Los MBA españoles siguen en la élite mundial mientras la universidad se hunde

Las escuelas de negocio aparecen en los primeros puestos de los rankings, las facultades siguen estancadas.

D. SORIANO

El estado de la educación en España es uno de esos problemas nacionales a los que recurrentemente se vuelve. No hay ministro del ramo que no intente transformar las aulas, desde primaria a la educación superior, con el objetivo declarado de acercar los datos a los que disfrutan los países de la OCDE. Sin embargo, año tras año y reforma tras reforma, la situación no varía. Ni los adolescentes españoles son capaces de brillar en el Informe PISA, ni las universidades logran colarse en las listas de las mejores del mundo.

Sin embargo, no todo el sistema formativo español es mediocre. De hecho, en el escalón más alto, hay un puñado de instituciones de una altísima calidad, que han conseguido desde hace décadas que España sea sinónimo de buena educación, altas expectativas laborales, atracción de talento y excelencia.

Este lunes, se ha publicado el último ránking del Financial Times sobre Executive MBA. Y de nuevo, las principales escuelas de negocio españolas están entre las mejores del mundo en este campo. Este lunes se daba a conocer la clasificación de este año para los EMBA, los cursos más exigentes, dirigidos a directivos con experiencia laboral, que quieran dar un paso adelante en su carrera o mejorar su formación. Pues bien, entre los 20 primeros clasificados, destacan las posiciones de IE (12º), IESE (14º) y Esade (19ª, en un programa que realiza en colaboración con la Georgetown University).

Ningún otro país europeo puede alardear de tener a tres instituciones entre las veinte primeras. Y no hablamos de un ranking más. Estos programas son carísimos y sus participantes escogen con mucho cuidado cuál van a realizar, porque no tienen tiempo que perder ni están dispuestos a malgastar su dinero. Pues bien, en un entorno tan competitivo, la formación española de máximo nivel demuestra que puede mirar cara a cara a sus rivales, británicos, franceses o alemanes.

Lo más curioso de esta lista es que aparece publicada apenas unos días después de que conociéramos que ninguna universidad española está entre las 200 mejores del mundo según la Times Higher Education 2012-2013. ¿Cómo puede ser que un país que tiene unas facultades tan mediocres dé lugar a unas escuelas de negocio excelentes? Hay varias posibles respuestas, pero casi todas nos llevan a plantearnos los incentivos que existen en unas y otras.

  • Todos iguales: la primera gran diferencia entre universidades y escuelas de negocio es que en aquellas casi todo viene decidido desde arriba, mientras que los MBA se organizan según sus necesidades. Los planes de estudio en las facultades se fijan por los ministerios. Todos los alumnos de Derecho de España estudiarán lo mismo y, más o menos, de la misma manera. La capacidad de un departamento de salirse del carril es mínima y las alternativas entre las que pueden decidir los alumnos, casi inexistentes. Mientras, las escuelas de negocio son el reino de la flexibilidad. Cada una decide sus asignaturas, su plan de estudios, sus títulos y la forma en la que van a formar a sus alumnos. De esta manera, no sólo ofrecen más alternativas, sino que su flexibilidad y capacidad para adaptarse a los cambios es enorme.
  • ¿Quién paga?: la segunda gran diferencia entre la mayoría de las universidades españolas y los MBA está en el origen de sus fondos. Los grandes centros de educación superior son públicos (aunque los privados están retando este monopolio cada vez con más fuerza). Su presupuesto depende de una decisión política y no de la calidad de sus programas. Mientras, una escuela de negocios sabe que su única posibilidad de supervivencia consiste en ofrecer año tras año una formación de calidad.
  • Los profesores: una de las cuestiones más curiosas cuando se habla de MBA y de universidades es que en muchos casos unos y otras comparten buena parte de sus empleados. Pero aquí, también lo importante son los incentivos. En las escuelas de negocio, el profesor que no está al día, corre el riesgo continuo de perder su puesto. Mientras, en las universidades tiene el puesto garantizado de por vida. Evidentemente, el estímulo para ofrecer a sus alumnos lo mejor de su capacidad no es el mismo en cada aula. Y la capacidad de cada profesor para tomar decisiones por su cuenta tampoco es la misma en una institución y en otra.
  • El mercado: en los ranking de las escuelas de negocio, una de las cuestiones que más se tienen en cuenta es el porcentaje de alumnos que consiguen encontrar un empleo y de los que tienen una mejora en su remuneración. No es casualidad que estos sea así. El objetivo de cualquier MBA es formar buenos profesionales, con capacidad para lanzar sus propios negocios o integrarse en los puestos directivos de otras empresas. Nada de esto está presente en las universidades españolas. Por eso, son recurrentes las quejas de los empresarios acerca de lo alejados que están los licenciados españoles de sus necesidades y las facultades viven de espaldas a la realidad económica.
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