"Diversión inteligente", o cómo usar Skype y la Wii para luchar contra la pérdida de memoria

Saraiva crea un nuevo concepto de residencia que ayuda a dependientes y mayores a través de las nuevas tecnologías.

Ana P. Sánchez

Emprender también es posible en el mundo de la ayuda social. Y una de esas empresas que hace algo diferente, y al mismo tiempo construye un país mejor, es Saraiva, que destina todos sus esfuerzos a ayudar a personas mayores y dependientes, pero que también genera riqueza y puestos de trabajo.

Aumentar la calidad de vida de sus usuarios es su principal objetivo. Lleva siendo así desde el año 2005, cuando Lucia Savorido, con solo 22 años, decidió empezar esta nueva aventura en Pontevedra. Saraiva es una empresa social que pretende cambiar la idea de lo que es una residencia para mayores y dependientes.

Ofrece asistencia a y cuidados a uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad, tanto en sus instalaciones como a domicilio. A lo largo del día realizan multitud de actividades para que los "huéspedes" se olviden de sus patologías y lo pasen bien. Es lo que llaman "diversión inteligente".

También ofrecen un servicio de ayuda familiar, que enseña a los que están a cargo de personas mayores; y otro de unidad de memoria para ayudar a prevenir algunas enfermedades y retrasar la dependencia de estas personas.

Nacida en 2005, poco a poco empezó a crecer, y se convirtió en una empresa referente en Pontevedra. En 2013, Saraiva fue una de las seleccionadas para participar en la tercera edición del Momentum Social Investment de BBVA, gracias al cual podrían empezar con un plan de crecimiento diseñado por ellos mismos. Libertad Digital ha entrevistado a Noelia López, directora adjunta de Saraiva, que nos ha contado de primera mano cómo funciona su compañía y cómo han conseguido que su pequeña empresa se convierta en un referente dentro de este sector, con una visión totalmente innovadora y diferente.

- El primer gran dilema al que se enfrenta un futuro empresario es al enfoque de su idea. ¿Cómo nació el proyecto y por qué os decidisteis por una empresa social?

- Ningún inicio es fácil y tampoco lo fue para Lucia Savorido, que con sólo 22 años empieza un nuevo proyecto relacionado con la ayuda a personas mayores, uno de los grupos sociales más vulnerables. Saraiva se convierte en el primer centro de día de Pontevedra que ofrece servicios profesionales a personas de la tercera edad.

Lucía tenía que asumir todas las funciones, y no mucha financiación, pero poco a poco se fueron sumando más usuarios y pudo contratar a la primera trabajadora. Tres años después, ya tenían lista de espera, y fue el momento de abrir otro centro en una localidad cercana, Marín. Este segundo centro de día ofrece nuevas posibilidades, a lo que hay que añadir los servicios de ayuda a domicilio que ofrecían desde algunos ayuntamientos, así como la formación de profesionales.

- La financiación es uno de los obstáculos más importantes para una empresa. ¿Cuál es vuestra experiencia en este tema?

- Por diferentes circunstancias, los actuales directivos de Saraiva, decidieron abandonar sus trabajos y dedicarse a esta empresa en su totalidad. Tras el Programa Medra, impulsado por la Junta de Galicia, dan un primer paso hacia la profesionalización y posteriormente Momentum Proyect será el pistoletazo de salida.

Esto les ayudó a empezar con nuevos proyectos, entendiendo que no era viable un modelo sólo económico. Así terminaron de dar forma a un modelo de empresa que se sostiene sobre el impacto social y el impacto económico. Aun así, mucho más importante que la financiación previa es que les ayuden a pensar y que puedan conseguir un modelo sostenible en el tiempo.

- ¿Cuál es el modelo de funcionamiento de Saraiva? ¿Qué os hace diferentes al resto de empresas de vuestro sector?

- Como primer punto, hablamos de un modelo de servicios, de atención al usuario, que es el protagonista. En segundo lugar, se basa en el modelo housing, muy común en los países nórdicos, y que adapta el entorno para que parezca un hogar, y los usuarios creen vínculos con el espacio. Y por último, está la diversión inteligente: el objetivo es que los usuarios se rían y lo pasen bien. Hay que centrarse en sus capacidades y no es sus patologías. Desarrollando la parte terapéutica y la parte vital.

- Una empresa social también genera trabajo. ¿Cuántas personas sois partícipes en este proyecto?

- Actualmente, Saraiva tiene 40 trabajadores y todos ellos tienen que encontrar un vínculo con los usuarios, por eso un trabajador sólo puede dar apoyo como máximo a 5 personas. Con ellos han de crear vínculos y ser una persona de referencia, un apoyo. Calidad vs cantidad. Cambia totalmente la forma de trabajar, se aportan valores.

Poco a poco se han ido aumentando los servicios, desde los centros de día a la ayuda a domicilio, pasando por unidades de memoria o la enseñanza de hábitos saludables a partir de 55 años. Y tenemos el próximo proyecto, el nuevo centro Saraiva Senior, con el que se espera duplicar la plantilla en 3 años.

- También tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, avanzar tecnológicamente ¿qué proyectos tenéis actualmente en este aspecto?

- Las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades. Se pueden realizar sesiones individualizadas y múltiples, con valoraciones de las personas que hacen que todo sea mucho más fácil. Además se plantean nuevos retos, ya que son un medio para llegar a un fin, pero que nunca podrán sustituir al trabajador en este sector.

Aporta mucho y permite que en sus casas continúen con tablets y ordenadores. Por ejemplo, con Google Earth pueden ver donde viven sus vecinos o familiares e incluso comunicarse con ellos vía Skype.

Recordar las calles de su pueblo, hacer sopas de letras "virtuales" o jugar con una Wii también son algunas de sus actividades.

- La ayuda social, es uno de los temas que todas las empresas deben incluir en sus proyectos y en sus objetivos, ¿cómo crees que debe ser la visión de las empresas en el tema social?

- Uno de los riesgos que puede tener la responsabilidad social es el que se entiende como marketing con causa. Las empresas tienen que gestionar en función de los valores, es lo más rentable. Además, ofrecer proyectos significativos da mucho valor.

Queremos que las empresas sean organizaciones donde nos sintamos a gusto, en las que nos desarrollamos como persona y que faciliten que sus empleados participen en iniciativas de impacto social. Hay diferentes niveles, tanto en las empresas como en las personas, pero lo importante es ir entrando en contacto con estas iniciativas.

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