¿Cómo consumimos la energía en casa?

Muchas empresas han sacado distintos planes que se adaptan a los hábitos de consumo de sus clientes.

Javier Comesaña

Los gastos de la casa siguen siendo tema de conversación en muchas ocasiones, sobre todo, en parejas jóvenes, y la electricidad, generalmente, se lleva la palma. Tras los cambios legislativos con la obligatoriedad de instalar contadores inteligentes individuales, muchas empresas han sacado distintos planes que se adaptan a los hábitos de consumo de sus clientes. Entre ellas, la valoración sobre Tempo Happy, de Endesa, es muy positiva entre sus usuarios ya que consiguen interesantes ahorros respecto a lo que consumirían sin contar con la tarifa.

Ésta consiste en el coste 0 de los Kwh que se consuman en determinado horario fijado por el cliente, entendiéndolo como intervalo de tiempo en el que más se utilizan aparatos eléctricos, como la lavadora, el horno, etc. Para las parejas jóvenes trabajadoras, estos horarios suelen estar entre las 21h y las 23h, cuando preparan la cena, se ponen lavadoras y se van haciendo cosas de la casa, al haber estado fuera durante todo el día.

Esto es sólo un ejemplo de cómo las compañías eléctricas también se están poniendo en marcha para fomentar, a través de sus planes, la eficiencia energética y el ahorro. ¿Y qué es la eficiencia energética? No es otra cosa que el consumo responsable de los recursos energéticos o los relacionados, de alguna manera, con ellos.

Por ejemplo, las ventanas, que aparentemente nada tendrían que ver con la energía, están íntimamente relacionadas con ella. Basta pensar, ahora que es verano, en cuánto se pone el aire acondicionado y, en lugar de subir la temperatura, se abre la ventana para que no haga tanto frío, haciendo caso omiso a al consejo de los 23 grados.

O a la inversa en invierno. Una ventana mal sellada hace que toda la calefacción se vaya a la calle, se consuma mucho más de lo que se necesite y, a veces, se pase frío.

También la orientación de la casa, la fachada o el suelo influyen en el consumo de energía, sobre todo en calefacción y/o aire acondicionado.

Por lo que respecta a los aparatos eléctricos y luz, dependerá mucho más de uno mismo o, al menos, el impacto es más fácil de gestionar. En este sentido, han sido muchas las campañas lanzadas por la Administración en las que invitaban a apagar la luz de las estancias que se abandonan, como aquella con la selección española de fútbol. Quizá, ahora, a distancia de algunos años, parezca una evidencia, pero no lo era así entonces y, en muchas familias, no lo es tampoco ahora.

El sector residencial doméstico se lleva la mayor parte del consumo energético total, por lo que es importante fomentar comportamientos responsables, conscientes. ¿Cómo ponemos la lavadora? ¿Está llena? ¿Y el lavaplatos? No se trata de obsesionarse, si no de darse cuenta de que, tal vez, una lavadora de sábanas y otra de toallas no tiene sentido y se puede poner sólo una con las dos cosas porque caben.

Las compañías eléctricas han decidido brindar a los usuarios la oportunidad de ahorrar y, sobre todo, de ser consciente del uso que habían hecho hasta ahora de la energía.

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