Borja Muñoz: "En el 'trading' intradía terminas ganando si sabes perder 100 euros"

Borja Muñoz y Lorenzo Gianninoni publican "Cambia de vida en 90 días. Todo lo que necesitas saber para convertir el trading en tu profesión".

D. Soriano

Cambia de vida en 90 días. Todo lo que necesitas saber para convertir el trading en tu profesión. Con este título, Borja Muñoz y Lorenzo Gianninoni se han marcado un reto ambicioso. Convencer a sus lectores en poco más de 250 páginas de que pueden dar un giro radical a su existencia en apenas tres meses y dedicándose a una profesión que se asocia con operaciones millonarias en la City o complejos productos financieros.

Su enfoque es diferente y lo demuestran desde la portada: unas gafas de sol, zapatillas, entradas de cine… Su planteamiento es modesto y ambicioso al mismo tiempo. Modesto porque no prometen hacer millonario a nadie y ambicioso porque su objetivo es casi más complicado: "La moneda que te paga el trading no es el dinero, es el tiempo", asegura Muñoz, al que Libre Mercado entrevistó hace unos días en Madrid.

- Debo comenzar haciéndole una confesión: soy la persona menos indicada para hacer esta entrevista. Yo tengo todos mis ahorros metidos en bolsa, pero el tipo de inversión en el que confío es el que se conoce como value: largo plazo, negocios sólidos, analizar los fundamentales…

A mis amigos que operan intradía siempre les digo que están locos, que no lo hagan y que eso es como ir al casino. Por eso, casi le diría que esta es una entrevista de una sola pregunta, ¿puede convencerme de que estoy equivocado?

- El value y la inversión intradía tienen perfecta convivencia.

- Correcto, de hecho yo muchas veces digo que a mí me encanta que existan los traders intradía, porque a mí, como value, me generan liquidez cuando lo necesito.

- Creo que no te debo convencer: tienen perfecta convivencia. Yo mi jornal lo hago en el intradía, pero en el largo plazo pienso en valores de alta revalorización y empresas estratégicas. El libro trata de cómo ser day-trader, pero no tengo que convencer a nadie. De hecho, tengo muchos alumnos que hacen ambas cosas.

- En realidad, mi punto de partida no es tanto pedirle que me convenza de que el value es malo o incompatible con el trading intradía. La idea más bien es que me explique las ventajas de su modelo de inversión para un ciudadano de a pie.

- Yo siempre digo que en el intradía se gana dinero, pero el patrimonio se forja en el value. Eso sí, creo que el intradía, hoy por hoy, es la forma más segura de invertir. Nosotros siempre estamos en liquidez. Yo tengo alumnos que hacen también acciones, cierran sus posiciones el viernes y el lunes se levantan con un 20% menos de valor, por esa inestabilidad que hay. Eso a nosotros no nos pasa. Ese riesgo no lo contemplamos. Operamos bajo un parámetro, un sistema, un patrón… Y siempre con un stop, nosotros vamos a limitar las pérdidas. Nos da igual el test de estrés de hoy o cualquier agitación política. De hecho, nos beneficiamos de eso.

- Todos los que se dedican a este tipo de inversión me dicen lo mismo: "Lo importante es saber cuándo parar, saber asumir las pérdidas, etc..." Pero el trading intradía es un juego de suma cero: lo que alguien gana, otro lo pierde. ¿Cuál es la diferencia entre los que ganan y los que pierden?

- Tiene que haber alguien que pierda. Y nosotros perdemos. Yo soy un perdedor nato. Pero con el tiempo he sabido perder poco. En el intradía terminas ganando si sabes perder 100 euros. El problema es que la gente no sabe perder esos 100 euros. Yo soy capaz de enseñarles el sistema a mis alumnos en dos días. Luego les sigo esos 90 días del libro para ver si lo aplican bien. Pero el sistema es muy sencillo. Es todo emocional: cómo te afecta perder esos 100 euros. Una vez que sabes tolerar esa pérdida, terminas ganando. Las reglas son muy sencillas. De hecho, casi todos los sistemas funcionan porque casi todos ganan en el simulador.

- ¿No se supone que es lo mismo? ¿Que los simuladores replican exactamente el mercado?

- Tengo como 4.000 exalumnos. Llevo desde 2010 haciendo formación. Tengo muchísimo feedback, me cuentan cómo les va. Y los sistemas suelen funcionar. Hay gente detrás, nos hemos dado muchas cornadas durante mucho tiempo. ¿Qué pasa? Que cuando tú estás operando en simulado, las pérdidas no te afectan, las emociones no te afectan, aunque claro, si ganas 250 euros, estás más contento que si pierdes.

