Las pymes no se suman a la fiesta exportadora

Sólo 30.000 empresas vendieron al exterior más de 50.000 euros a lo largo del último año. Las grandes ganan cuota en el último lustro.

D. SORIANO

Según el último Directorio Central de Empresas publicado este año por el INE,, en diciembre de 2012 había en España 3.146.570 empresas. Y de acuerdo a las cifras del Ministerio de Economía, unas 137.000 de ellas exportaron a lo largo del último ejercicio.

Esto implica que sólo el 4% de las compañías españolas se lanzaron a vender al exterior. Hay que tener en cuenta que muchas compañías, por su estructura o actividad, es imposible que exporten. Desde el bar de la esquina a una pequeña empresa de transporte, ni sus objetivos ni sus pretensiones pasan por las ventas al exterior. Es lógico que así sea y en España estos sectores están más presentes que en otros países. Pero incluso así, ese 4% sigue siendo una cifra bastante baja en comparación con los grandes estados de la UE.

Y eso que en los últimos años, en parte como consecuencia de la crisis, muchos empresarios no han tenido más remedio que salir al exterior, tras ver como su mercado doméstico se les venía abajo. Por ejemplo, en 2006 se alcanzaba por primera vez la cifra de 100.000 compañías exportadoras. Eso quiere decir que en seis años su número ha crecido casi en un 37%.

Detrás de estos datos está el espectacular cambio que ha vivido el comercio exterior en los últimos ejercicios (de menos de 160.000 millones vendidos en 2009 a más de 222.000 el pasado año) y que se mantiene en éste. Todo apunta que el sector cerrará el año en cifras históricas. De hecho, entre enero y septiembre, el saldo no energético arroja un superávit de 20.000 millones, tras un incremento del 7% en las exportaciones.

Sin embargo, no todo el tejido productivo español se está sumando a esta fiesta. No porque no quieran, por supuesto; sino porque, en la mayoría de las ocasiones, no pueden. Las pymes siguen sin lanzarse con todas las consecuencias al mercado exterior. La falta de crédito y de tamaño las dejan en posición de desventaja frente a sus competidores.

Más sombras que luces

Esta semana, Funcas publicaba el número 237 de su Cuadernos de Información Económica, en el que se incluye un interesante trabajo de Estebán García-Canal (de la Universidad de Oviedo) sobre las "luces y las sombras" de la internacionalización de la empresa española. Y en lo que respecta a las pequeñas compañías, hay mucho más de lo segundo que de lo primero.

Así, mientras que el número de exportadores totales ha crecido un 36%, el número de los que lo hacen por una cantidad superior a los 50.000 euros (una cifra por lo demás bastante reducida) apenas lo ha hecho un 3,8% desde 2007. Y las grandes exportadoras (las que venden más de 5 millones) no llegan a las 5.000 pero acaparan el 86,6% de las ventas totales al exterior. Es más, el autor del informe apunta que "si en 2000 las primeras 1.000 exportadoras concentraban el 64,4% del total, en 2007 dicho porcentaje fue del 66,4% y en 2012, del 68,2%".

Esto quiere decir que muchos de los recién llegados apenas usan el mercado exterior de forma puntual, pero no como una herramienta de su negocio. De hecho, como puede verse en el gráfico, aunque los exportadores totales sí han crecido, los llamados "habituales" (lo hacen con frecuencia) siguen bastante estancados. Sólo unas 30.000 compañías pueden considerarse dentro de esta categoría. En 2012, por ejemplo, la cifra global subió el 12%, pero la de empresas que exportan regularmente sólo lo hizo un 3%.

Por eso, podría pensarse que las grandes compañías parecen ser el único grupo "que está sacando pleno partido de la mejora de la competitividad internacional vinculada a la devaluación interna y a las reformas estructurales, señal de que existen carencias de competitividad subyacentes en las demás empresas que se asoman a los mercados exteriores".

¿Y por qué? De nuevo volvemos a uno de esos problemas de los que no se habla, pero tienen una importancia decisiva: el tamaño de las empresas. García-Canal apunta que "una comparativa con otros países europeos pone de manifiesto la existencia de una excesiva proporción de empresas pequeñas en España, así como una infrarrepresentación de empresas medianas y grandes".

En Libre Mercado ya hemos apuntado anteriormente como la falta de dimensión acaba lastrando las posibilidades de las empresas mucho más de lo que podría pensarse. A igualdad de tamaño, las compañías españolas son igual de productivas que alemanas o francesas. Pero son más pequeñas de media y eso les dificulta competir. En pocos aspectos se ve esto tan claramente como en las exportaciones.

Según el estudio del BBVA La internacionalización de las empresas españolas, "el determinante más importante en las exportaciones es el tamaño de la empresa". La media de empleados en las que salen al exterior es de 167 trabajadores, por 21 de las que no lo hacen. Por ejemplo, pasar de 50 a 60 empleados incrementa un 1,69% sus posibilidades de exportar.

A continuación