La Administración Trump pedirá prestado 1 billón de dólares para mantener el gasto en 2018

La ausencia de recortes de gasto para compensar la rebaja de impuestos aprobada por Trump se está traduciendo en más déficit y deuda.

Libre Mercado

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha anunciado que pedirá prestados 955.000 millones de dólares, un 84% más que el año pasado -en 2017 el Estado recibió 519.000 millones a modo de préstamo-. Es el mayor aumento de créditos concedidos a la Administración federal en seis años.

La razón de esta necesidad de financiación es la reforma fiscal. Desde la Oficina de Presupuesto del Congreso aseguran que, al rebajar los impuestos, la Administración dejará de recibir tantos ingresos. Pero, lejos de buscar compensar la reforma fiscal con un recorte de gasto, el Gobierno acudirá al endeudamiento.

"Somos adictos a la deuda", decía Marc Goldwein, director de políticas del Comité para un presupuesto Federal Responsable. Precisamente, en el Congreso ya se está empezando a debatir acaloradamente sobre la situación económica estadounidense. Por un lado, la reforma fiscal está ayudando a las empresas, que ya han empezado a subir salarios y a repatriar dinero. Pero, por otro, la no reducción del gasto está aumentado el déficit y la deuda -actualmente el déficit se encuentra en el 3,5%, un aumento de dos décimas con respecto a 2016, y la deuda se sitúa por encima de los 20 billones de dólares-.

En el Washington Post advierten de que es la primera vez desde Ronald Reagan que está creciendo la deuda americana a este ritmo en una época de no recesión. De hecho, Donald Trump evitó mencionar este asunto en su discurso sobre el Estado de la Unión -donde pasó por alto la deuda y el déficit-. "Es terrible. Esos déficits y la deuda que sigue aumentando es un problema grave, no solo a largo plazo, sino ahora ", asegura a Bloomberg el economista de Harvard Martin Feldstein, ex asesor de Reagan.

Los inversores están preocupados por esta situación y, de hecho, los intereses de deuda de EEUU alcanzaron el nivel más alto desde 2014, algo que puede encontrar una explicación en que la Reserva Federal ha dejado de comprar deuda del Estado. Además, la situación parece que no mejorará en los próximos dos años, ya que la Administración Trump pretende pedir otro billón de euros para 2019 y 1,1 billones en 2020, una situación que contrasta con los mensajes de campaña del presidente, que abogó por reducir la deuda pública.

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