España suma 2,4 millones de jubilados y tan solo 200.000 jóvenes en las dos últimas décadas

La población española aumenta por segundo año, hasta rozar los 46,7 millones, pero envejece. La edad media ya supera los 43 años.

M. Llamas

Mucho se ha hablado en los últimos años del invierno demográfico al que se enfrenta España, especialmente a raíz de las dificultades financieras que atraviesa la Seguridad Social, y no es para menos, puesto que los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran el progresivo envejecimiento que experimenta el país.

Según el avance provisional del Padrón publicado el pasado martes, España contaba con un total de 46.698.569 habitantes a 1 de enero de 2018, lo que supone un incremento de 126.437 personas en el último año, un 0,3% más. Se trata de un punto inflexión. Desde 1998, cuando comienza a publicarse esta estadística, la población empadronada no dejó de crecer hasta 2012, momento a partir del cual empezó a disminuir hasta 2016, donde repuntó ligeramente. En 2017, el volumen de habitantes vuelve a aumentar por segundo año consecutivo, pero de forma más significativa.

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Desde el año 2000, el crecimiento demográfico se debió, fundamentalmente, a la inscripción de extranjeros, cuya cifra pasó de 923.879 a 5.751.487 a inicios de 2011. A partir de ese momento, su número comenzó a descender, siendo la mayor caída en 2013 (-522.751). Esta tendencia se mantuvo en los años siguientes, aunque en 2016 el saldo fue el de menor intensidad (-45.774). Sin embargo, el volumen de extranjeros vuelve a crecer en 2017, con un aumento de 146.611 personas, compensado así la caída registrada en la población nacional (-20.174). En la actualidad, el país cuenta con un total de 41.979.151 personas de nacionalidad española (89,9%) y 4.719.418 extranjeros (10,1%).

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Otro de los datos más relevantes es la edad media de la población, que se sitúa en 43,1 años. En concreto, la edad media de los españoles es de 43,9 años, mientras que la de los extranjeros es de 36 (en el caso de los ciudadanos de la UE es de 39,8 años). Las edades medias más altas son las de británicos (53,5 años), alemanes (49,3) y franceses (42,7). Por el contrario, las más bajas corresponden a hondureños (30,4 años), marroquíes (30,8) y pakistaníes (31).

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Si se echa la vista atrás, se observa que la población residente ha envejecido cuatro años desde 1998, al pasar de 39,2 a 43,1, un 10,2% más. En 2007, justo antes de estallar la crisis, la edad media de los empadronados se situaba en 40,7 años.

La principal razón de esta particular evolución consiste en que cada vez hay más mayores, mientras que la tasa de natalidad sigue siendo baja, insuficiente para garantizar el relevo generacional. España ha ganado algo más de 6,8 millones de habitantes en los últimos 20 años, pero se han producido importantes cambios demográficos en función de la edad:

  • La población joven, de 0 a 19 años, apenas ha aumentado en 200.000 personas, al pasar de 8,97 millones en 1998 a 9,17 el pasado año.
  • El grueso de la población activa, comprendida entre los 20 y 64 años, ha sumado 4,3 millones de personas, hasta un total de 28,6 millones, pero su crecimiento se ha frenado e incluso ha descendido en los últimos años. En concreto, desde 2007, su número ha bajado en casi 360.000 personas debido, sobre todo, al regreso de inmigrantes a sus países de origen como consecuencia de la crisis.
  • Los mayores de 65 años, por el contrario, no han dejado de crecer, al pasar de 6,5 millones en 1998 hasta 8,9 millones en 2017, sumando así 2,4 millones de personas.
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