Las academias de oposiciones se desbordan: "Ser funcionario sigue siendo un chollo"

Las nuevas generaciones sueñan aún más que sus antecesores con ser funcionario.

Elena Berberana

Colas de más de 10 horas de espera, sacos de dormir, cafés calientes y muchísima paciencia han tenido los más de 500 futuros opositores que aguardaban a las puertas de la Academia San Agustín, en Vizcaya. La mayoría son veinteañeros y esperan conseguir una plaza en la escuela que los preparará para entrar a formar parte del equipo de profesores del Estado.

Las nuevas generaciones sueñan aún más que sus antecesores con ser funcionario. Una costumbre española muy arraigada que se ha ido transmitiendo de padres a hijos a través de un mantra que todo el mundo ha escuchado alguna vez: "Estudia para funcionario hijo, es lo mejor". Y el mensaje sigue penetrando con fuerza en vista de la alta demanda este nuevo curso.

Muchas de las academias para estudiar las pruebas teóricas se han visto desbordadas. "Nunca habíamos visto nada parecido", cuenta José Luis Soler, director de la Academia San Agustín, que forma a opositores de Magisterio, Administración y Justicia. Como si de un concierto de Led Zepelin se tratara, los estudiantes hicieron noche y cuando Soler y su equipo llegaron no daban crédito. "En años anteriores siempre llenamos el primer día, pero nunca habíamos presenciado que se quedaran a dormir en la acera. Contamos con 240 plazas y se han quedado fuera más del doble de alumnos", comenta el Soler, ingeniero de carrera y profesor preparador de opositores.

Tres cuartos de lo mismo pasa en la experimentada Academia ATP, en la capital madrileña. "Es cierto que ha habido un incremento este año de alumnos. Llevamos más de 20 años formando a opositores de Magisterio para que puedan superar la prueba de acceso. Tenemos alumnado interino que tiene que seguir estudiando para conseguir la plaza fija y universitarios recién salidos de la carrera", explican.

El ámbito laboral privado y las condiciones que encuentran en nuestro país para emprender siguen sin resultar atractivas para gran parte de la población activa. Desde la Generación X, hasta Millennials y Centennials comparten aula con un mismo entusiasmo: tener un trabajo para toda la vida en el mismo sitio y la misma hora, como diría la canción. Pero no es fácil, ya que supone una carrera de fondo que puede situarte hasta la mediana edad. "Tenemos opositores de 50 años. Son profesores interinos que aún andan de pueblo en pueblo haciendo sustituciones por la Comunidad de Madrid. Buscan superar la dichosa prueba que les concederá por fin su ansiada plaza fija. Es un gran esfuerzo y sacrificio", añaden desde esta academia.

Ingenieros que optan a la Guardia Civil

El grifo de las convocatorias públicas comenzó a cerrarse en tiempos de crisis zapateril. El expresidente socialista lo había dejado abierto demasiado tiempo y aquello comenzó a rebosar. No había guita. Aunque el susto pasó rápido, y, de nuevo, el Gobierno de Rajoy volvió a las andadas. El dinero era lo de menos. Lo importante era engrosar las filas de las instituciones públicas, aunque sea endeudados.

Cada año, las ofertas públicas han ido en aumento. En el caso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se convocan unas 10.000 plazas anuales. El pasado mes de junio se presentaron 28.437 candidatos para superar las pruebas que permitirán acceder a los centros de formación de la Guardia Civil. Se ha batido récord de cifras. Según el Ministerio de Interior, es el año que más opositores se han presentado para una de las 2.030 plazas que se han ofertado.

Lo llamativo es el nuevo perfil que se presenta. Entre los aspirantes a Guardia Civil, más de 5.000 eran licenciados, incluyendo ingenieros, diplomados o con un grado. A esta cifra se suma más de 1.000 opositores que poseen un máster universitario y 25 doctorados. Un nuevo panorama que antes no se daba.

Por su parte, la Policía Nacional ha elevado en los últimos años el nivel exigido en las pruebas físicas. Ramón Gutiérrez, opositor a la policía de 24 años de edad, asegura que son exámenes "casi para un atleta". Este alumno ha suspendido dos veces ya el examen físico, donde piden un nivel de dominadas que a él todavía le cuesta sacar, a pesar de estar en buena forma y hacer deporte.

"Ahora hay mucha más gente que quiere ser policía. Tengo amigos abogados e ingenieros que desean terminar en el Cuerpo. Ellos dicen que ser funcionario es lo mejor que les puede pasar y que es un "chollo". Están hartos de inestabilidad, bajos salarios y jornadas interminables de trabajo. Saben que dentro del Estado esto no pasa", explica Gutiérrez. El joven añade que "al haber tantos aspirantes, suben el nivel de las pruebas. De algún modo tienen que hacer la criba", espeta.

Estilo de vida funcionarial

Las razones para aguantar años encerrados en sus habitaciones son de peso. Pepi Pavón Carballeira lo tiene bien claro. "He estudiado Derecho y después de ver la precariedad laboral en la abogacía como pasante, me puse a estudiar oposiciones y saqué plaza como interina de Hacienda", expone. Pepi es madre y tiene tres hijos menores de edad. Está casada y sabe que en cuanto se saque la plaza fija se llevará a su familia consigo. "No nos queda otra, pero es lo mejor". ¿Merecen la pena tantos años de estudio? "Por supuesto, salir a las tres de la tarde y trabajar de lunes a viernes es todo un privilegio para poder compaginar mi vida con mi familia", afirma la opositora.

Lo mismo sucede con los alumnos de Magisterio. "Da igual que se tiren hasta los 40 ó 50 años para conseguir el puesto fijo, siempre te compensa. Dos meses y medio de vacaciones, buen salario y a las tres en casa", declaran desde la Academia de Opositores ATP. "Y no sólo eso, imagina que es remotamente imposible que te echen del trabajo. Apenas se dan casos de funcionarios sancionados y echados del Estado, mucho han tenido que hacer", concluyen.

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