Los taxistas de Baleares se convertirán en conductores de VTC, como Uber y Cabify

El cabecilla de los taxistas de Baleares se hace con 700 licencias VTC tras una sentencia del Tribunal Supremo.

Libre Mercado

Si no puedes con tu enemigo, únete a él. En plena guerra por el futuro del sector, algunos destacados cabecillas del mundo del taxi han decidido sumarse al boyante negocio de los vehículos de alquiler con conductor (VTC).

Es el caso de Gabriel Moragues, presidente de la Federación Independiente del Taxi de las Islas Baleares y administrador único de la sociedad Balear de Servicios Discrecionales S.L., empresa a la que el Tribunal Supremo le acaba de conceder 700 licencias VTC, como las que poseen Uber y Cabiy, de las 1.000 que solicitó poco antes de que el Gobierno del PP acabara con la liberalización de este sector. El valor de mercado de estas licencia superaría los 50 millones de euros.

La Federación del Taxi Balear solicitó las 1.000 licencias VTC a través de la empresa Baleares Servicios Discrecionales, creada en 2012, en la que el presidente de la asociación consta como administrador único. Moragues defiende que el socio único de la firma es la Federación, por lo que él no se beneficia personalmente de la adquisición, según informa elEconomista.

Si a estas 700 licencias se suman las 200 de la compañía Ares Capital que entrarán en funcionamiento en 2018, el número de VTC en Baleares pasará de los 208 actuales a 1.108, de modo que pasaría a haber un coche VTC por cada dos taxis.

La idea de Moragues consiste en crear una marca blanca, con su propia aplicación y plataforma tecnológica, a imagen y semejanza de Uber y Cabify, para que los taxistas de Baleares también puedan explotar estas licencias. Según Moragues, "no se dejará fuera a ningún taxista". En declaraciones a El Confidencial, el presidente de esta asociación, que representa a cerca de 1.000 taxistas, "nos reuniremos el próximo día 20 de diciembre y allí decidiremos qué hacer con ellas, pero hay muchas opciones para ofrecer nuevos servicios. Incluiremos a todos los taxistas, no dejaremos fuera a nadie que quiera entrar […] Lo único que sabemos es que si perdemos parte del mercado, al menos no lo vamos a perder en favor de otros, caerá en manos de los taxistas".

Esta estrategia, sin embargo, está cosechando críticas dentro del sector del taxi, que lo ven como una "traición".

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