autónomas y el Ministerio de Fomento.

En el año 2011, José Luis Rodríguez Zapatero aprobó cambiar la velocidad máxima de las autovías y autopistas de 120 km/h a 110 km/h. En aquella ocasión, la medida tan solo duró cuatro meses y el coste fue de 240.000 euros. Cabe señalar que, a diferencia de ahora, esas señales no fueron cambiadas en su totalidad, sino que se puso una pegatina encima de las de 120 km/h, lo que redujo el coste a 40 euros por señal.

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