Blesa: "No hubo que presionar para que se compraran las preferentes"

El antecesor de Rodrigo Rato reconoce ahora que "no es un producto para minoristas" pero rechaza cualquier responsabilidad de su parte.

D. SORIANO

"Sé el daño que se ha producido con las preferentes, pero no admito que se diga que yo he causado ese daño". Con estas palabras, Miguel Blesa, expresidente de CajaMadrid, ha despachado cualquier tipo de responsabilidad por su parte en la comercialización del producto más polémico de las cajas de ahorro españolas. Eso sí, el antecesor en el cargo de Rodrigo Rato ha admitido que ahora, a posteriori, sí se puede admitir que no son un producto adecuado para particulares, algo que habrá que tener en cuenta en el futuro.

Blesa ha hecho estas declaraciones ante la Comisión de Economía del Congreso, dentro del ciclo de comparecencias destinadas a aclarar la crisis del sistema financiero español, especialmente las cajas de ahorros, que comenzaron en verano. Y aunque su aparición era una de las más esperadas, lo cierto es que ha pasado casi de puntillas por la Cámara Baja. Entre que se ha retrasado mucho el inicio de sus palabras, puesto que Hernández Moltó, que le precedía, se ha excedido de su tiempo, y que ha cogido cansados a parlamentarios y periodistas (ha empezado pasadas las 14.00 de la tarde, cuando la hora prevista eran las 12.30), el expresidente de CajaMadrid ha conseguido evitar casi todas las preguntas comprometidas. Si, además, a eso sumamos que su discurso no ha tenido ninguna sorpresa y que ha esquivado los temas delicados, ha sido complicado sacarle algún titular.

Sus palabras sobre las preferentes han sido lo más destacado de la comparecencia. Blesa ha dado una de cal y otra de arena a los que esperaban un examen de conciencia, por parte de la persona que dirigió una de las entidades que más tiró de este mecanismo para financiarse cuando comenzaron a secarse los mercados a finales de 2007. Según su relato, no sólo "no hubo que presionar" a los clientes para que comprasen las participaciones, sino que "hubo tal demanda que fue necesario ampliar la oferta". Por este motivo, aunque reconoce que sabe "el daño que han producido", se niega a reconocer "que se diga que yo he causado ese daño".

Eso sí, Blesa admite ahora que las preferentes "no son un producto para los minoritas": "No hubo problemas con ellas mientras todo el mundo cobró su interés. Pero visto lo visto, está claro que no basta con que exista un folleto de la emisión que informe de los riesgos. Hay que concluir que ese producto no debe tener como destinatario al pequeño inversor. No tenemos la costumbre de leer la letra pequeña".

El expresidente de CajaMadrid ha querido pasar más o menos de puntillas por el resto de las cuestiones espinosas. Éstas han sido sus palabras más destacadas:

Sobre la política de la entidad durante los años del boom: "Nunca dimos créditos a ciegas. Caja Madrid estaba en el mercado y no podía hacer cosas muy distintas a lo que se estaba haciendo. La construcción ha llegado a representar el 18% del PIB de España. ¿Qué hubiera sido de CajaMadrid si no hubieran acompañado con el crédito a ese 18%? Todas las operaciones tienen el control de comités. Los préstamos no los concede el presidente ni el consejo de administración".

Sobre la ocultación de las pérdidas: "No hay ingeniería financiera en las cuentas de CajaMadrid. No dejó una herencia perniciosa que acabó con Bankia. Según un informe del Banco de España de 2011: ‘Bankia tenía una solvencia muy superior a los dos grandes bancos españoles, por encima del 13%’. Yo la dejé en el 10%. No se me puede acusar de haber manipulado ninguna cifra."

Sobre su sueldo, su coche y la mansión de Miami: "La política de retribuciones la decidía una comisión. En el año 2004, se creó un fondo de pensiones. En ese año se pidió un informe y la comisión decidió que no quería revisar las retribuciones, pero creó un fondo de pensiones que sólo se recibiría en el momento en el que el directivo se jubilase. Yo no me ocupo de la compra de los coches. Si la seguridad de la caja decidió que tenía que ser blindado [no tenía nada que decir). Y la mansión de Miami es la residencia del director de la oficina de Miami. En Florida, CajaMadrid no tiene red de oficinas, ni notoriedad, ni imagen,... Se dedica sólo a grandes empresas, a banca corporativa y por eso la casa tiene un nivel alto, porque es donde se celebran las reuniones. Yo he comido una vez y he cenado dos veces, nada de vacaciones".

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