¿Qué ha pasado en la Ribera del Duero para que haga la segunda mejor campaña de su historia?

Tras la gran helada de 2017, el clima ideal de este año ha propiciado que esta denominación de origen registre cifras récord. 

Beatriz García

Los vinos de Ribera del Duero tienen motivos para brindar por la campaña récord que acaban de cerrar. La vendimia ha terminado, y esta Denominación de Origen ha registrado en 2018 la segunda mayor cosecha de su historia.

En total, han recogido 125 millones de kilos de uva, una cifra tan solo superada por los 133 millones de kilos que se recolectaron en 2016. Tan buena noticia se produce después del duro golpe que recibieron los viticultores y bodegas de la zona en 2017, cuando unas grandes heladas arrasaron los campos. Este dramático episodio hizo que apenas lograran recoger 55 millones de kilos de uvas el pasado año, lo que supuso una pérdida de hasta el 60% de la cosecha.

"Hasta agosto no dábamos un duro, porque lo que había pasado esta primavera es que había llovido mucho a diferencia de la de 2017, donde las heladas nos jugaron una mala pasada", cuenta el presidente del consejo regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, Enrique Pascual, a Libre Mercado.

El clima perfecto

Sin embargo, la climatología de agosto y septiembre se puso del lado del sector del vino gracias a unas temperaturas perfectas para su negocio. "Hizo mucho calor por el día y mucho frío por la noche, con diferencias de hasta 20 grados. Eso hace que la uva genere los extractos necesarios y ese concentrado que caracteriza al Ribera. Además, gracias a las lluvias de la primavera, el subsuelo de la tierra guardó la humedad, lo que favoreció mucho a la uva con unas cepas fuertes y buenos racimos", explica el experto.

Estas circunstancias han supuesto la fórmula perfecta para una campaña récord, pero no son las únicas. "Tampoco hemos tenido enfermedades destacadas este año. Con sulfatos y azufres hemos controlado al oidio, que es endémica, y al mildiu", presume Pascual. Eso sí, el presidente del consejo regulador matiza que las cosechas de Ribera de Duero "tienen la ventaja de que salen adelante con pocos tratamientos".

A estos motivos hay que añadirle que el área donde se cultiva el Ribera de Duero sigue creciendo año a año, y eso aumenta la producción. En 2018, la cosecha se ha producido en 23.200 hectáreas, la mayor superficie de su historia, con 8.300 viticultores y 315 bodegas.

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El 75% se produce en Burgos

La denominación de origen Ribera de Duero abarca unos 115 kilómetros de largo y 30 de ancho entre las provincias de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia. Es en Burgos donde se genera el 75% de la producción, seguido de Valladolid (20%), Soria (4%) y Segovia (1%).

En los últimos años, esta denominación ha ido ganando cada vez más protagonismo en el mercado del vino y escalando posiciones frente a los competidores. "Los consumidores son conscientes de que es un vino de calidad", señala Pascual. Ribera del Duero es la segunda categoría de vino que más peso tiene en España, aunque todavía está lejos del Rioja, el líder que ha cerrado su vendimia con 486 millones de kilos de uva, casi cuatro veces más.

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