Pero cuando entras en el mercado real, lo que pasa es que el ego no te deja aceptar una pérdida. La esperanza empieza a surtir efecto. Empieza esa emoción y la gente, en vez de perder 100 euros, pierde 1.000. En el intradía tienes que tolerar las pérdidas. Incluso en un ratio muy bueno (como el que puede tener una persona como yo, que tengo un 78-22), tengo que asumir que haciendo bien las cosas, un 20% de las ocasiones fallo. Es muy difícil de asimilar que haciendo las cosas bien puedo perder dinero. Nos han educado en que si yo hago las cosas bien de lunes a viernes, el viernes apruebo el examen. En el trading no pasa eso. En el trading, puedes hacer las cosas mal y ganar. Por eso no todo el mundo vale para el day-trading.

- Sí, pero todo el mundo entra pensando que ellos van a ser de los que ganen. ¿Cuáles son las claves para que uno mismo sepa si vale para esto?

- Todo el mundo vale, porque todo el mundo que lo prueba en simulado gana. El libro va un paso más allá, porque va de la filosofía al método. Enseñamos el método. El libro intenta alertar de la situación actual, de lo que está pasando. El mundo se está dibujando como un reloj de arena y tú tienes que elegir en qué parte del reloj de arena quieres estar. La moneda que te paga el trading no es el dinero, es el tiempo. Yo trabajo 20 horas al mes. Ése es mi verdadero valor. Yo puedo ganar mucho o poco dinero, pero tiempo no voy a tener más. Las experiencias que no vivas se van al garete. El libro va un poco en esa dirección, para que cojas las riendas de tu vida.

Evidentemente, damos una solución. Es posible hacerlo. Para conocer el 100% de lo esencial en el trading con 90 días es suficiente. Nosotros hemos tenido gente que ha habido que explicarles todo de cero, que prácticamente no habían hecho ni acciones y en 90 días te discuten una entrada. Es posible entender un sistema, ver un gráfico, saber lo que está pasando y ver una oportunidad. Pero luego viene el trabajo interno: "Voy a gestionar la codicia. Voy a gestionar la euforia". Tres semanas seguidas sin que les salte un STOP y la gente por un instinto natural se va a la Porsche. Hay que gestionar el pánico, el miedo: cuando llevas dos STOP seguidos, te tiembla la mano.

Nosotros hemos hecho un programa en el que sólo cobramos si la gente gana. Confiamos tanto que estamos dispuestos a trabajar gratis. Se ha hecho y se ha cobrado. Eso sí, el autodidacta en el trading tiene los días contados. No me preguntes por qué, pero nadie sobrevive.

- Pues justo ahora parece que nos movemos en el sentido contrario, con mucha gente aprendiendo por internet, con páginas de simulación, con libros…

- Yo, hoy por hoy, un trader que ha escrito dos libros, sigo yendo a charlas de trading. Siempre saco alguna idea o concepto que me pueda valer.

Nuestro sistema ha intentado buscar la simplicidad. La gente no te cree, porque la gente se cree que para hacer trading hay que vivir en la City. Pero hacer un minijob, ganar 800 euros al mes, eso es moderadamente sencillo de hacer. Lo dice una persona que lleva 8 años operando, que tiene muchas cornadas, que ha perdido mucho dinero y que ahora gana. Ahora hemos conseguido hacer un método para que la gente tenga muy claro lo que tiene y lo que no tiene que hacer. ¿Qué pasa? La condición humana: la gente que hace 800 euros el primer mes, no quiere hacer 800 euros el segundo mes, quiere saltar cinco veces más. Porque ha visto lo fácil que es. Ganar dinero en el trading es aumentar el número de contratos. ¿Y qué pasa? Se apalancan emocionalmente. El apalancamiento emocional es la clave del trading. Nosotros incidimos mucho en eso, queremos que la gente esté muy cómoda en la pantalla y que estén muy poco tiempo. Yo no quiero que estén más de 20 horas al mes. Porque no hace falta más. Salvo que tengan unos objetivos descabellados, que también habría que hablarlo. Para mí el verdadero valor es que hoy he operado de 8.30 a 9.30 y ahora estoy aquí contigo. Me he hecho mi jornal, mis trece puntos y a la larga te das cuenta de que ésa es la moneda del trader.

- ¿Y las máquinas? ¿Cómo influyen en todo esto? Desde fuera, lo primero que uno piensa es que es imposible para un trader competir con una máquina, que tiene los mismos modelos matemáticos y más rapidez de reacción (y no tiene sentimientos de miedo o euforia)

- Si sólo hubiera una máquina en el mundo no habría mercado, porque ganaría siempre. Las máquinas le quitan la emoción al trading. ¿Por qué perdemos? Porque nuestras emociones no nos dejan respetar las normas. Es cierto que las máquinas evitan eso.

- Y si hay muchas máquinas, ¿el riesgo no es que ellas ganen a todos los que no son máquinas?

