Vicente Lage: "Los libros de la banca española no se los cree nadie"

El fundador de Cumbria pide más diversificación de negocio, pronostica fusiones y apuesta por alejar a los políticos de la gestión de las entidades.

D. SORIANO

En 2005, Vicente Lage decidió crear Cumbria, una compañía especializada en el asesoramiento del sector financiero. Hoy, siete años después y con 50 consultores en sus filas, es la mayor firma independiente española dedicada al 100% a este campo y ya cuenta con sucursales en México, Inglaterra, Alemania o Costa Rica, tras haber experimentado crecimientos anuales superiores al 30%.

Con la experiencia que le otorgan muchos años en el sector, Lage habla con Libre Mercado acerca del acuerdo para el rescate bancario pactado con la UE y que creará un fondo de 100.000 millones con el que recapitalizar las entidades españolas. Es la enésima solución definitiva que se presenta en los últimos cinco años. Ninguna de las anteriores ha servido para eliminar las dudas sobre la salud de los balances de bancos y cajas.

- Buenos días. Hay una pregunta que casi todos los ciudadanos se hacen. Después de cinco años de crisis y tras numerosos planes de saneamiento, los bancos y cajas españoles (especialmente estas últimas) siguen estando en el ojo del huracán. ¿Este plan cambiará algo? ¿Y será suficiente con esos 100.000 millones?

- Desde el punto de vista del sector financiero, parece que con los 62.000 millones será suficiente, aunque la cifra final no será exacta. Las dos consultoras (Oliver Wyman y Roland Berger) hicieron sólo una aproximación de arriba a abajo.

Por otro lado, ahora las auditoras están haciendo el trabajo al revés, de abajo a arriba (entidad a entidad). Es un análisis mucho más pormenorizado. En los informes de las consultoras hablaba de un máximo de 62.000 millones y puede que al final sea un poco más o un poco menos. Yo creo que será un poco menos. Con eso, las necesidades de recapitalización estarían cubiertas. No haría falta más dinero. La duda es cómo van a afectar los recortes del Gobierno a la economía. Un informe del Citi decía hace unos días que nuestro PIB el año que viene caería un 3%. Esto haría que nuestras necesidades pudieran ser mayores.

Desde el punto de vista del sector financiero, esto debería estar zanjado a final de año. Aunque desde el punto de vista del Gobierno no está tan claro. Y habrá entidades nacionalizadas.

- ¿Cómo quedará el sector tras la recapitalización y las obligaciones de nuevas provisiones?

- Desde un primer momento se habló de la posibilidad de que quedasen unas diez grandes entidades. Yo creo que quedará alguna más. Además, un proceso de concentración tan fuerte no es bueno para nadie, porque generaría una desvirtualización de la competencia.

Hay que tener en cuenta que las sinergias a la hora de las fusiones no son tantas. Si tuviéramos bancos posicionados en diferentes campos, sí sería interesante (unos centrados en pymes, otros en minorista, privada...). Pero muchas veces hemos provocado fusiones de iguales. ¿Qué pasa en España? Pues que el sector está extraordinariamente ponderado en sus activos hacia el segmento minorista.

- Pero tenemos grandes bancos, que están en la primera división mundial...

- Eso es cierto. Por otro lado, tenemos al Santander y el BBVA, que tienen cubiertos todos los segmentos (banca privada, internacional, banca particulares,...) y pueden tirar de uno cuando te va mal el otro. De hecho lo estamos viendo en los últimos años. A día de hoy son bancos españoles, pero el día de mañana puede que la cuenta de resultados cuente más en América que en España.

- ¿Habrá fusiones?

- El resto de las entidades tienen que vivir ese proceso de diversificación y ese camino es más fácil cuando eres más grande. En ese sentido, las fusiones tienen sentido, pero cuando son poco generadoras de valor añadido, se puede producir una destrucción del activo; por ejemplo, que dos entidades de 50 se unan y acaben sumando 70.

A día de hoy, lo que se percibe es que posiblemente vamos a tener 11-12 entidades financieras potentes. Si hay alguna fusión más a la vista, habría que plantearse si tiene sinergias y si no, no hacerla.

- Para las entidades, la gran pregunta en estos momentos es cómo colocar el ladrillo que tienen acumulado en sus balances, ¿lo conseguirán? ¿tendrá efectos sobre los precios?

