¿Qué renta básica pide Podemos? Las contradicciones en su promesa estrella

Los círculos vuelven a la carga con la propuesta de dar una paga al mes a cada adulto. No está claro si irá o no en el programa definitivo.

D. Soriano

"La Renta Básica debe ser considerada por PODEMOS un derecho social y económico y un instrumento fundamental para distribuir la riqueza, erradicar la pobreza y la precariedad laboral y articular en libertad nuevas relaciones económicas y sociales".

Con esta palabras, el Círculo Renta Básica de Podemos ha puesto sobre la mesa un nuevo documento con el que quieren que esta iniciativa se incluya en el programa que la formación llevará a las Elecciones Generales. Lo presentaba hace una semana Juan Carlos Monedero, en lo que puede considerarse como un nuevo pulso a la dirección de la formación.

En realidad, no está nada claro lo que haría Podemos si llega al poder. En su único programa oficial de carácter nacional, el que presentó a las Elecciones europeas 2014, Podemos pedía una renta básica de entre 7.000 y 9.000 euros al año, que tendría un coste total de unos 145.000 millones. Unos meses después, llegaba el turno al documento de los catedráticos de Economía Vicenç Navarro y Juan Torres. En este caso, la renta básica se caía de las propuestas a corto plazo y era reemplazada por una renta de inserción para aquellas personas con bajos ingresos. Y hace unas semanas, llegaba otra sorpresa, cuando Círculo 3E, uno de los grupos con más fuerza dentro de la organización y el más cercano a su cúpula en cuestiones económicas, recuperaba la renta básica, aunque sin concretar cuándo podría aplicarse.

Ahora, Monedero vuelve a la carga y lo hace con otro círculo conocido y con peso entre las bases. Y la pregunta parece evidente, ¿qué es lo que quiere hacer Podemos con la renta básica? No hay respuesta por el momento.

¿Libertad o pobreza?

En cualquier caso, más allá de si al final entrará o no en su programa, hay una serie de cuestiones poco claras en las propuestas que llegan de la formación morada. Algunas son de fondo y otras son más anecdóticas. Pero todas ellas generan incertidumbre. El texto de Círculo Renta Básica afirma:

"La Renta Básica debe ser considerada por PODEMOS un derecho social y económico y un instrumento fundamental para distribuir la riqueza, erradicar la pobreza y la precariedad laboral y articular en libertad nuevas relaciones económicas y sociales.

Su entrega garantizará unas condiciones mínimas de vida y dignidad, pero también asegurará unas relaciones de género, sociales y laborales en igualdad y libertad. La existencia material debe estar garantizada para poder participar libremente en la sociedad".

¿Y cuál es esta renta básica que garantizará "una relaciones sociales de igualdad y libertad"? Pues 645 euros/mes para Podemos Renta Básica (es un nivel similar al de las otras propuestas comentadas). No llama la atención la cifra porque es de la que siempre se habla. Pero sí destaca si se compara con otro dato, concretamente el de la Encuesta de Condiciones de Vida que el INE publicó hace unos días. En realidad, son muy parecidos. Es lógico, porque Podemos coge como cifra para la renta básica el umbral de la pobreza oficial, que está alrededor de esos 645 euros (la cifra exacta depende del año que se tome).

Por eso, lo que sorprende no es el dato en sí, sino el cambio en el discurso. La Encuesta de Condiciones de Vida del INE apuntaba que un 20% de los españoles tenía unos ingresos inferiores a esa cifra y hasta un 30% estaba en riesgo de pobreza. En Libre Mercado ya explicamos en su momento que este tipo de estadísticas habría que matizarlas mucho y explicar muy bien en qué consisten.

