¿Es posible invertir bien en Bolsa incluso ahora? Sí, busque un 'foso' y protéjase

Se publica El pequeño libro que genera riqueza, el título de Pat Dorsey sobre fosos económicos y ventajas competitivas.

D. Soriano

No es muy fiable comprarse un libro de Bolsa por el título. Todos coinciden en lo bueno que es su contenido, en cómo lector podrá forrarse si hace caso a los consejos que contiene o en los secretos que desvelará a los aficionados y que hasta entonces sólo los expertos dominan. Todavía está por publicar el libro que se titule "Tenga cuidado, puede perder mucha pasta en la Bolsa, incluso si sigue nuestras advertencias". Quizás por eso, Pat Dorsey, analista financiero y director de Equity Research de Morningstar, decidió titular su criatura El pequeño libro que genera riqueza (Deusto). Y subtitularlo "La fórmula definitiva para encontrar inversiones excelentes". Así no hay dudas, es un libro de Bolsa y promete importantes rendimientos a quien lo lea y aplique.

El problema es que, por esa misma razón, corre el riesgo de perderse como si fuera uno más… Y no lo es. Dorsey es uno de esos extraños seres que ha decidido seguir los principios del value investing, esa filosofía que desprecia el corto plazo, los movimientos intradía o el análisis técnico sobre soportes, resistencias, tendencias o posiciones cortas. Porque ésa es la mejor de sus enseñanzas: si quiere ganar dinero en Bolsa debe seguir un plan de juego que le reportará beneficios, pero no será a corto plazo. Por eso, incluso en estas semanas de extrema de volatilidad, éste es un libro que podría serle muy útil. De hecho, quizás en estos momentos sea cuando es más aprovechable. Porque hay muchas buenas empresas que se han llevado un palo que no merecen. Para el que sepa encontrarlas, puede ser la oportunidad de sus vidas.

La apuesta de Dorsey se centra en encontrar un foso (sí, como los de los castillos medievales). ¿Y qué es un foso económico? Una ventaja que permite a las empresas mantener su cuota de mercado y sus beneficios a salvo de la competencia. Porque el capitalismo es un sistema económico maravilloso, pero inseguro para los jugadores implicados, y siempre abierto a que alguien invente una nueva forma de hacer las cosas que acabe con quien parecía intocable. ¿Recuerdan lo de la destrucción creativa?

Por eso, si una empresa o un sector tienen beneficios extraordinario, lo lógico es que atraigan la atención de otros, que quieran sumarse a la fiesta. Y alrededor de esta idea desarrolla Dorsey su filosofía de inversión, que resume en tres pasos:

  1. Busque compañías que durante muchos años puedan generar beneficios por encima de la media
  2. Espere a que coticen por debajo de su valor potencial
  3. Mantenga las acciones

Dorsey es sensato de principio a fin, pero encontrar esas joyas no será tan sencillo, ni siquiera si sigue sus consejos:

Si eres capaz de identificar empresas con fosos defensivos y puedes comprar acciones a precios razonables, construirás una cartera de fantásticos negocios que aumentará enormemente tu probabilidad de tener éxito en el mercado de valores

Como si fuera tan fácil. Por que, ¿en qué consiste un foso? En una defensa natural del negocio. ¿De qué tipo? Dorsey identifica cuatro: activos intangibles, costes de sustitución, efecto red y ventajas de costes.

Los activos intangibles son esos bienes no físicos que la empresa posee en exclusiva y que nadie más puede replicar, bien porque son parte intrínseca de la compañía o porque tengan una ventaja legal. Van desde la propia imagen de la empresa (una marca de prestigio vale lo que vale por una razón) a las patentes o una determinada normativa que genera un monopolio. La fórmula de la Coca-Cola, en una palabra.

Los costes de sustitución no son tan fáciles de identificar, pero pueden ser "poderosos y duraderos". Hablamos de esas empresas que han logrado una relación tal con sus clientes que a estos les resultaría muy costoso cambiar de proveedor. Cambiar de una marca de cerveza a otra es muy fácil, pero cambiar de proveedor de software de bases de datos no es tan fácil. Ése es uno de los ejemplos del libro: piensen en una compañía que tiene toda su contabilidad con una empresa que les da un buen servicio. Los costes de migrar a otro software son tan altos que sólo lo harán si la competencia propone ventajas muy relevantes, en precio o prestaciones. Tiene razón Dorsey, éste es un gran foso.

El tercer foso tiene que ver con el efecto red, aquellos negocios que se benefician del número de clientes y que son más útiles a medida que más gente los usa. Por ejemplo, Microsoft Office. Puede que usted haya visto otros programas de software libre que son similares y piense: "¿Por qué no nos cambiamos todos a la vez a ese nuevo software?". Pues en parte porque quizás el Office sea un poco mejor y en parte porque nadie quiere ser el primero que lo hace. Quién dejaría de usar un programa compatible con el que tienen todos sus clientes, proveedores, compañeros de trabajo o amigos. Pues eso, ahí tiene un foso.

Y por último, quizás la más fácil de ver desde fuera, pero quizás también una de las más complicadas de mantener: las ventajas de costes. Este tipo de fosos pueden llegar de muchos sitios, por ejemplo, de una localización especial, como tener la planta al lado de la mina más barata del mundo.

A partir de aquí, la tarea de cada inversor consiste en encontrar un foso, identificar si es estrecho (fácil de atacar) o ancho, calcular cuánto puede valer esa ventaja y adivinar si la empresa será capaz de aprovecharse. Como decíamos antes, no es tarea fácil. Dorsey no otorga demasiado valor a cuestiones que ocupan mucho espacio en las publicaciones especializadas. Por ejemplo, el equipo gestor: "Apuesta por el caballo, no por el jinete. El mejor ingeniero del mundo no puede construir un castillo de arena de diez pisos".

Tras todo esto, un poco de contabilidad básica y unas cuantas reglas para vender a tiempo (ya saben, no obcecarse en los errores y saber cuándo la vaca ya no da más leche), Dorsey da sus últimos consejos: "Invertir no es simplemente un juego de números". Todas esas gráficas, tablas y datos que se ven cada día en la prensa económica son herramientas muy útiles, pero ninguna puede sustituir el sentido común de un buen inversor. Definitivamente, éste es título sobre Bolsa muy poco original… pero es un libro muy poco típico.

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