Los usuarios, cada vez más expuestos

Ya es posible borrar tu rastro en internet

Samuel Parra es el CEO de ePrivacidad, una empresa que protege la privacidad y la intimidad del usuario eliminando la información que le perjudica.

Beatriz García

Los datos personales de los usuarios están cada vez más expuestos en la red. Por un lado, los buscadores de internet llegan cada vez más lejos recopilando más información para ofrecerla en sus resultados de búsqueda y, por otro, los propios usuarios cada vez comparten más información sobre su vida en la red. Facebook, con 1.000 millones de usuarios en el mundo, es el mejor ejemplo.

Pero en muchas ocasiones los datos que circulan por internet son erróneos, atentan contra la imagen del protagonista o perjudican su reputación. Por este motivo cada vez son más las personas que se plantean salir de la red. Ése es, precisamente, el objetivo de ePrivacidad, una empresa murciana que protege la intimidad del usuario eliminando la información que le perjudica o bien gestionando su reputación digital. Samuel Parra es el CEO de esta compañía creada en 2011. En una entrevista a Libre Mercado, analiza su evolución y resuelve la gran incógnita: ¿es posible desaparecer totalmente de Internet?

Pregunta (P): De todos los servicios que prestáis, ¿cuál es el más demandado?

Respuesta (R): Tenemos dos servicios especialmente demandados: la protección de la privacidad en las publicaciones de los boletines oficiales y la eliminación de información que afecta al carácter íntimo de una persona o que es falsa y se ha vertido con la intención de desprestigiar a un ciudadano. Este tipo de información suele colgarse en blogs o foros de forma anónima.

P: ¿Qué es el 'derecho al olvido'?

R: Es una expresión utilizada para identificar el derecho que ampara a una persona a evitar que determinada información personal del pasado circule sin su consentimiento. En otras palabras, supone el reconocimiento de que nuestros hechos del pasado (normalmente, dignos de ser olvidados) no nos persigan indefinidamente. Si para el ordenamiento jurídico-criminal llega un momento en que esos hechos son irrelevantes, ¿por qué no olvidarlos a nivel social?

P: A pesar de la crisis, cada vez son más los usuarios que recurren a vosotros...

R: Sin duda. Hay que ser conscientes de que nuestros servicios no son caros, y en ocasiones se han resuelto expedientes por 20 ó 30 euros, cifras asequibles para la mayoría de los ciudadanos. La creciente solicitud de nuestros servicios viene generada, pensamos nosotros, por la concienciación de privacidad que se va extendiendo por la sociedad. Ahora, muchos de los que hace 2 ó 3 años subieron fotos a las redes sociales ya no les hace tanta gracia y quieren eliminarlas...

P: ¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?

R: No hay un perfil específico. Nos llegan tanto menores de edad como personas ya mayores que no quieren que sus nietos encuentren determinada información de cuando "su abuelo" era joven. Normalmente, el que acude a nosotros es una persona que se ha encontrado en internet y quiere eliminar esa información encontrada, aunque también hemos tenido casos de personas que han acudido a nosotros para que busquemos todo lo que se habla de ella en ñla red.

P: ¿Cuál es el caso más curioso que habéis resuelto?

R: Tenemos algunos casos curiosos. Por ejemplo, el de un señor, mayor de edad, que, voluntariamente, había desaparecido y no deseaba ser encontrado; pretendía eliminar su fotografía y su nombre de algunos medios de comunicación publicados por su propia familia para ver si lo localizaban.

P: ¿Cómo se borran los datos?

R: El proceso de borrado difiere mucho en unos casos y otros, pero no es "darle a un botón" y la información desaparece. Lo habitual es requerir al responsable de la publicación de la información que la retire por los motivos que correspondan, esto implica realizar la investigación previa para saber quién es. Si el afectado no elimina la información, se valora la posibilidad de acudir a la Agencia Española de Protección de Datos o a la autoridad que correspondiente. En otros casos, es suficiente con realizar procedimientos técnicos para que desaparezca sin necesidad de contactar con nadie más.

Quiero dejar claro que nuestro trabajo no consiste en infiltrarnos en ordenadores ajenos y borrar información sin su consentimiento, nuestro objetivo es aplicar la norma jurídica o determinados procedimientos técnicos no invasivos.

P: ¿Qué información es imposible borrar y en qué casos es más fácil?

R: La información que se publica en los boletines oficiales, en principio, no puede ser alterada y, por tanto, borrada. Lo que sí que conseguimos es evitar que esa información aparezca en los buscadores de internet, lo que viene a servir igualmente a nuestros clientes.

El resto de información puede ser eliminada. Uno de los sitios más difíciles para eliminar la información es la aparecida en los medios de comunicación, ya que suelen escudarse en la libertad de información. Todo lo contrario que en la mayoría de blogs y foros en los que hemos trabajado.

P: ¿Las empresas españolas también buscan información en internet para espiar a sus empleados?

R: Sí. Cada vez es más frecuente ver "qué" hace mi empleado, sobre todo en las redes sociales. De hecho, influye en la mayoría de los procesos de selección. En ePrivacidad hemos gestionado varios expedientes de personas que nos contaban que han sido despedidos de su puesto de trabajo por una publicación que había aparecido ahora en internet, pero que ocurrió hace varios años; o también de personas que tienen dificultades para encontrar trabajo porque al buscar su nombre aparece relacionado con actividades "poco saludables".

P: ¿Los usuarios cuidan su reputación en la red?. ¿Qué consejos les darías para que lo hicieran?

R: Los usuarios no son conscientes de la cantidad de información que vierten en la red y cómo las grandes compañías de información comercian con ella. Deberían entender que cuando una empresa les ofrece un servicio gratuito, ellos no son los usuarios de ese servicio, sino el producto.

Recomendamos que, antes de realizar una acción que implique revelar datos privados, debemos plantearnos si es realmente necesario que aporte esa información para lo que pretendo conseguir y a quién se la estoy dando.

A continuación