Pero no es precisamente Podemos el que más ha matizado. De hecho, sus líderes han sido constantes en la denuncia de lo que esas cifras de pobreza significan. En las redes sociales, por ejemplo, sus comentarios no han sido muy contundentes. Por eso, sorprende que los mismos que dicen que 645 euros al mes (ya provengan del trabajo o de otras prestaciones) condenan ahora mismo a una situación de necesidad casi insoportable y hablan de pobreza infantil, malnutrición, pauperización, riesgos sociales, etc...; convierten esos mismos ingresos en una bendición que "garantizan la libertad y la igualdad en las relaciones sociales" cuando llegan desde una renta básica.

Más incognitas

Sobre la renta básica ya se ha escrito mucho, a favor y en contra. Juan Ramón Rallo es probablemente quien más ha analizado la propuesta en los últimos meses (por ejemplo, en Libre Mercado, aquí, aquí o aquí), incluyendo un libro dirigido explícitamente a explicar qué supondría la medida. En este sentido, los grandes argumentos de Círculo Renta Básica no son muy diferentes a los recogidos en anteriores documentos, pero sí contiene algunas sorpresas:

Inmigrantes, no: "No podemos llamar universal a la aplicación de una Renta Básica, como la que aquí se define, pues sólo alcanza a la ciudadanía y no a aquellas personas que sin ser nacionales entran ilegalmente o haciéndolo legalmente residen de manera temporal (…) Esta Renta Básica alcanzará tan sólo a los ciudadanos del Estado, sean estos nacionales, nacionalizados o residentes legales".

Los autores admiten que es imposible garantizar la renta a todo el mundo y excluyen a los inmigrantes ilegales de este beneficio. Pero esto llama la atención porque Podemos se ha caracterizado siempre por su denuncia de las políticas inmigratorias que diferencian entre nacionales y extranjeros. Por ejemplo, en el programa para las Europeas defendían: "Mantenimiento de la autorización de residencia y trabajo durante un período de cinco años sin necesidad de cotización para su renovación. La ciudadanía no puede depender de la renta".

Con estas condiciones, parece evidente que existirá un fuerte incentivo para llegar al único país de Europa que garantiza 645 euros al mes a todos los que sean residentes legales, más aún cuando los mismos que piden esa renta básica hablan de facilitar la ciudadanía a aquellos que no tengan esos papeles en regla. Los autores creen que no, porque "la Renta Básica no aumentaría significativamente la inmigración ilegal pues esta no podrá beneficiarse de ella al ser sólo derecho de ciudadanía".

Eso sí, no deben estar al 100% convencidos de esto, porque en el siguiente párrafo admiten que al final la "solución está en corregir la desigualdad en los países de origen de la inmigración y no en los de destino, pues el desfase del valor de las monedas hace también que estas actuaciones sean más económicas. Cabría la posibilidad de asignar rentas condicionadas a la población en los países generadores de inmigración, como manera de fomentar el desarrollo". Es decir, renta básica en España y renta condicionada en los países generadores de inmigración. Sobre el coste de esta nueva medida no se dice nada.

¿Desincentivo al trabajo, sí o no?: una de las grandes dudas de la renta básica es el desincentivo del empleo que puede generar. Así, los críticos de la propuesta aseguran que ésta asume unos costes mucho más bajos de los que tendría en realidad, porque no tiene en cuenta a todas aquellas personas que ahora trabajan y dejarían de hacerlo (o lo harían menos horas) si se les retribuye con 645 euros al mes.

También aquí los autores rechazan la mayor y explican que "la Renta Básica no financia vagos, sino que posibilita el trabajo autónomo en condiciones dignas". El problema es que luego, parece que ellos mismos se contradicen en el mismo documento, por ejemplo en los siguientes párrafos:

  • "Su aplicación pondrá también en valor el trabajo [doméstico, para el cuidado de hijos, voluntariado] y no sólo el empleo y llevará justicia económica, libertad, igualdad y dignidad, especialmente a las mujeres"
  • "Superada la necesidad del trabajo como sustento, se estimularán otro tipo de intercambios que buscan satisfacer otras necesidades individuales o colectivas"
  • "Se hace necesaria la transición a un mercado laboral de jornada reducida para garantizar la posibilidad de un empleo. En este sentido PODEMOS fomentará el trabajo a tiempo parcial con una reforma laboral que garantice el derecho a una reducción voluntaria de la jornada"

En qué quedamos, la renta básica no desincentivará el trabajo o sí. Por un lado dicen que no, pero luego hablan de numerosas alternativas que esta ayuda ofrece a sus beneficiarios: más trabajo social no remunerado, otro tipo de intercambios, reducción de jornada...