- No, porque las máquinas compiten entre ellas. Las máquinas tienen dos funciones, ganar dinero y generar comisiones. Pero también luchan contra ellas. No sólo compiten contra el trader retail [el trader que está en su casa] también compiten entre ellas. Evidentemente, es un juego de suma cero, el dinero que hoy he ganado yo, alguien lo ha perdido, pero confluyen distintas estrategias. Las oportunidades siempre están. Lo importante es tener un sistema que detecte a esa mano fuerte, a esa persona que no está operando un contrato en su casa sino que, de repente, en una vela de un minuto, ha metido mil contratos. Nosotros nos manejamos bajo la influencia del precio y el volumen. Si tú eres capaz de detectar esa mano fuerte, nunca operas contra ella, sino siempre a su favor. Nuestra estrategia es de pez rémora: intentamos detectar a esa máquina o ese fondo de inversión e intentamos seguirle. No tiene por qué dejar de haber oportunidades porque haya máquinas.

- El libro está dirigido a las personas que quieran ser traders con su dinero, no a alguien que quiera trabajar en una empresa de gestión de activos. Habla mucho de emociones, pero quizás sean más fáciles de manejar si el dinero que tienes en tus manos no es tuyo y simplemente eres un empleado en una gran empresa que maneja fondos de sus clientes.

- Tengo infinidad de casos de gente que son espectaculares gestores de fondos… y luego con su dinero pierden, entre otras cosas porque la emocionalidad sobre un posible STOP es muy diferente. Y operan muy bien, pero les pones 50.000 euros de su bolsillo y pierden. No tengo un caso o dos, tengo al menos 11-12 casos reales de personas que gestionan patrimonio pero con su dinero no son capaces de ganar.

Nosotros lo que procuramos es que la gente tome conciencia de que esto es una alternativa real, que puede intentarse. El coste de intentarlo, además, es muy pequeño. Nosotros a la gente le vamos a hacer operar con el mínimo capital posible. Ésa es otra creencia que había antes: "Si quieres hacer intradía, tienes que tener una cuenta enorme". Pues se ha demostrado errónea. Nosotros hacemos a la gente operar con las garantías que le exige el broker, más cuatro STOP a la semana. De lo que se trata es de hacer crecer su cuenta en el banco, no la cuenta del broker. Nosotros operamos desde el lunes con las garantías del broker más cuatro STOP y el viernes retiramos todas las plusvalías. ¿Por qué? Primero porque antes te sientes trader. Ahora lo que procuramos con nuestros alumnos (con brillantes resultados) es hacerles operar con el mínimo y que el viernes saquen lo que han ganado y lo manden al banco. ¿Qué pasa? Cuando una persona saca el dinero el viernes, nota muy rápido el beneficio de ser trader y de hacer bien las cosas. Focaliza muy bien la semana siguiente.

Y siempre tenemos el menor capital posible para días de locura. Todos los hemos vivido. Yo cuento, no sé si en este libro o en el anterior, un día en el que perdí 18.000 euros por operar de forma completamente emocional. Lo recuerdo, en el Bernabéu, en mitad de un partido de la Champions: imagínate estar en el Bernabéu viendo un mercado, completamente fuera de lugar y sin ningún criterio.

- Con todo esto, a alguien que se lo esté pensando, ¿cuál sería el primer consejo, además de comprar el libro? ¿Cuáles serían los tres primeros pasos?

- Lo primero ni siquiera es un paso, es que se haga la pregunta de si está contento con su situación actual. El trading le va a permitir ser rico en tiempo (además de en dinero, en función de lo que dedique y de tu apalancamiento).

El primer paso sería informarse y formarse. En España tenemos la suerte de tener muy buenos profesionales. Que miren, que observen y que se dejen guiar por alguien, que se dejen mentorizar. El autodidacta lo pasa mal.

Luego, tener muy pocas expectativas. Cuando uno va con expectativas muy bajas, cuando el objetivo es hacer un minijob [es decir, igualar el sueldo de un trabajo de baja cualifiación] el trading se vuelve muy relajado. Pero somos muy codiciosos: ganamos mil y al mes siguiente queremos doblar.

Pero lo primero es hacerse buenas preguntas, saber si uno quiere emprender este viaje. Porque va a tener frustración, dolor y puede perder dinero. Pararse, mirar quién va a mentorizarme y creer en su sistema, porque casi todos los sistemas funcionan. Y luego tener fe en que lo va a conseguir.

- ¿Y en qué momento una persona que está perdiendo de forma habitual tiene que asumir que quizás se ha equivocado y no está preparado para esto? ¿Seis meses, un año? ¿Cuál es la señal de que no eres capaz de controlarte?

- En un plazo de un año uno tiene que saber si esto le satisface. ¿Esto me está gustando? ¿Me voy a la cama enfadado? Uno tiene que registrar todas sus operaciones y hay un ratio. Y el ratio, cuando llevas operando mucho tiempo, es una radiografía espectacular. Yo soy un 78-22. Si en un plazo razonable, la gente no alcanza estos objetivos, estando mentorizado y habiendo seguido estos pasos… pues lo tiene que dejar. Nosotros ha habido personas que han venido a ese programa nuestro y al segundo día le hemos dicho que no hicieran trading. Hay un abanico enorme de inversiones que puede hacer una persona. Pero lo que no puede hacer uno es estar parado con su dinero.

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