- Ahora mismo el problema del sector inmobiliario es que no existe demanda por tres motivos: situación económica, excesiva rigurosidad de las entidades financieras para el crédito y porque la situación de pánico creado genera que la gente dude en meterse en la compra de una casa. Esto ha generado que la demanda sea tan raquítica que ya no es una cuestión de precios, sino de compradores.

La lógica debería ser que las provisiones empujen a que las entidades financieras saquen al mercado inmuebles a precio reducido. Lo que se busca es un sistema parecido al método anglosajón, que reconoce rápidamente minusvalías y después, si el precio de venta es mejor de lo esperado, consigues ganancias y lo puedes meter como beneficios extraordinarios. Pero, por lo pronto, ya no tienes que estar cargando con el muerto.

En España estamos languideciendo con esta situación. Muchos pensaban que sólo va a durar un año o dos. Y claro, nuestro valor en libros no se lo cree nadie. Tiene que acometerse una reducción de valor de los inmuebles. Tendremos entidades con un valor en libro más reducido que hace años, pero con un balance saneado y que todo el mundo se cree.

- Otra cuestión peliaguda es la de la participación del Estado en el sector. Con los planes de recapitalización, se va a convertir en propietario de una auténtica banca pública. ¿Cómo cree que afectará esto al sistema?

- Para empezar, las cajas deberían convertirse radicalmente en bancos. Si quieren tener un peso importante en la obra social, para eso están las fundaciones, pero el concepto tiene que cambiar radicalmente. La intervención pública tiene que cambiar de forma brutal. El control público y político ha sido uno de los grandes problemas que hemos tenido.

Lo que ocurre ahora es que se va a crear una banca pública. Este proceso va a ser crítico. La gestión nunca debería estar controlada políticamente. Se sabe que existe una necesidad momentánea de nacionalizar, pero tiene que tener el claro objetivo de darle salida. No volvamos a cometer errores del pasado, pensando que España necesita una banca con control público: ineficiente, costosa, pesada, improductiva.

A partir de ahí, la salida que parece más lógica es que alguna de las entidades tengan un proceso de viabilidad por sí mismas o que sean vendidas en todo o en parte. El resto tendrá un control público y será nacionalizada... y posiblemente por bastantes años.

- ¿Y qué hay que hacer para que esto no vuelva a pasar?

- Lo primero que tiene que haber es una separación clara entre reguladores, supervisores y control político. Esto quiere decir una independencia total de la CNMV y el Banco de España (BdE) a la hora de supervisar y de exigir. Eso va a pasar. La normativa europea ya no se va a trasponer sino que directamente se aplicará y el BdE la supervisará. Luego, la CMNV no puede permitir cosas como las preferentes. Hay que exigir más rigor y sancionar al que no siga la línea marcada. Pero eso sólo se consigue con grandes reguladores e independencia.

También está el tema de las agencias de calificación y de los auditores, esos grandes valedores del valor en libro y contable que no han tenido el rigor que deberían.

Por parte de las entidades, tienen que buscar un crecimiento más lógico y diversificado. Uno de los aspectos que estamos viendo es que las entidades estaban muy posicionadas en retail y en inmobiliario. Últimamente, las entidades están obteniendo la mayor parte de sus frutos de la intermediación en el mercado (coge en el BCE y comprar deuda pública) es un arbitraje muy sencillo y sirve para la cuenta de resultados. Debería romperse la baraja para garantizar que esto fluyera a la economía (familia y empresas) a través de medidas de estímulo.

- ¿Cómo afectará esto a las entidades? ¿Quién ganará y quién perderá?

- Aquellas entidades que se den cuenta de que el negocio ha cambiado y que sean ágiles serán las que tengan más oportunidades de ganar cuota de mercado. Las que se adelante a lo que viene. Esto lo que significa es que van a tener que la vuelta total a su lógica de comercialización de servicios financieros. Para no estar tan expuestos a lo de ahora, con pocos productos y muy expuestos. Hay que dar una vuelta total a la banca que se hace en este país. Hemos dicho: ‘Somos una gran banca’,.. pero en realidad, deberíamos haber dicho ‘Somos una gran banca muy expuesta a una serie de productos’.

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