La última propuesta laboral: todos fijos sin indemnización el primer año

La CEOE niega que sea definitiva y los sindicatos lo rechazan de plano. Supondría la generalización del contrato de apoyo a emprendedores.

D. SORIANO

Este jueves, el debate sobre los posibles cambios en el mercado laboral estuvo muy movido. Cinco Días publicaba una información según la cual, la CEOE estaría preparando una nueva propuesta en materia de contratación. La medida estrella de la patronal, según esta información, era ampliar las condiciones del Contrato de Apoyo a los Emprendedores a todos los contratos indefinidos. Esto supondría que habría un período de prueba (sin indemnización por despido) de un año.

Inmediatamente, todos los implicados han salido a dar su opinión. La patronal ha asegurado que "no hay ninguna propuesta concreta y puntual" y que, en todo caso, en CEOE y en su Junta Directiva en particular "se discuten muchas cosas y muchas propuestas que parten de comisiones como la del diálogo social".

Los sindicatos, por su parte, han rechazado por completo el planteamiento. Cándido Méndez ha asegurado que con este tipo de medidas sólo se conseguiría salir de la crisis "con menos salario y menos trabajadores. Por su parte, Ignacio Fernández Toxo ha calificado de "ocurrencia" la propuesta y ha afirmado que el despido ya se ha abaratado "de forma más que suficiente" y ha lamentado que de forma recurrente la organización empresarial siga insistiendo "en el mismo palo".

Las consecuencias

Como casi siempre que aparece una propuesta sobre el mercado laboral, ha habido mucho más ruido que reflexión. Ni unos parecían dispuestos a defender hasta el final un planteamiento que muy probablemente esté sobre la mesa de trabajo, ni los otros a analizar con frialdad los pros y los contras de la medida.

Desde que se aprobó, el Contrato de Apoyo a los Emprendedores fue uno de los puntos más polémicos de la Reforma Laboral. Se caracterizaba por ir dirigido a empresas de menos de 50 trabajadores, por tiempo indefinido y a jornada completa. Pero su principal novedad es que introducía un período de prueba de un año, durante el que no habría indemnización. O dicho de otra manera, establece el despido libro durante los doce primeros meses de relación laboral a cambio de hacer un contrato indefinido desde el primer días.

Los sindicatos pusieron el grito en el cielo y aseguraron que introducía el despido libre y que no ayudaría a crear empleo. El Ministerio, por su parte, pone sobre la mesa los más de 135.000 contratos de este tipo que se han firmado desde que se aprobó la reforma, de los que unos cuantos miles se han renovado una vez que ha llegado el cumplimiento de ese período de prueba.

La cuestión es qué pasaría se esto se ampliase a todos los contratos. Por un lado, habría un beneficio inmediato, que muchos más contratos serían indefinidos, con los benéficos efectos que esto tiene. Podría acabar instaurándose como una especie de contrato fijo por defecto. Los empresarios incluso podrían utilizar esta modalidad para ocupaciones que antes consideraban temporales, porque en realidad se estarían ahorrando la indemnización. Y eso a medio plazo podría tener una consecuencia positiva: trabajadores temporales que en la situación actual se irían cuando acabase su contrato, en este caso no tendrían esa fecha límite sobre sus cabezas, por lo que podrían terminar consolidándose en su puesto.

El caso prototípico sería el de un empleado contratado para la campaña de verano. Ahora mismo, se le haría un contrato temporal de 4 meses, por ejemplo. Cuando acabe, lo normal es que deje su puesto, al fin y al cabo ya ha terminado su plazo. Pueden contratarlo de nuevo, pero entonces el empresario tiene que tomar una decisión en este sentido. Con un contrato indefinido la cosa podría cambiar. Ya no hay fecha límite. Quizás, si ha trabajado bien, pueda continuar en su puesto.

En el lado negativo, un contrato de este tipo se traduciría en un cambio de estatus para los indefinidos. Hasta ahora, la fecha fin del período de prueba (dos/seis meses) no se interpretaba como un límite definitivo ante el que tomar una decisión. Con una modalidad como ésta comenzaría a generalizarse esta percepción: todos contratados un año y a ver qué pasa entonces.

La segunda derivada tiene que ver con los contratos temporales. Muchos de ellos dejarían de hacerse para cambiarse por esta modalidad. El trabajador perdería la indemnización (12 días), pero sobre todo, perdería por la distorsión que se generaría en el mercado de trabajo. Probablemente sería más complicado encadenar contratos temporales y consolidarse en un puesto por esta vía. El caso típico sería alguien contratado para un mes que realmente es despedido cuando pasa este período. Puede que seis meses después, la misma empresa quisiera tirar de él, pero si en su momento le hizo un indefinido sin despido en un año probablemente esté vetado por la ley.

En cualquier caso, la propuesta de la patronal probablemente irá por el camino de una reducción de modalidades contractuales. Se habla de ocho. La CEOE ha rechazado por activa y por pasiva el contrato único, pues cree que serviría para encarecer algunos de los contratos temporales. No está previsto nada en esta línea. Pero todavía habrá que esperar unos días para ver en qué se concretan sus medidas.

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