La exitosa técnica de inversión de George Soros, al descubierto

Esta disciplina es la única vía que permite a los inversores evitar dolorosas pérdidas cuando una recesión económica tiene lugar.

Hugo Ferrer

Éste ha sido un año muy interesante en la arena bursátil. El año comenzó con bastantes optimistas con una mayoría de especialistas augurando crecimiento tanto en Estados Unidos como en Europa.

Sin embargo, un primer trimestre en negativo del PIB al otro lado del Atlántico así como de unas más que razonable dudas sobre el devenir de la Eurozona desde mediados de verano, devolvieron la volatilidad y la incertidumbre a los mercados. Todo ello, junto con casos llamativos como por ejemplo la debacle del esquema fraudulento de Gowex, han hecho de este un año lleno de retos y momentos de incertidumbre así como de satisfacciones en los aciertos.

En lo personal, una de mis mayores satisfacciones, es que poco a poco se va conociendo mejor esa otra forma de invertir que nada tiene que ver con la inversión en empresas individuales y que, por tanto, no es comprendida por la mayoría de inversores españoles, incluyendo a la gran mayoría de inversores institucionales: se trata de la inversión global. O como dicen en el mundo anglosajón el global macro.

Este estilo de inversión, llamado también inversión geopolítica, es el practicado por grandes leyendas como Michael Steinhardt, Paul Tudor Jones y el celebérrimo George Soros, el hombre que tumbó al Banco de Inglaterra en 1992.

Mi satisfacción en que esta disciplina vaya ganando adeptos se debe a que es la única vía que permite a los inversores evitar dolorosas pérdidas cuando una recesión económica tiene lugar. Un fenómeno que, como sabemos, ocurre cada pocos años. Saber que muchas personas están conociendo este enfoque supone que cada vez hay más personas que no dejan sus ahorros e inversiones al albur de las fluctuaciones económicas.

En sus términos más sencillos, la inversión global lo que permite es identificar en qué momento del ciclo económico nos encontramos para actuar acorde. Así, si la economía está en expansión, el inversor global invierte en acciones, pero no en una, dos o diez acciones, sino en una cesta amplia y diversificada donde lo único que cuenta es estar invertido en el conjunto de la bolsa de un país para beneficiarse del crecimiento económico.

Es decir, el inversor apuesta por el hecho del crecimiento, diversificando su posición y sin interesarse por los detalles que componen esa cesta. Al estar diversificado evita que una empresa perdedora o incluso fraudulenta arruine su inversión.

Y, cuando la economía entra en recesión, el inversor global puede optar por estar en liquidez para evitar la mayor partes de las pérdidas que se producen durante una contracción económica o incluso puede intentar lograr un beneficio con las caídas bursátiles que se producen en esos momentos.

Para practicar este estilo de inversión global son necesarias tres cosas:

  1. Identificar en tiempo real en qué momento del ciclo económico nos encontramos.
  2. Identificar los momentos óptimos para invertir y desinvertir.
  3. Conocer qué instrumentos operar

Los próximos días 12, 15, 19 y 22 de enero imparto un nuevo Curso de Bolsa Online en el que los alumnos aprenderán a analizar el ciclo económico gracias a herramientas sencillas de utilizar y además aprenderán a identificar los mejores momentos para comprar y vender en el conjunto de la bolsa de un país. Para hacer el curso solo necesitas un ordenador o una tableta.

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