La patronal propone bajar IRPF, Sociedades y cotizaciones sociales

La CEOE pide también eliminar Patrimonio y Sucesiones y compensar la recaudación con la lucha contra el fraude fiscal.

D. Soriano

Los empresarios españoles quieren unos impuestos más bajos. Esto no es ninguna novedad, pero desde este miércoles existe un documento que desarrolla con más detalle aquel deseo genérico. Se trata del informe Propuestas para la reforma fiscal que la CEOE ha presentado en su sede de Madrid.

Ha sido el presidente de la patronal, Juan Rosell, el encargado de mostrar a la prensa el estudio que los expertos fiscales de su organización han desarrollado. No hay demasiadas novedades respecto a lo esperado y tampoco muchos detalles. Es un documento que esboza las grandes líneas tradicionalmente defendidas por los empresarios: rebaja de impuestos, simplificación normativa y lucha contra el fraude.

Ala hora de hablar de tributos concretos, la CEOE pide rebajas de todas las grandes figuras (Sociedades, IRPF, cotizaciones sociales,...). Sólo en el IVA se muestra algo más cauto. Pero incluso aquí alerta contra cualquier subida, ya sea en los tipos o con el desplazamiento de bienes y servicios desde el reducido al general. En cuanto a Patrimonio y Sucesiones y Donaciones, la patronal apuesta por un destino común: la supresión de los dos impuestos.

Las bases del sistema

El informe de la CEOE comienza con una declaración de principios que podría resumirse en que la clave de una buena reforma fiscal no está sólo en tocar este o aquel tributo, sino en modificar las bases sobre las que se asienta el sistema. La patronal defiende cinco grandes líneas de actuación:

  • "Simplificación normativa": para que el acto de pagar impuestos no sea casi tan costoso y complicado como un impuesto adicional. Además, un proceso de racionalización de la legislación repercutiría en la reducción de la litigiosidad (que también acaba pesando en la cuenta de pérdidas y ganancias).
  • "Seguridad jurídica": está muy conectado con el punto anterior. La CEOE exige "eficiencia y estabilidad" en el marco jurídico. El propio Rosell ha puesto un ejemplo muy gráfico: "No nos gusta que cada año haya 50-60 cambios sólo en el IRPF" entre estado y CCAA.
  • "Lucha contra el fraude": para compensar las rebajas de impuestos, la CEOE apuesta por una ampliación de las bases imponibles. ¿Cómo? Pues reduciendo el tamaño de la economía sumergida. Para lograrlo, piden incrementar la presión sobre los defraudadores (que compiten deslealmente con los que sí pagan sus impuestos, han dicho) y bonificar algunas actividades para sacarlas de la oscuridad. En esta cuestión, Rosell asegura que no pide una amnistia fiscal, sino más bien sistemas de incentivos como bonificaciones en el IRPF por las facturas presentadas (para evitar los famosos "servicios sin iva") o deducciones por las empleadas de hogar, para aflorar este empleo oculto, como se hace en otros países.
  • "Coordinación": en España no sólo los impuestos son altos, también son innumerables. La proliferación tributaria de autonomías y ayuntamientos ha dejado un reguero de tasas y tributos de la más diversa especie. Para remediarlo, la CEOE exige que se coordinen las políticas del Gobierno central y los regionales.
  • "Compensación con la administración": es una vieja petición de los empresarios. La idea sería no pagar impuestos si los poderes públicos les deben dinero. Vamos, compensar créditos reconocidos contra los pagos de impuestos o cotizaciones. Eso sí, es una de esas propuestas de las que siempre se habla pero nunca sale adelante.

Los impuestos

La pregunta del millón es qué pasaría con la recaudación en el caso de que saliese adelante la propuesta de bajada de impuestos de la patronal. La CEOE cree que no tendría por qué caer, por el efecto de unos tributos más reducidos en la actividad económica (la ieja Curva de Laffer). Además, como ya hemos visto, el documento de la patronal se apuesta por una lucha contra el fraude que amplíe las bases imponibles y compense las posibles pérdidas de recaudación por el otro lado.

Porque eso sí, el informe pide recortes en prácticamente todas las figuras impositivas. Y en las demás, que al menos no se suban. ¿Sorpresas? No muchas. Si acaso, la apuesta por eliminar el sistema de módulos y "modernizar" la forma en la que los pequeños empresarios pagan sus impuestos. Su planteamiento general es que no haya diferencias entre lo que pagan los empresarios a título individual y las personas jurídicas, ni entre los diferentes tipos de sociedad: "Por ser S.A. o S.L. no debería haber diferente tratamiento fiscal".

  • IRPF: la CEOE pide eliminar las subidas aprobadas por el Gobierno en diciembre de 2011 (y que se suponía que iban a ser temporales). Actualizar los tipos y tarifas con la inflación (algo que no se hace desde hace años y supone una subida de impuestos encubierta).
  • Sociedades: la patronal cree que hay que acabar con la mayoría de las bonificaciones y deducciones y determinar la base de cotización en base a los resultados contables (de esta manera, el tipo nominal se acercaría al tipo efectivo). La lógica detrás de esta petición es que no haya diferencias entre las empresas en función de si pueden o no acogerse a estos beneficios fiscales. Eso sí, este movimiento debe ir acompañado de una importante rebaja en los tipos.
  • IVA: "no es posible subir los tipos ni resulta oportuno desplazar bienes y servicios desde el tipo reducido". Es el único gran tributo del que no se pide una rebaja (quizás porque se sabe que no es posible) pero sí al menos que se mantenga. Alrededor del IVA están también varias de las medidas de lucha contra el fraude, entre otras cosas para eliminar supuestas ventajas entre aquellos empresarios que pagan y los que no.
  • Patrimonio y Sucesiones: la patronal pide acabar con las dos figuras. En el caso de Sucesiones y Donaciones, al menos pide que se eleve el mínimo exento y que no se penalice a las empresas familiares con este tributo.
  • Cotizaciones: ha sido el gran caballo de batalla de la patronal española en los últimos años. El Gobierno prometió una rebaja en las cotizaciones cuando subió el IVA, pero aquel compromiso ha quedado en el olvido. La CEOE se lo recuerda y pider al menos dos puntos de rebaja, para igualar el coste laboral al que soportan, de media, sus competidores europeos.
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