Los estibadores declaran la "guerra" tras la reforma: "Los puertos arderán"

Después de que el Congreso convalide la reforma de la estiba comienzan las huelgas de los sindicatos para blindar sus privilegios laborales.

Libre mercado

El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves el real decreto ley de reforma de la estiba gracias a los votos a favor del PP, Cs, PNV y la abstención del PdeCAT. De este modo, el Gobierno logra sacar adelante, en su segundo intento, la liberalización del sector que exigía la Unión Europea, después de que el primer real decreto ley fuera rechazado por la misma Cámara hace dos meses. El pleno del Congreso también ha rechazado que el real decreto ley se tramitara como un proyecto de ley para ser enmendado, tal como había solicitado Compromís.

El monopolio que ejercen los sindicatos en los puertos españoles ha garantizado durante años una serie de privilegios a los estibadores, como el cobro de sueldos irreales y habituales prácticas de enchufismo, a costa de otros potenciales trabajadores que quieren ejercer esta profesión. El problema de fondo es que, hasta ahora, los operadores no podían contratar libremente a quien quieran, sino que estaban obligados a emplear a los trabajadores puestos a su disposición por las sociedades anónimas de gestión de estibadores portuarios (Sagep), en cuyo capital estaban, además, obligados a participar. Las Sagep, que tiene una plantilla de 6.156 trabajadores, funcionaban, pues como un monopolio blindado ante la competencia exterior.

Se trata de un caso anómalo en el contexto europeo y contrario a la legislación comunitaria, de ahí que el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) dictaminara su liberalización a finales de 2014, bajo amenaza de multa millonaria a España si no se cumplía. Con su convalidación en el Congreso, el Gobierno cumple la sentencia de la UE, aunque con casi seis años de retraso. Sin embargo, aquí no acaba la historia. Los estibadores amenazan con huelgas para evitar despidos y cambios sustanciales en sus condiciones laborales.

Los sindicatos han anunciado varios días de huelga entre el 24 de mayo y el 9 de junio y no descartan futuras ampliaciones. El Gobierno se ha comprometido a aprobar un segundo real decreto en el que se recojan las condiciones que acuerden patronal y sindicatos dentro del nuevo convenio colectivo del sector, pero los estibadores exigen que no se produzcan despidos. El responsable de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM), Antolín Goya, ha explicado este jueves, al término de la votación, que los sindicatos quieren reunirse con la patronal Anesco el próximo lunes para empezar a negociar.

Goya ha asegurado que, a pesar de la convocatoria de la huelga, la mesa de diálogo con la patronal podrá estar rodeada de "la más absoluta normalidad, para ver si somos capaces, en ese espacio que se nos brinda a partir de este momento, con el real decreto-ley y el real decreto que lo desarrolla, buscar una solución al conflicto". Pero todo ello, bajo la amenaza de huelga en los puertos, ya que Goza advierte de que el hecho de que la negociación llegue a buen fin dependerá de que las empresas "estén en disposición de garantizar el empleo y la continuidad" a los trabajadores.

La tensión, por tanto, está servida y prueba de ello son algunos de los mensajes que han lanzado los estibadores y quienes les apoyan en las redes, al grito de "guerra" o "los puertos arderán"…

La patronal de la estiba Anesco ha denunciado que en los últimos días se están detectando en los puertos "actos de huelga encubierta e ilegal" por parte de los estibadores "que perjudican gravemente a las empresas del sector y al conjunto del sistema portuario". "Se continúan realizando intolerables medidas de presión, con bajadas de rendimiento en la mayoría de las terminales españolas, lo que constituye un acto de huelga encubierta e ilegal, que perjudica gravemente a las empresas del sector y al conjunto del sistema portuario", indica Anesco. "Resulta imposible dialogar ante este tipo de prácticas", añadió.

Los estibadores no están solos en esta pugna, puesto que cuentan con el apoyo explícito de la extrema izquierda.

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