La idea es aplicar la renta básica a través del IRPF, donde operaría como un mínimo exento que podría traducirse en transferencias netas de renta para quienes no lleguen a los 645 euros al mes. El problema es que, como vemos en los párrafos anteriores, ellos mismos admiten que, respecto a la situación actual habrá más gastos y menos ingresos (más personas que no lleguen a ese mínimo exento porque prefieran no trabajar y utilizar su tiempo para el que llaman trabajo social o intercambios no remunerados o reducciones de jornada). Y eso sin contar a las personas (normalmente de alto nivel adquisitivo) que se vayan de España o no vengan porque los impuestos que tienen que pagar son mucho más altos que en otros países de la UE; ni a las que vengan atraídas por la medida.

Temas 'menores'

Por último, hay otras cuestiones menores, casi anecdóticas, pero que también merecerían una explicación:

- Coste: "En la etapa inicial, que basa el cálculo de la cuantía de los adultos en función del número de personas con las que se conviva, se requerirá de una transferencia de unos 21.000 millones de euros y de 35.000 millones de euros cuando se asigne a cada adulto una cuantía máxima con independencia del tipo de unidad de convivencia de la que forme parte". ¿35.000 millones? Pues no es tanto. Pero hace un año Podemos admitía que el coste sería de 145.000 millones. ¿Cómo ha caído tanto en 12 meses? ¿Hay alguna trampa contable? Sí. Al meterlo en el IRPF, los autores se comen el beneficio fiscal, como si no fuera gasto público. Lo es y el efecto de la renta básica es el mismo ya se pague este dinero a todos y luego se les cobre vía impuestos en función de todos los ingresos o se haga a través de un mínimo exento. Pero cambiar el coste en uno y otro caso es como hacerse trampas al solitario.

- Inflación: "No está demostrado que la Renta Básica provoque inflación". No está demostrado ni esto ni lo contrario... entre otras cosas porque no hay ningún país que tenga implantada una renta básica. Ninguno, ni siquiera Alaska, donde el subsidio en realidad es un reparto de los ingresos por venta del petróleo.

- ¿Salario mínimo?: frente a aquellos que defienden que la renta básica supondrá una pérdida de competitividad porque los puestos de trabajo peor remunerados ya no se cubrirán, los autores defienden que "las economías europeas más competitivas, como la alemana, francesa o británica, tienen SMI (salario mínimo interprofesional) superiores al español y en algunos casos, como el danés, lo triplican". Pero en Dinamarca o Alemania no hay salario mínimo. De hecho, los autores lo admiten en una nota al pide página sobre el país nórdico, donde dicen que "No [está] fijado por ley pero arroja un valor estadístico de 2000 euros al mes". Entonces, si no hay salario mínimo por ley, ¿de qué estamos hablando?

- Presión fiscal: para fundamentar sus argumentos, los autores defienden que la implantación de la renta básica supondría en realidad la equiparación de España con la UE en términos de presión fiscal. Así, en un momento dado aseguran que "en España se recauda poco por impuestos (el 21,6% del PIB frente al, por ejemplo, 49,11% de Noruega)". Lo que no queda claro es de dónde sacan estos datos. Según Eurostat (nota de prensa de junio de 2014), la presión fiscal en España fue del 32% del PIB en 2012 (un año de muy baja recaudación y en el que el gasto público ascendió a cerca del 40% del PIB y se financió la diferencia con déficit) y en Noruega fue del 42,2%.

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