Por fin baja el desánimo laboral en España, ¿la mejor noticia del año?

La población activa sube en los últimos trimestres, en buena parte porque vuelven muchos de los que habían dejado de buscar empleo.

D. Soriano

Los desanimados españoles están volviendo al mercado laboral. Es un nombre algo extraño, ("desanimado") y sin embargo la evolución de estas cifras nos puede decir más sobre cómo está la economía española que algunos datos mucho más conocidos, como la tasa de paro. En el último año y medio, su número está cayendo. Esto quiere decir que personas que habían abandonado la búsqueda de un empleo, han retomado su vida activa. Algunas han encontrado un trabajo y otras no. Pero el mero hecho de que se lo planteen de nuevo es una de las mejores noticias que podía ofrecernos el mercado.

Los datos de paro, tanto cuando sube como cuando baja, no son suficientes para hacernos una idea de lo que está pasando. Por ejemplo, imaginemos que en España se están creando medio millón de empleos cada año, pero la población activa crece en 400.000 personas (porque hay muchos jóvenes que se incorporan o porque llegan inmigrantes). En ese caso, el paro sólo bajará en 100.000 personas, que quizás no parece mucho, aunque el ritmo de crecimiento y nuevos empleos sí lo es.

Del mismo modo, en los malos momentos, no sólo sube el número de desempleados. Normalmente, también decrece la población activa. Así, 200.000 parados más con 300.000 activos menos en realidad nos hablan de 500.000 empleos destruidos. Sin los dos datos, es imposible ver la magnitud del desastre.

Por todo esto, es tan importante el dato de los desanimados. No hay un mejor indicador de cómo va un mercado laboral. Cuando la gente vuelve al mismo es porque siente que tiene una oportunidad. Del mismo modo que cuando dejan de ser activos es porque creen que no sirve de nada buscar un empleo. En España, entre diciembre de 2007 y septiembre de 2013, el número de desanimados se multiplicó por 2,5, según los datos que Asempleo publica este jueves en su Avance del Mercado Laboral.

Pasamos de poco más de 200.000 a medio millón de personas. Es un dato muy significativo. Toda esta gente querría un empleo. Pero ni siquiera lo busca. Piensa que es inútil. Podríamos decir que son parados por partida doble: no sólo no trabajan, sino que están tan desesperados que han dejado de intentarlo.

Desde septiembre de 2013, poco a poco, esa tendencia ha comenzado a cambiar. En el cuarto trimestre de 2014, su número había caído hasta las 433.700 personas, un 1,8% de la población activa ajustada y un 14% menos que 15 meses antes. Según los datos de Asempleo, "la probabilidad de tránsito del desánimo a la actividad se ha incrementado hasta un 30%, lo que quiere decir que 3 de cada diez desanimados se reincorporaron a la búsqueda de empleo". Luego, sólo una cuarta parte de los nuevos activos encontró un trabajo, pero el mero hecho de que hayan vuelto al mercado ya es muy significativo.

Asempleo

Además, del informe de Asempleo se extraen otros datos muy positivos. Algunos de los colectivos que peor lo han pasado en la crisis son los que mejor se están comportando. Por ejemplo, por edad, "la reducción de los desanimados se produce principalmente entre los mayores de 55 años", un grupo de edad que mejora levemente sus niveles de empleo en el cuarto trimestre de 2014.

También los jóvenes están volviendo, poco a poco, a tener perspectivas positivas. Así, Asempleo apunta que "el crecimiento sobre los desanimados es mayor y ha crecido más intensamente entre aquellos que cuentan entre 25 y 35 años". Este colectivo es interesante, porque por una parte es de los más castigados por la crisis, pero también es de los más flexibles: su movilidad geográfica o sectorial es muy elevada. Un joven sin experiencia puede plantearse muchas opciones que quizás alguien de 50 años no tiene a su alcance. Por eso, la reducción de los desanimados menores de 35 años apunta a una mejora de las perspectivas generales y ayudará a cubrir los huecos en aquellas industrias que lo demande.

Por último, como puede verse en el siguiente mapa, las regiones más castigadas por el paro son las que están viendo un efecto más positivo en sus desanimados. En parte es lógico. En comunidades como Madrid o Cataluña, donde el número total de desanimados es reducido, no se nota tanto la recuperación de esta cifra (por una mera cuestión de que no hay demasiadas personas en esta situación). En Extremadura y Andalucía, sin embargo, hablamos de que cerca del 4% de la población activa ajustada (es decir, teniendo en cuenta a este colectivo) está en esta situación. Es un dato altísimo. Pues bien, en las dos regiones se está produciendo una importante recuperación. La tasa de tránsito a la vida activa en el cuarto trimestre es muy alta: un 38% combinado en Extremadura y un 33% en Andalucía.

Asempleo

A continuación