El mensaje del 'rey de los super' italianos desde la tumba: "Mercadona no"

Caprotti, fundador de la cadena Esselunga, especifica en su testamento que su empresa no se venda a Mercadona. 

Libre Mercado

El conocido como el rey de los supermercados en Italia, Bernardo Caprotti, ha fallecido a los 90 años dejando un contundente mensaje a sus herederos. El cofundador de la cadena Esselunga expresó en su testamento que aceptaba que su compañía pasara a manos de otra cadena de la competencia, pero prohibía expresamente que se tratara de Mercadona.

"Ahold (una cadena de supermercados holandeses) sería ideal, Mercadona no", son las palabras de Caprotti que ha recogido la prensa italiana. Tras su fallecimiento, Caprotti entregó el control de la empresa a su segunda esposa y a su hija, con el 70% de las acciones. Los dos hijos de Caprotti de su primer matrimonio, con los que se había enfrentado a una disputa legal acerca de la propiedad del grupo, tendrán una participación conjunta de alrededor del 30%.

"Cuando mejore el contexto de Italia, sería necesario encontrar un socio internacional", admitía el italiano en sus últimas voluntades. Caprotti había iniciado negociaciones con fondos de capital privado para vender su grupo por hasta 6.000 millones de euros. El candidato más firme, Ahold, es una cadena holandesa que acaba de comprar a su rival, la belga Delhaize. Según informa la familia, la operación de venta ha sido paralizada tras la muerte del patriarca. Esselunga fue fundada en el año 1957 y es la cuarta cadena de supermercados de Italia. Cuenta con 22.000 empleados y registró una facturación anual de 7.300 millones de euros.

Mercadona se ha mostrado a favor de dar el salto al exterior, pero de momento el único mercado extranjero en el que planea desembarcar es el Portugués. Según Economía Digital, Juan Roig y Bernardo Caprotti negociaron personalmente la compra de Esselunga por parte de la empresa valenciana. La guerra sucesoria entre los hijos de dos matrimonios diferentes y el precio elevado que pedía el fallecido Capriotti hicieron que Roig descartara la compra.

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